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Margarita Pintado Burgos:
“Ser bilingüe ha expandido mis horizontes”

domingo 22 de diciembre de 2024
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Margarita Pintado Burgos
Margarita Pintado Burgos: “Soy quien soy y de eso se trata mi poesía, de dar cuenta de quien se es y de cómo vamos siendo en este hermoso y devastador camino que es la vida”.

Margarita Pintado Burgos (Bayamón, Puerto Rico, 1981) es poeta, ensayista, editora y docente-investigadora. Realizó estudios en Periodismo en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Prosiguió estudios en Español en la Universidad de Emory, en Atlanta, Georgia (Estados Unidos), donde completó sus grados de maestría y doctorado. En 2006 estudió en la Universidad de Salamanca, España, en el Programa de Formación en Paleografía e Investigación Archivística. Está adscrita a la Universidad Nazarena de Point Loma, en San Diego, California (Estados Unidos), donde es profesora de Lengua y Literatura. Sus temas de interés investigativo y educativo son: literatura y cultura caribeña y latinoamericana, estudios latinos, poesía, feminismo y escritura creativa. En 2022 fue becaria de Letras Boricuas del Fondo Flamboyán para las Letras (Puerto Rico) y de la Fundación Andrew W. Mellon (Estados Unidos). Codirige el espacio de poesía Distrópika. Parte de su trabajo creativo ha sido reconocido, entre otros, por la Universidad de Emory (2007), el Instituto de Cultura Puertorriqueña (2015) y The Academy of American Poets de University of Arizona Press (2023). Cabe resaltar que la Universidad de Emory le concedió en 2007 el Premio Internacional de Investigación de Posgrado. Ella contestó todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

—Recientemente publicó usted Ojo en celo / Eye in Heat (2024). ¿De qué trata este libro? ¿Cómo recorre usted entre la literatura y la realidad o no ficción? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?

Ojo en celo / Eye in Heat, mi primer libro bilingüe, traducido por la joven puertorriqueña Alejandra Quintana Arocho y ganador del premio Ambroggio (otorgado por The Academy of American Poets en colaboración con la editorial University of Arizona Press), reúne poemas de mis tres poemarios anteriores: Ficción de venado (2012), Una muchacha que se parece a mí (2016) y Simultánea, la marea (2022), más poemas nuevos. De modo que se trata de un libro que recorre mi expresión a lo largo de poco más de una década y que, diría yo, reproduce e intensifica los que han sido motivos claves en mi obra, como las relaciones familiares, la distancia, el ir y venir entre dos lenguas, culturas, dinámicas. Hay también un enfoque en la mirada, en la percepción, en los límites de la imagen y del lenguaje. Ojo en celo opera en los ejes sobre los cuales he construido mi obra: la incertidumbre y el amor. En cuanto a cómo recorro el borde entre la literatura y la realidad, pues yo soy quien soy y la poesía, la literatura, siempre es un testimonio personal de lo que nos pasa, de lo que atestiguamos y nos afecta, de lo que leemos, de lo que descubrimos constantemente acerca de nosotros mismos y los demás, sobre el mundo, en fin... Este libro es una especie de biografía inconclusa, un proyecto en progreso, como lo soy yo también.

“Ojo en celo / Eye in Heat”, de Margarita Pintado Burgos
Ojo en celo / Eye in Heat, de Margarita Pintado Burgos (University of Arizona Press, 2024). Disponible en Amazon

—¿Qué relación tiene Ojo en celo / Eye in Heat con su trabajo creativo-investigativo o no anterior y actual?

Ojo en celo está intrínsecamente relacionado con mi obra previa, dado que se trata de un libro que recoge poemas de hace más de una década cuando empezaba a escribir y a publicar, más poemas recientes o que no habían sido publicados hasta el momento. Creo que con este libro he logrado expresar y resumir eso en lo que ha consistido mi proyecto, hasta este momento.

—Si compara su crecimiento y madurez como persona, poeta, ensayista, docente-investigadora, editora, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo o no previo a Ojo en celo / Eye in Heat con el de hoy?

—Bueno, para mí lo más innovador y diferente (eso que demuestra crecimiento) en este libro y en mi vida también, es el hecho de que cuando empecé a escribir y publicar sólo lo hacía en español y ahora hablo, escribo, pienso, siento en ambos idiomas. Ser bilingüe ha expandido mis horizontes, ha enriquecido mi forma de pensar, de entenderme y de relacionarme con el mundo. También ha enriquecido mi escritura, que sigue ocurriendo en español, aunque inevitablemente (y fructíferamente) atravesada por el inglés y por las experiencias que, digamos, sólo han ocurrido en esa lengua que, poco a poco, ha dejado de ser una lengua extranjera para mí. También el no regreso (a mi país, a mi familia, a mi paisaje) pasó de ser una opción o un presentimiento, a un hecho irrevocable. Esa certeza ha hecho mella en mi escritura y en mi vida. No sé. También haberme convertido en madre en otro país, en otra lengua y cultura, ha implicado un crecimiento, una expansión y un dolor, que también llegan al poema. Supongo que hemos madurado ambas, mi escritura y yo. Y nos hemos reproducido, ambas, en distintas lenguas. Espero que este trabajo demuestre también mi crecimiento como crítica de mi trabajo, ese lado que es tan importante y que es otra etapa del proceso creativo: editar, organizar, seleccionar, ordenar un libro apoyándolo en una idea que ayude al lector a relacionarse con ella.

—¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo o no con el de su núcleo generacional de escritores y poetas con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera?

—Creo que mi poesía dialoga con mucha de la poesía que está siendo escrita hoy dentro y fuera de la isla. Me parece que un eje común entre mucho de lo que se está publicando tiene que ver con el deseo, la voluntad de superar la circunstancia sin renunciar a la vulnerabilidad, ni al derecho a la felicidad. Me siento orgullosa de ser parte de una generación comprometida con su momento histórico, una comunidad que habita la crisis con gracia, valentía, pasión y alegría. Como es de esperar, lo que escribimos los poetas y escritores que vivimos fuera de la isla es diferente a lo que se escribe desde allá. Y, por supuesto, lo que se escribe desde la isla es infinitamente diverso, justo como ocurre con lo que se escribe desde la diáspora. Hay en la producción local un sentido de urgencia, una rabia y una tristeza muy poderosas que no veo necesariamente en mi trabajo y en el de otros poetas de la diáspora. Pero el diálogo está, sin duda. Ser puertorriqueño nos coloca en un lugar común, en un punto de partida. Hay una escisión. Hay un antes y un después. Es muy bello, estimulante y revelador observar ciertos patrones, ciertas obsesiones que afectan a buena parte de la producción actual.

—¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo o no dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares, bien sean escritores y poetas?

—Mi recepción en Puerto Rico siempre ha sido buena. Desde que empecé en los talleres de escritura creativa con Mayra Santos, siento que he recibido mucho apoyo, entusiasmo y afirmación tanto de mis pares como de mis mentores. En 2015 gané el premio de poesía del Instituto de Cultura Puertorriqueña y me consta que el libro ganador, Una muchacha que se parece a mí (cuya reedición a cargo de Alayubia salió recientemente), se vendió muy bien, fue reseñado positivamente en varios medios y es un libro que sigue dándome muchas alegrías. Ha sido difícil la recepción de mi obra en Estados Unidos, en donde vivo hace casi veinte años, por la barrera del idioma. No obstante, desde que empecé a traducir mis poemas y ahora con la publicación de Ojo en celo / Eye in Heat con una editorial grande y con mucho alcance acá como lo es The University of Arizona Press, pues se me han abierto muchas puertas. Creo que mi obra ha llegado a más personas en los últimos meses que en la última década. Mi público en inglés ha crecido, pero no más que mis lectores en español radicados en Estados Unidos y esparcidos por el globo. Ganar la beca Letras Boricuas en 2022 y el premio Ambroggio en 2023 me ha ayudado a solidificar mi reputación y me ha dado más visibilidad. En los últimos dos años he participado en muchas lecturas aquí en San Diego que me han ganado más invitaciones a otros eventos, y así..., voy llegando a más lectores. Creo que es un momento muy importante para nuestra literatura porque la experiencia puertorriqueña está en demanda. Las razones para este fenómeno son muchas y no vienen al caso en este espacio, pero ha habido un aumento en las traducciones, por ejemplo, lo que demuestra un deseo de salir de los confines de la lengua, cosa que yo celebro. Entiendo que dadas las circunstancias específicas de Puerto Rico este impulso se vea con recelo, pero es lógico que los escritores quieran ser leídos por más personas. La traducción no nos empequeñece ni amenaza nuestra lengua, sino que la expande, la diversifica, la vivifica.

—Sé que es usted de Bayamón, Puerto Rico. ¿Se considera una autora puertorriqueña o no? O, más bien, una autora de literatura o poesía, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

—Soy una poeta puertorriqueña que se siente en casa en otros géneros, especialmente en el ensayo. Me siento como una poeta muy arraigada a sus orígenes, a pesar de vivir en la otra orilla: California. Es raro ser una puertorriqueña en San Diego. Cada vez leo más por acá y no dejo de sentirme extraña, extranjera, desubicada y terca..., con ganas de pertenecer, pero esas cosas no se eligen. Ni siquiera me siento como una escritora latina en Estados Unidos, aunque obviamente eso soy. Y no es un desprecio, para nada, yo leo mucho de lo que el mercado denomina como literatura latina en Estados Unidos, se las asigno a mis estudiantes, creo que es una aportación inmensamente valiosa para las letras de este país. Pero no sé, yo me siento como una escritora de la isla que está por acá de paso, aunque lleve casi veinte años fuera. Sé que no estoy sola en el sentimiento.

—¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política con o en su trabajo creativo-investigativo o no?

—No pienso en esas categorías a la hora de escribir. Soy quien soy y de eso se trata mi poesía, de dar cuenta de quien se es y de cómo vamos siendo en este hermoso y devastador camino que es la vida. Mis señas están presentes en mi obra: soy una mujer, una madre, una lectora, una amiga, una hermana, una compañera de vida, una cobarde y una valiente, depende de la situación. Respecto a mi ideología política, no padezco de ninguna. La ideología, como la entiendo yo, es una creencia que ya no se cuestiona, pero que se venera e intenta imponer sobre los demás. Sí, creo en el poder político que pueda tener un poema, esto es, su efecto emancipador, su voluntad de enriquecer y cuestionar nuestra experiencia constantemente atrofiada por el mercado y sus demandas, por ejemplo. Creo en el poder transformador de la poesía para quienes la escriben y la leen, pero rechazo que se use la poesía para expresar lealtades explícitamente políticas. Es una manera de no amar a la poesía, de usarla como medio en vez de como fin. El poema como fin, no como medio..., eso es lo verdaderamente político. Creo que un poema que describa a alguien viendo caer la lluvia es tan político o más que cualquier otro que use la palabra “colonialismo” o “explotación”, por ejemplo.

—¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo o no a su experiencia de vida? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de, entre otras facetas, escritora, docente y poeta hoy?

—Soy profesora de lengua, de literatura y de escritura creativa, de modo que mi profesión y mi vocación de poeta están muy ligadas. Soy afortunada de poder hacer algo que me apasiona y que me permite cultivar mi pensamiento, expandir mis horizontes como escritora, y compartir mi amor por la lectura y la escritura con estudiantes. Trato de ser consistente en mi vida y en las funciones que ordenan mi día a día. Varios de mis poemas se inspiran en mis experiencias como docente, por ejemplo, y en lo que ocurre en el espacio doméstico, mostrando un universo otro que, no obstante, es parte de un todo.

—¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo o no y a la temática de este? ¿Cómo ha variado?

—No observo muchas diferencias. Tengo lectores más jóvenes ahora y me emociona mucho. Me gusta ver que los poemas que escribí en 2010 sean tan bien recibidos como los que escribí hace un año y que gusten a gente de distintas generaciones. En cuanto a mi trabajo investigativo, lo he ignorado bastante en los últimos años porque me he dedicado a otras cosas, pero espero retomarlo. La recepción a los ensayos críticos que he escrito sobre el escritor cubano Lorenzo García Vega han sido muy bien recibidos por la audiencia que a mí me interesa. Por otra parte, las reseñas que he dedicado a escritores caribeños, casi todos poetas de Puerto Rico, a lo largo de los últimos quince años, se han convertido en referencias obligadas para quienes se acerquen a la obra de dichos autores. Siento que mis contribuciones han sido varias, en distintas áreas, y que han iniciado conversaciones importantes sobre cultura, sociedad y práctica literaria.

—¿Qué otros proyectos creativos tiene usted recientes y pendientes?

—En este momento estoy trabajando en mi próximo libro de poesía, tentativamente titulado Failing to Assimilate, que estoy escribiendo en español, pero cuyo título me salió en inglés. También estoy trabajando, junto a mi traductora, Alejandra, en la traducción de mis primeros dos libros al inglés. Tengo también en el tintero una antología de poesía caribeña, muy personal, de mis autores vivos favoritos. Y otras cositas que por el momento me reservo.

Wilkins Román Samot
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