
Amarna
A la memoria de Ana Iriart, mi mamá
(25/1/1925 - 16/8/2008)Reina niña.
Reina madre.
Amarna ya no existe
pero el perfume perdura.
Nefertiti
reverenció
la inmortalidad
de tu Dios inexistente
de tu paso de papiros y miel
de tu memoria presente.Beatriz Iriart
Desde muy joven la poeta Beatriz Iriart se enfrentó a la batalla cruenta del dolor, a la angustia existencial de vivir, y a las enfermedades que azotaron su frágil cuerpo, pero nada de eso impidió que escribiera con una fuerza demoledora para plasmar su visón del mundo.
La poesía entró en su vida para mostrar que la muerte es, desde siempre, esa incógnita que todo ser humano quiere desentrañar, y es por eso que sus poemas contienen una dosis justa de verdad, un desgarramiento interior que conmueve, además de una belleza otorgada por las palabras precisas que utiliza.
Sobre la poesía de Iriart escribió Susana D. Castillo, escritora e investigadora ecuatoriana:
Leerte es dejarnos conducir de tu mano sensible a esos resquicios que tratamos de ignorar sabiendo a plena conciencia que están allí, inmutables, acechándonos (...). Tu trabajo poético, tu examinar estos desaciertos fantasmales de la humanidad, nos compromete a estar alertas a los procesos personales y colectivos por los que deambulamos torpemente. No es fácil, Bea, leer este hurgar en el dolor que reside en tus poemas... En ellos reconocemos nuestras cavilaciones más íntimas, nuestro perplejo cuestionar que tratamos de colocar en un estante, ¡hasta la próxima!, y recubrirlo con la rutina incesante cotidiana.
Mientras que la escritora chilena-estadounidense Sonia M. Martín señaló:
Leer los poemas de Beatriz nos hacen sentirnos inmersos de alguna manera en los versos de Alejandra Pizarnik y de Sylvia Plath. No obstante, hoy nos encontramos en el torbellino de los versos de Beatriz... y su poemario La muerte quiere...
Además, el escritor Félix Esteves subrayó:
La estética de la poesía de Beatriz López Osornio no nace de la observación pura o de las sensaciones insustanciales de los elementos sino de la interioridad de la poeta y la luz o la sombra que ella proyecta sobre la vida (...). Al hablar del conflicto apetencia-aversión hacia la vida es porque vemos, en cada uno de sus poemas o en casi todos, un grito desesperado por la vida, una exaltación a la sobrevivencia de los seres animados y los inertes, pero siempre tomados de la mano o bailando con la muerte; en este sentido hay una dualidad, un juego casi morboso y pizarnikiano de ver y sentir la realidad. Algunas veces da la impresión de que sus poemas son escritos en trances donde ella se pelea con la vida por morir o, estando ya casi muerta o desfallecida, lucha por sobrevivir.
Beatriz Iriart nace en otoño, 12 de mayo, en La Plata, Argentina. Miembro de la Sociedad de Escritores Latinoamericanos de California y Capítulo Internacional en Internet (SELC y CII), California, Estados Unidos. Ha publicado los libros Perspectivas (1977), Collage de cinco (1981), Extraño linaje (1984), La muerte quiere… (2003; 2016) y Te he soñado tanto, libertad (2025). Su obra ha sido traducida al inglés y al portugués en varios países, y la han publicado en diferentes antologías en su país y en el extranjero. Estudió cerámica y pintura. Formó parte del movimiento underground en la década del 70, colaborando con la revista literaria Machu Picchu.
La compositora venezolana Diana Arismendi compuso en el año 2015 la obra In memoriam, en conmemoración del Holocausto, inspirándose en el poema de Iriart “Yo estuve en Auschwitz”. El concierto fue organizado por el Espacio Anna Frank de Caracas con la participación de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, dirigida por el maestro Alfredo Rugeles.
El 3 de febrero de 2015 se presentó en España “Holocausto”, una actividad con poemas de Maiakovski, Elsa Langer e Iriart, y un texto de Javier Romañach, bajo la organización de la Fundación Rey Ardid, que recordó al millón de personas con discapacidad asesinadas por los nazis.
En 2023, además, su poema “Números” formó parte de un homenaje a las víctimas del “Holocausto rosa” a través de una exposición itinerante auspiciada por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Melilla y la Asociación Melillense de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Amlega).
—¿Qué recuerda de la casa de su infancia?
—La higuera donde estudiaba y donde con mis hermanas esperábamos que llegara el colectivo que traía a mamá de su empleo, subidas a la rama más alta.
—¿Los perfumes, los sabores, los colores de la niñez asaltan en algún momento su presente?
—Vivíamos en el campo y esos olores y perfumes no se hallan en la ciudad. Sólo los recuerdo al pensarlos.
—¿Quiénes son sus padres? ¿Qué aprendió de cada uno?
—Mi padre fue un hombre despiadado que abandonó la familia y mi madre hizo las veces de madre-padre siempre. Mamá era una mujer muy culta y liberal. Sin prejuicios entre la cultura popular y la cultura clásica, además de ser docente y asistente social. Me introdujo de su mano al extraordinario mundo de la música, el cine, la ópera, el teatro y la literatura. Era una mujer revolucionaria para su época, por ejemplo: por pregonar la libertad en todos sus órdenes e inculcárnoslo. Nunca tuvimos televisor, pero sí infinidad de libros y diccionarios que yo leía e investigaba los días de lluvia, los demás días lo hacía en la rama de la vieja higuera en la cual también estudiaba.
—¿Ha escrito alguna vez un poema que es la respuesta a experiencias infantiles?
—Sí. “Decreto”. En respuesta a un regaño de mamá.
—¿Recuerda algún libro que leyó cuando era niña?
—La cabaña del tío Tom, de Harriet Beecher Stowe, y La historia de San Michele, de Axel Munthe.
—¿Cómo fue su etapa de adolescente? ¿Se refugiaba en la escritura, en la lectura?
—Me refugiaba en ambas, un poco con cada una y en total soledad.
—¿Quién leyó sus poemas iniciales? ¿La alentaron a seguir?
—Mi mamá, y sí, me alentó a seguir.
—¿Cómo fue el proceso de escritura de su primer libro? ¿Reunió los poemas que tenía escritos o escribió especialmente para ese libro en particular? ¿Fue difícil encontrar la editorial?
—Reuní y escribí poemas. Hallar la editorial fue catastrófico. Al final se publicaron en una editorial subterránea. Las revistas subterráneas me ayudaron a difundir mi poesía, publicando Perspectivas (1977), Collage de cinco (1981), Extraño linaje (1984) y La muerte quiere… (2008). Me alejé de los círculos literarios por no coincidir con sus temáticas.
—Sus primeros libros los firmó con su apellido paterno, ¿qué la motivó a cambiar su firma? ¿Ese cambio la afectó de alguna forma?
—Cambié la firma en un homenaje tardío a mi mamá. Luego vino el lupus eritematoso sistémico y conviví con la muerte largos años. Y todo cambió para bien.
—¿Cómo vive el proceso de su escritura, toma apuntes, reescribe, anota lo que siente y piensa día a día?
—Anoto lo que pienso en espacios oníricos, luego los paso a Word.
—¿Ha reescrito algún poema que haya guardado en su adolescencia?
—No.
—¿Alguna vez ha tenido que parar el trabajo o despertarse a medianoche para escribir una línea o un poema?
—Sí, para plasmar un poema que verá la luz horas después.
—¿Cómo sabe cuándo debe terminar un poema? ¿Qué es lo más difícil de ese proceso: terminar o comenzar?
—A veces el poema se dicta solo, otras en el comienzo se ve el final. Y a veces no sucede ninguna de las dos cosas.
—¿Tiene rituales al momento de comenzar a escribir un poema, una hora del día o de la noche?
—No tengo rituales.
—¿Piensa en un lector ideal cuando se sienta al escribir?
—Pienso en quien leerá los escritos, pero no en un lector ideal.
—¿Recuerda alguna crítica que la haya impactado, elogiosa o no, sobre su poesía?
—Sí, la crítica de Eliahu Toker, poeta argentino, la de Sonia M. Martin y la de Susana Castillo.

—¿Qué libro suyo recomendaría a un lector de poesía?
—Te he soñado tanto, Libertad, publicado por Ediciones Choroní en 2025 y cuya portada es un cuadro de la artista plástica Claudia Patricia López Osornio y el diseño gráfico una obra de arte del diseñador y amigo Jairo Carthy.
—¿Tiene algún libro que relee invariablemente a lo largo de su vida?
—Todos los libros de Julio Cortázar.
—¿Qué libro le regalaría a alguien que quiera conocer su Buenos Aires?
—Rincones de Buenos Aires, de Leila Aisen.
—¿Está trabajando en un proyecto?
—El proyecto es con Ediciones Choroní para publicar La muerte quiere... con mínimas modificaciones.
—¿Se ha vuelto más crítica con la vida? ¿Con las amistades? ¿Con la familia?
—Me he tornado más selectiva, más solitaria.
—¿Qué piensa de la inteligencia artificial?
—Es un adelanto filoso, se puede usar para buenas causas o no.
—¿Las redes sociales lo abruman? ¿Le quitan tiempo? ¿Piensa que anulan la lectura de libros?
—Quitan tiempo y anulan los espacios de lectura, pero son un mal necesario.
—¿Qué le da miedo?
—El egoísmo.
—¿Por qué escribe?
—Escribir poesía es la manera de transmutar el dolor que vive en mí desde los diez años, porque a esa edad yo ya era una anciana.
Poemas y un cuento de Beatriz Iriart
Yo estuve en Auschwitz
A la memoria de Primo Levi
(1919-1987)
Yo estuve en Auschwitz.
Yo parí hijos
de amargura, dolor y espanto.
Yo anduve descalza
en el fango de un campo con flores segadas
al igual que las semillas frescas
de nuestros rebaños.
Y hoy a los 61 años
de la liberación del campo:
Soy una sombra
una mujer sin rostro.
La desolación y el hambre.
Yo...
yo estuve en Auschwitz.
27 de enero de 2006
Legado ancestral
A la memoria de Julio Cortázar
Lamento no dar lo que requieren
Lamento no obviar dos trazos de Rayuela
para alcanzar el “cielo”.
Lamento no transmutar heridas de antaño
ulceradas, putrefactas
en malestares leves.
Pero más lamento
no atiborrar con sabiduría y afecto
y regar tus huecos de huérfana
desolada y esquiva.
La exposición
“Sólo el trabajo os hará libres”
(leyenda del campo de concentración de Auschwitz)
Sacaron boleto para la próxima estación. El chofer los trató cortésmente. Intercambiaron opiniones, recuerdos y algún futuro cercano. Arribaron. Las melancólicas notas envolvían la niebla mañanera. Los acompañaron hasta la descomunal exposición, ante el inmenso collage donde había sueños, huesos, ilusiones, miedos, pero ningún rostro.
Pronto comenzarían las tareas en el atelier. La música se deslizaba dulcemente. Se desnudaron —la higiene era la disciplina fundamental para esa faz del arte. Las duchas ayudarían a ello. Sacaron boleto para la próxima estación. La obra quedó inconclusa. El gas, involuntariamente, los sumergió en el inmenso collage sin rostros.
Estado de sitio
Hay estado de sitio
en la ropa raída
en los pesares diarios.
Hay estado de sitio
en las barricadas
cuando amanece
y no hay amor
y hay hambre.
Postrero remate
Que necedad creer
que llegará el otoño con dignidad
y que sus hojas no caerán.
Que necedad creer
que nos amaremos hasta el final.
Que necedad
no asumir que tu ausencia también será mía.
Que necedad
creer al despertar que habrá otro día más.
Que necedad
mirar el reloj y no aceptar
que ya no hay más horas, ni risas, ni llantos
solamente oscuridad.
Desde un rincón
De niña tuve un vergel
de canela y cinamomo.
Hoy la muerte ronda
en mi jardín de niña
para que ignore los aromas cálidos
y sólo sienta el óxido
de la sangre tibia
de los vergeles huérfanos.
Parnaso y abismo
Me hiere la risa que apuñala
como antes.
Los silencios extensos
por donde emergen los fantasmas.
No tener respuestas
al túnel de sombras.
Los fuegos estólidos.
Los profanadores de esperanzas
Los rostros que se esfuman
desconociendo
que como ayer
los estamos esperando.
La muerte quiere...
La muerte quiere
que me pinte de amarillo
para opacar al sol
y danzar en penumbras
hasta que la luna
deje blancos mis huesos.
Decreto
Cuando partas
los cipreses no llorarán
sobre tu tumba
porque no habrá tumba
sólo recuerdos.
Ellas
En los abismos de fuego
en las lunas y las bóvedas
el azur y los silencios
danzan
las ominosas vírgenes
pretendiendo sepultar
Oriente y Occidente.
Para desterrar
EL PASADO.
Espectros de ajenjo
Nos quedamos sin lágrimas.
Secos en cuerpo y alma.
La piel árida.
Nos tornamos en desierto.
En parias de herrar vagabundo.
Somos LOS HEREDEROS
de la crueldad devastadora
que azota aún
salvaje y furtiva
el reposo de los moribundos.
Poemas de Beatriz Iriart en video
- Monia Pin:
“Escribo por el misterio, por ese no ver pero percibir” - domingo 22 de marzo de 2026 - Manuel Orestes Nieto:
“La poesía ayuda a vivir” - domingo 8 de marzo de 2026 - Beatriz Iriart:
Escribir poesía es la manera de transmutar el dolor - viernes 13 de febrero de 2026


