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Monia Pin:
“Escribo por el misterio, por ese no ver pero percibir”

domingo 22 de marzo de 2026
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Monia Pin
Monia Pin: “Poner al descubierto los propios sentimientos y emociones ante el público implica exponerse emocionalmente, lo que puede regalar momentos intensos o momentos de soledad”.

El viaje del alma

Me disuelvo en un instante,
el alma acepta el viaje,
la mente emprende el camino.
Un nuevo cielo sobre mí,
bajo su reflejo,
descansando sobre un charco,
reflejado en el mar,
pintado sobre rocas y majestuosas cumbres,
brillante serpentea entre los bosques
y se expande
en la verde y somnolienta llanura.
En el silencio muda
todas mis certezas,
sombras y luces juegan
en los meandros de mi vagar.
Me hundo
en el océano de un amor,
respiro
el milagro de la vida,
y renazco
como un hilo de hierba de un prado
que no da señales de rendirse,
hijo de una sutil gracia
llegada desde las profundidades del universo.

Monia Pin, poema inédito.

Desde niña, Monia Pin sintió una relación profunda, íntima y espiritual con el paisaje. Una relación que después trató de definir en sus poemas a través del misterio que encierra la vida, la maravilla de observar al ser humano y cómo el entorno lo define.

Monia Pin busca con sus poemas describir la fascinación de este deslumbrante universo que abre caminos a multitud de vivencias y sensaciones. Es una observadora permanente, sensible, ante los cambios de la naturaleza, ante ese poder vivo, vital, que ejerce una influencia también espiritual en los seres humanos. Retrata el alma que reside en el aire que respiramos, en la belleza que no se puede explicar del amanecer, del nacimiento de una flor, del regocijo de la lluvia al caer.

La poeta Luisa Debenedetti detalla sus poemas con estas palabras:

En estos versos, lo indecible, lo inexpresable, gracias al lirismo, se convierte en un impulso vivo que recorre los versos de Monia, donde todo se matiza, se insinúa, se espera, se sueña, se desea repetidamente. Y así, el deseo de libertad, que impregna las composiciones, no nos habla de un alma atormentada a lo Ungaretti, por así decirlo, sino de una dulce canción, que a veces recuerda un pasaje de Pascoli, una vaga señal del crepúsculo o, mejor aún, la clásica serenidad de los poetas líricos griegos.

“Quando vedrai l’aurora”, de Monia Pin
Quando vedrai l’aurora, de Monia Pin (Publimedia, 2015). Disponible en la web de Librería Universitaria

El periódico Alessandria Today reseñó con admiración el poema “Sguardi inquiet” (“Miradas inquietas”), de Monia Pin, diciendo:

Comienza como una vigilia: la mirada, inquieta y profunda, atraviesa noches extravagantes y paisajes interiores, buscando una respuesta al sentido de la vida y de lo divino. La autora pone en escena un alma en movimiento, que se atreve a romper el asedio de las sombras y se abandona a la voz del viento, entre impulsos poéticos y visiones casi místicas. El sueño no es un refugio, sino un lugar de revelación, donde el susurro de lo invisible se convierte en mensaje. Hay una dimensión pánica y sagrada: las espigas maduras, las amapolas, la luz de la mañana, todo se convierte en texto cósmico, página viva en la que Dios escribe.

Monia Pin (Conegliano, 1974) vive en Pianzano di Godega di Sant’Urbano (Treviso). Estudió en el Instituto Técnico de Turismo. Libros publicados: Quando vedrai l’aurora (Cuando veas el amanecer), 2015; Armoniosi silenzi (Silencios armoniosos), 2017; Gocce d’infinito (Gotas de infinito), 2019, y L’infinito in un respiro (El infinito en un suspiro), 2024, publicados por Publimedia Editore.

Colabora con el periódico Il Piave desde hace más de diez años. Sus poemas han sido publicados en diversas antologías y han sido reseñados en Heliopolis Edizioni, Guardie d’Onore del Pantheon y Alessandria Today. Además, sus poemas han formado parte de la muestra “Innamorati a Camogli”, durante el Roma Crime Fest, en el Festival della Letteratura Verde, en Porcia (PN), y en el Salón Internacional del Libro de Turín; forma parte de la recopilación Poesie della montagna, de Rudis Edizioni. Actuó como jurado del concurso de poesía en la muestra Libri in Cantina 2024, en Susegana (Treviso). En su ciudad natal Conegliano participó con su poesía en los eventos que organizó Ricrearti.

Forma parte de la Asociación Artiglio, de Conegliano, y del grupo Poeti 2000 International. En 2025 obtuvo el primer lugar en el Concurso de Poesía Circular y el Primer Lugar en el Concurso dedicado a la Figura de la reina Elena.

 


 

¿Quiénes son sus padres? ¿Qué aprendió de cada uno? ¿Esas enseñanzas permanecen con usted?

Mis padres han sido y siempre serán mi estrella polar. Mi padre falleció hace cinco años, por desgracia, pero, junto con mi madre, nos transmitieron a mi hermano y a mí una serie de principios y valores que son el eje de nuestras vidas. De ellos heredé la pasión por la lectura y también por la música, que a menudo me acompaña durante el día y que considero un ingrediente fundamental para una vida serena, marcada por la belleza. No habían asistido a escuelas importantes debido a las condiciones económicas de la posguerra, mis abuelos eran campesinos y obreros, un abuelo zapatero, pero estoy orgullosa de mis orígenes humildes. Supieron construirse un futuro y nos dejaron la conciencia de que se puede ser feliz cuando se tiene una vida basada en la honestidad y la sencillez.

Después de la escuela obligatoria, mis padres, aunque no continuaron sus estudios para dedicarse al trabajo desde muy jóvenes, mantuvieron una viva curiosidad, siempre estaban informados, leyeron y profundizaron, nunca se detuvieron en las apariencias y esta herencia encendió en mí un deseo irrefrenable de ir más allá de lo evidente, de conocer a fondo diversos temas. Me transmitieron valores fundamentales como la fidelidad y la lealtad, la honestidad y la sinceridad, con la certeza de que era libre de expresar mi opinión respetando la de los demás, para así establecer un diálogo auténtico y respetuoso: prefiero una sana dialéctica a los subterfugios, sin enfrentarme a nadie, sino para confrontarme con otra persona y sus ideas.

 

¿Qué recuerda de su casa de la infancia? ¿Puede visitarla todavía?

Pasé mis primeros años en un pequeño apartamento; después, cuando tenía casi cuatro años, nos mudamos a una casa bifamiliar, también en San Fior. Recuerdo que mi mayor alegría fue ver que por fin tenía un jardín para jugar y dar rienda suelta a mi imaginación, ya atraída por la naturaleza, algo que hasta entonces sólo podía hacer cuando iba a casa de mis abuelos, en el campo. No puedo olvidar la hermosa magnolia que florecía cada año frente a mi dormitorio. ¡Un espectáculo único! Marcaba el comienzo de la primavera y aparecía, en pleno esplendor, como una gran nube rosa salpicada de blanco.

Después de mudarme a Pianzano, localidad del municipio de Godega di Sant’Urbano, volví a la casa de mi infancia hasta que la vendimos. Ahora vivo en la casa reformada que fue de mis abuelos paternos, donde solía pasar los veranos. No siento nostalgia ni he notado especialmente ningún desapego, ya que las dos casas no están muy lejos una de la otra, pero sobre todo porque conozco el lugar donde vivo ahora desde mi infancia y ¡me encanta! Es el pueblo de mi padre, donde él deseaba volver a vivir, un sueño que pudo cumplir apenas durante un año y medio de su vida. Cuando estoy en el jardín, observo la cadena de montañas, imagino los valles que se abren más allá, observo el paso de las estaciones a través de los pequeños detalles que marcan el cambio en la naturaleza. Es como si también mirara con los ojos de mi padre. Lo mismo ocurre cuando camino por las calles del pueblo o me encuentro con personas que él conocía. Creo que siempre lo he considerado mi verdadero hogar, un punto de referencia de mi infancia y adolescencia y un punto de partida para comenzar un camino diferente en la vida.

 

“Armoniosi silenzi”, de Monia Pin
Armoniosi silenzi, de Monia Pin (Publimedia, 2017). Disponible en la web de Librería Universitaria

¿De niña soñaba con escribir poesía?

De niña tenía prisa por aprender a leer y escribir, la pasión por la poesía nació en la escuela primaria, gracias también a los profesores. Recuerdo mi primer “concurso” de poesía en quinto grado, con motivo de la Navidad, cuando obtuve el primer lugar, lo que me permitió leer mis versos en la iglesia. Una emoción indescriptible que recuerdo con cariño, aunque en mi memoria sólo permanecen flases de ese momento, pues estaba muy nerviosa de tener que leer en público. Siempre he sido muy tímida.

El amor por la poesía y la escritura en general se lo debo a mis profesores, quienes en el transcurso de mis estudios me apoyaron siempre, un estímulo que me impulsó a expresar mi mundo interior asociándolo a la naturaleza, objeto imprescindible de mis observaciones. Cada estación ofrece, por otra parte, reflexiones nuevas para comprender los diversos matices de la belleza, siempre viva y floreciente, incluso cuando parece silente.

Todavía conservo algunos de mis primeros poemas, guardados en hojas recogidas en un diario que me regalaron con motivo de mi Primera Comunión.

 

¿Cuál fue el primer libro que leyó? ¿Cómo llegó a sus manos?

Creo que el primer libro que leí fue Pinocho, un clásico. Probablemente me lo regalaron mis padres; recuerdo haberlo conservado por años, hojeándolo continuamente. Pero mi curiosidad crecía, así que ya leía obras más exigentes, por ejemplo, I promessi sposi (Los novios), de Alessandro Manzoni, las poesías de Ada Negri (además de las de Gianni Rodari), Giacomo Leopardi y Carducci, Gabriele D’Annunzio, Dante y Petrarca. Luego, en la adolescencia y la continuación de mis estudios, empecé a conocer también la literatura extranjera, admirando mucho a varios autores, sobre todo a los rusos e ingleses. En mi madurez conocí a poetas que me influyeron mucho, entre ellos Tagore, Gibran, Rumi, hasta encontrar a la que se convertiría en mi poeta favorita, Emily Dickinson. En el medio leí obras puramente espirituales, aprendí a amar a santa Hildegarda de Bingen y a muchas otras figuras místicas. También admiro a la autora italiana Antonia Pozzi, a menudo olvidada, por desgracia. Todos ellos me enseñaron a buscar la armonía de un absoluto que asimila la voluntad del bien al florecimiento de la belleza.

 

Del Instituto Técnico de Turismo al periodismo y la poesía. ¿Cómo vivió ese recorrido?

Ha sido un camino interesante, he tenido la suerte de asistir a una escuela que me ha dado una excelente educación, además de abrirme amplios horizontes. Esto también se lo debo a los profesores que me han acompañado en mi formación, que han aportado mucho más que enseñanza, guiándonos para descubrir nuestro potencial, alentándonos para formular un pensamiento crítico y a analizar cada situación desde diferentes perspectivas. Esto me permite aún hoy observar y comprender los acontecimientos y a las personas desde diferentes ángulos. Entre esas vivencias formativas viví una trayectoria profesional que me llevó a conocer el mundo de las empresas (fui empleada comercial y de logística) hasta el mundo puramente social, ocupándome del cuidado de las personas.

 

“Gocce d’infinito”, de Monia Pin
Gocce d’infinito, de Monia Pin (Publimedia, 2019). Disponible en la web de Librería Universitaria

¿Comenzó su trayectoria como escritora con poemas o con un diario personal?

Empecé escribiendo un diario personal, pero de vez en cuando intercalaba los relatos de mi día a día con versos que aún hoy me sorprenden. Me transportan a lo que era, a mis sueños y, en el fondo, a lo que es mi núcleo central, mi origen, donde surgió mi personalidad, con defectos y virtudes; una parte de mí que había olvidado porque estaba “distraída” por otros caminos profesionales, pero que la vida me ha hecho reencontrar.

 

¿Leyó sus primeros poemas a sus amigos o a alguien cercano a usted?

No, no me atrevía. Los escribía y los escondía en un cajón, no los consideraba importantes. Cuando publiqué mi primer poema ya tenía cuarenta años y fue una sorpresa para mí descubrir que había gustado a la redacción del periódico para el que sigo escribiendo, también como periodista.

 

¿En qué momento comprendió que la escritura formaría parte de su vida?

Hace unos años, tras la publicación de los poemas que mencioné anteriormente. Al principio lo consideraba un hobby, después con el paso del tiempo y la valoración de las personas que me leían en las redes sociales, empecé a ver esa predisposición para la escritura como un don que debía desarrollar, cultivar y compartir con los demás. Es un camino interior difícil; poner al descubierto los propios sentimientos y emociones ante el público implica exponerse emocionalmente, lo que puede regalar momentos intensos o momentos de soledad; sin embargo, estos últimos también desempeñan un papel constructivo que me ayuda a evolucionar intelectual y espiritualmente.

 

¿Fue difícil publicar su primer libro de poesía? ¿Puede contarnos cómo fue?

No, no fue nada difícil. En esto debo dar las gracias a mi editor, Alessandro Biz. Con su editorial Publimedia he publicado cuatro libros de poemas y, a decir verdad, fue él quien me animó a hacerlo. A la poesía he añadido otra pasión, la fotografía. De hecho, algunas de las imágenes que aparecen en mis libros, incluida la portada del último, son fruto de fotos que yo misma he tomado durante mis paseos por la naturaleza, captando detalles que me han inspirado o que considero especialmente bellos, hasta el punto de ser en sí mismos una obra poética.

 

De sus libros, ¿cuál cree que la define mejor?

Sinceramente, no sabría decirlo, pero quizá sea el último, L’infinito in un respiro (El infinito en un suspiro), porque recoge una pequeña parte de los poemas ya publicados en los tres primeros libros, pero en su mayor parte son obras inéditas de la última década de mi vida que nunca había publicado. Representan un lado más íntimo, espiritual y maduro, fruto de experiencias de vida dolorosas y de alegría, pero también de la contemplación de la belleza como medio de revelación de lo divino. Resume mi vida artística desde mis inicios hasta hoy y se pueden apreciar algunos “giros” fruto de diferentes experiencias de vida, a veces difíciles, a veces emocionantes.

 

¿Qué siente cuando ve su último libro impreso por primera vez? ¿Lo relee o lo guarda en una estantería junto con otros libros?

No hace falta decir que me emociona y me hace reflexionar sobre el camino que he recorrido. Han pasado casi once años, muchas cosas han cambiado, yo misma he cambiado, aunque sigo fiel a los valores que siguen siendo los pilares inamovibles en torno a los cuales gira mi existencia. De vez en cuando releo algún poema y lo guardo entre los demás libros que enriquecen mi pequeña biblioteca personal e intento pensar en cuánto he cambiado, sobre todo en cómo han cambiado mis sentimientos y mi forma de reaccionar ante los acontecimientos de la vida.

 

“L’infinito in un respiro”, de Monia Pin
L’infinito in un respiro, de Monia Pin (Publimedia, 2024). Disponible en la web de Librería Universitaria

¿Le gusta leer sus poemas en público, escuchar a otros poetas?

La verdad es que no mucho, es algo que me da mucha vergüenza. Quizás porque soy tímida e introvertida por naturaleza, desde siempre, o quizás porque a menudo, al leerlos, me doy cuenta de que podría haber cambiado algo, añadido o quitado palabras para transmitir de forma más atractiva al público. A veces quizá soy demasiado exigente y quisquillosa. Y me parece que no estoy a la altura de ese estado de ánimo sublime que quería describir, parece que las palabras nunca son lo suficientemente “elevadas” para manifestar la inmensa grandeza de lo que se vive.

Me encanta escuchar a otros poetas, a menudo intento con éxito identificarme con sus propios sentimientos, encontrando en los matices sutiles de los versos esa luz que ha encendido la inspiración en ellos; cada uno tiene su propia manera de encontrar la fuente de la belleza, ese río que luego serpentea en el alma y desemboca en un poema, cada uno tiene diferentes maneras de expresar el mismo mensaje que transmite el arte: el amor por la verdadera belleza.

 

¿Qué libro regalaría a alguien que quiera conocer Treviso?

Creo que Treviso, pero sobre todo su provincia, no se puede comprender leyendo un solo libro. Vivo en un pequeño pueblo muy cerca de la frontera con Friuli, y en esta zona tenemos muchos autores y libros. Pensemos en Giovanni Comisso, Goffredo Parise, Andrea Zanzotto, pero hay muchos otros, algunos de siglos pasados, otros contemporáneos, y todos muy talentosos. Cada uno de ellos ha sabido plasmar un fresco cristalizado en el tiempo de la vida en la Marca Trevigiana, de la historia vivida entre antiguas batallas y los dramas de las dos guerras mundiales, de la indomable fuerza de voluntad que siempre nos ha permitido levantarnos, proyectar, crear y hacer de nuestra tierra un lugar de oportunidades y no más de miseria y dolor. Ahora, sin duda, los tiempos están cambiando un poco, pero nuestra capacidad para salir de las situaciones críticas y volver a empezar sigue viva. Si tuviera que recomendar un libro, les sugeriría La piccola città sul fiume (La pequeña ciudad sobre el río), del sociólogo Ulderico Bernardi.

 

¿Cuál de sus libros le regalaría a un crítico literario?

Es difícil responder, pero creo que le regalaría el penúltimo, Armoniosi silenzi (Silencios armoniosos). Creo que el silencio es la base para un contacto profundo con uno mismo, con la parte íntima y espiritual, para relacionarse mejor con los demás y con el entorno que nos rodea. En el silencio se escucha y se recogen interesantes reflexiones que luego se pueden intercambiar con otras personas. Es una antología que invita a la reflexión profunda.

 

Se podría decir que los influencers han asumido un papel protagonista en la sociedad, el papel que antes ocupaban los intelectuales, artistas, poetas y escritores. ¿Está de acuerdo con esta observación?

No frecuento mucho el mundo digital y, sinceramente, nunca he seguido a los influencers. Es un universo que conozco a través de las palabras de otros, sobre todo de los más jóvenes. No creo que todos los influencers sean negativos; como cualquier invento humano, Internet puede tener el derecho y el revés de la moneda. Se puede usar para bien o para mal. Sin duda, el tiempo que se pasa delante de la pantalla de un dispositivo electrónico resta tiempo a la lectura en papel, que despierta más curiosidad y entusiasmo, enseña con calma nociones y transmite la fuerza de las emociones. El mundo digital impone la velocidad, aunque a veces transmite mensajes positivos, pero no ayuda a profundizar en un tema, no da tiempo para reflexionar o sentir profundamente una emoción. Todo se consume en pocos minutos, da la idea de un mundo efímero, a diferencia de los escritores y poetas que apuntan al infinito. Quizás ahora los influencers parecen los protagonistas de la escena, pero siento que hay una ligera contracorriente en el aire, un retorno a “lo antiguo” que poco a poco se está abriendo camino.

 

En este momento histórico, ¿qué le da miedo?

En este momento histórico, temo la hipocresía. Normalmente no soy una persona miedosa, soy optimista, pero considero que la hipocresía es uno de los peores pecados de la humanidad. Es la fuente de las falsedades que contaminan las relaciones entre las personas a todos los niveles: políticos, económicos, familiares, de amistad y de amor. Es esa ostentación de intenciones y sentimientos que no se piensan ni se sienten realmente, lo que crea un clima cada vez mayor de desconfianza en todos los ámbitos, mientras que quienes aman el arte y la cultura saben que la vida pide ser vivida plenamente, sin disimulos, ¡mostrándose tal y como se es! Ser auténticos ayudaría a nuestro mundo a emprender un camino diferente, justo, que conduce a la luz de la verdad. Una vez quitado el velo de Maya, la verdadera Belleza brillaría para siempre, para todos.

 

¿Por qué escribe?

A veces me lo pregunto yo también, ¡lo juro! Creo que algo o alguien me empuja a hacerlo, no por mí misma, sino para conocer a otras personas que están en mi misma onda. Incluso cuando entrevisto a personas (soy periodista desde 2024), siempre intento transmitir la esencia de una persona, de su trabajo, del arte en el que destaca, para difundir positividad y esperanza, para dar a conocer al público lo bueno y lo bello que hay en el corazón de las personas. No sé cómo explicarlo, pero es como dejarse llevar por la marea y abandonarse durante unos minutos sin miedo, para ver adónde llegan los pensamientos, pero sobre todo para comprender desde qué profundidad brota el fuego del espíritu. Así es como uno se siente conectado con la naturaleza y con quienes están en la misma sintonía emocional, y el deseo de escribir es una forma de diálogo conmigo misma, con lo invisible y con los demás. ¡Eso es lo que siento! Creo en una fuerza superior, tengo fe y considero que ha sido mi pasión desde la infancia por el misterio, por ese no ver pero percibir, lo que me anima aún hoy a escribir.

 

Poemas de Monia Pin

El poeta

He aquí el poeta,
un viajero perdido
en las tribulaciones del alma,
capaz de ver rayos de luz
donde todos ven oscuridad.
Es aquel que avanza solitario en la oscuridad
hasta encontrar la última estrella,
para que nadie pueda decir
que se ha quedado solo en la noche.
He aquí el poeta:
el que de lo ordinario
extrae lo extraordinario,
el que convierte una página anónima
en un canto de amor a la vida,
el que en cada suspiro
encuentra una palabra preciosa
y en cada respiración siente un perfume,
el que escucha
los pasos silenciosos de la maravilla
caminando por el sendero de lo cotidiano.

Il poeta

Ecco chi è il poeta,
un viaggiatore smarritosi
nei travagli dell’anima,
capace di vedere spiragli di luce
laddove dove tutti scorgono tenebre.
È colui che avanza solitario nel buio
finché non trova anche l’ultima stella,
sicché nessuno abbia a dire
di essere rimasto solo nella notte.
Ecco chi è il poeta
colui che dall’ordinario
estrae lo straordinario,
colui che fa di un’anonima pagina
un canto d’amore per la vita,
colui che in ogni sospiro
trova parola preziosa
ed in ogni respiro sente un profumo,
colui che ode
i passi silenti della meraviglia
camminare nel sentiero del quotidiano.

 

Cuando veas el amanecer

Cuando veas el amanecer
en el alegre vals de cálidas luces
que juegan
en un cielo aún dormido,
sentirás que tu sueño se desvanece,
grácil
como una pluma arrastrada por el viento
del día que nace.
Cuando veas el amanecer
las estrellas se apagarán tenues
y despedirás a la noche,
elegante señora
que se marcha
a veces añorada
con su equipaje de amor
a veces detestada
con la pesada maleta
de un calvario insomne.
Cuando veas el amanecer,
en tus ojos brillarán los deseos,
como cometas caerán en tu corazón,
dejando en el alma rastros de esperanza
que encenderán de vida el nuevo día.

Quando vedrai l’aurora

Quando vedrai l’aurora
nel valzer vivace di calde luci
che giocano
in un cielo ancora dormiente
sentirai scivolare via il tuo sogno,
leggiadro
come piuma rapita dal vento
del giorno che nasce.
Quando vedrai l’aurora
le stelle si spegneranno fioche
e saluterai la notte,
elegante signora
che se ne va
a volte rimpianta
col suo bagaglio d’amore
talvolta detestata
con la gravosa valigia
d’insonne calvario.
Quando vedrai l’aurora
nei tuoi occhi splenderanno desideri,
come comete cadranno nel tuo cuore
lasciando nell’anima scie di speranza
che accenderanno di vita il nuovo giorno.

 

Fronteras sutiles

Intenté recostarme
sobre una alfombra de estrellas,
atravesé mi noche más oscura
sólo para descansar
entre los sutiles destellos del infinito.
Crucé las sutiles fronteras
que la vida y la muerte no conocen,
ambos sueños,
ambos pensamientos,
yo estaba entre ellas
como el hilo invisible
de un destino cosido por Dios.
Entonces sentí
el aroma de la hierba por la mañana,
el sabor del rocío
se parecía a un amor
tan hermoso y que llegaba de repente,
el sol resplandecía
entre la inmensa quietud
de un amanecer que estaba a punto de florecer.
Y yo era esa flor de loto
que había conocido el barro
y la oscuridad
y ahora ofrecía sus pétalos
a la gloria de la luz.

Confini sottili

Ho provato a distendermi
su di un tappeto di stelle,
ho attraversato la mia notte più buia
solo per riposare
tra i sottili bagliori dell’infinito.
Ho varcato i confini sottili
che vita e morte non conoscono,
entrambi sogni
entrambi pensieri,
io ero tra loro
come il filo invisibile
di un destino cucito da Dio.
Poi ho sentito
l’erba odorare di mattino,
il sapore della rugiada
assomigliava ad un amore
così bello e giunto all’improvviso,
il sole fiammeggiava
tra la quiete immensa
di un’aurora che stava per fiorire.
Ed io ero quel fiore di loto
che aveva conosciuto il fango
e l’oscurità
ed ora offriva i suoi petali
alla gloria della luce.

 

Antes de que fueras poesía

Antes de que fueras poesía
eras infinito,
quizás un pedacito de cielo
atrapado en un sueño,
o el tierno beso de una estrella
que desaparecía sigilosamente por la mañana
tras la primera nube caprichosa,
envuelta en los velos del amanecer.
Antes de que fueras un verso
flotabas como perfume
en las habitaciones envueltas en penumbra,
y eras un destello de luz
que perseguía las últimas sombras,
que permanecían vigilando tenazmente
una noche que llegaba a su fin.
Antes de que fueras poesía,
eras un latido del universo,
y aún lo eres,
mientras bailas al son del misterio
que marca intensamente el ritmo de la vida.
Tú poesía ya respirabas
antes de que una palabra mía te diera voz,
tú vivías
incluso antes de que yo redactara
tu primer párrafo,
porque provenías de ese amor eterno
en el que el principio y el fin
se funden en lo absoluto.

Prima che tu fossi poesia

Prima che tu fossi poesia
eri infinito,
forse un pezzetto di cielo
impigliato in un sogno,
oppure il tenero bacio di una stella
scomparsa di soppiatto al mattino
dietro la prima nube capricciosa,
avvolta nei veli dell’aurora.
Prima che tu fossi un verso
aleggiavi come profumo
nelle stanze avvolte dalla penombra,
ed eri un barlume di luce
che rincorreva le ultime ombre,
rimaste a presidiare tenacemente
una notte giunta al capolinea.
Prima che tu fossi poesia
eri un palpito dell’universo
ed ancora lo sei,
mentre danzi sulle note del mistero
che ritma intensamente la vita.
Tu poesia già respiravi
prima che una mia parola ti desse voce,
tu vivevi
ancor prima che io stilassi
il tuo primo capoverso
perché giungevi da quell’amore eterno
nel quale inizio e fine
si fondono nell’assoluto.

Finalista Premio Letterario “Villotte: Storie in cammino” Maggio 2018

 

El rocío de la mañana

Me encontrarás en la luz
así como me sentirás
a la sombra de un pensamiento,
Estoy en un susurro de paz
que brilla
en cada cosa del universo.
Soy la armonía
que lo impregna todo,
la energía que regula el movimiento
de la vida,
que proviene de Mí.
La brizna de hierba se inclina alegre
cuando suspiro
y la flor se jacta
de recibir el rocío
que vierto en la copa
para que sea por Mí bendecido
el regalo de otra mañana.
Soy el aliento
que anima tu espíritu,
soy la savia que corre por las ramas,
soy el ritmo que cada planeta
conoce,
y cada esfera responde
a una música
que en Mí encuentra la armonía perfecta.
No respondo al tiempo,
El espacio Mío es infinito,
puedo estar en un grano de arena
y en una lágrima de alegría
que purifica tu corazón.
Estoy en todas partes
donde se manifiesta la Vida.

La rugiada del mattino

Mi troverai nella luce
così come mi sentirai
all’ombra di un pensiero,
Io sono in un fruscio di pace
che splende
in ogni cosa dell’universo.
Sono l’armonia
che pervade tutto,
l’energia che regola il moto
della vita,
che viene da Me.
Il filo d’erba si inchina lieto
quando sospiro
ed il fiore si vanta
di accogliere la rugiada
che verso nella coppa
così che sia da Me benedetto
il dono di un altro mattino.
Sono il soffio
che anima il tuo spirito,
sono la linfa che scorre sui rami,
sono il ritmo che ogni pianeta
conosce,
ed ogni sfera risponde
ad una musica
che in Me trova l’accordo perfetto.
Non rispondo al tempo
lo spazio Mio è infinito,
posso essere in un granello di sabbia
e in una lacrima di gioia
che purifica il tuo cuore.
Io sono ovunque
si manifesti la Vita.

 

Silencios sagrados

En el celo constante
que impulsa al membrillo
a dejar fluir la pasión
en un día lluvioso,
siento lo indescriptible.
En el estruendo de un pensamiento
el alma de una palabra se agita
y escuchándola
recuentro el equilibrio
en los trazos escritos apresuradamente,
entre sílabas de silencios sagrados
que fluyen al ritmo de la vida.
El poeta es un viajero,
no conoce el destino
pero sabe que el camino
lo llevará al lugar,
donde todo es un comienzo perpetuo.
Tiene fe en la intuición,
encuentra la inmensidad en la nada,
sabe que es sólo una pequeña gema
florecida en las ramas de un árbol
que tiene raíces en el cielo
y dispensa sus frutos
sobre la tierra.
En el ruido del mundo,
un poema es la isla de la paz,
un lugar invisible donde, en silencio,
el amor madura y redescubre
la libertad de saber florecer.

Silenzi sacri

Nello zelo costante
che spinge il cotogno
a far scorrere la passione
dentro un giorno di pioggia,
io sento l’indescrivibile.
Nel frastuono di un pensiero
l’anima di una parola scalpita
e ascoltandola
ritrovo l’equilibrio
sui tratti vergati in fretta,
tra sillabe di silenzi sacri
che scorrono al ritmo della vita.
Il poeta è un viandante,
non conosce la meta
ma sa che il sentiero
lo condurrà nell’altrove,
dove tutto è un perpetuo inizio.
Ha fede nell’intuire
trova l’immensità nel nonnulla,
sa di essere solo una piccola gemma
sbocciata sui rami di un albero
che ha radici in cielo
e dispensa i suoi frutti
sulla terra.
Nel rumore del mondo
una poesia è l’isola di pace,
un luogo invisibile dove in silenzio
l’amore matura e riscopre
la libertà di saper fiorire.

 

Manantiales de luz

En los manantiales de luz
que inauguran el día,
brotan frescas aguas de Verdad,
hacia ellas se dirigen
mis pasos matutinos.
La ola que avanza
es un soplo de cielo envolvente,
su ligereza apenas mueve
las últimas hojas aferradas a la vida.
De la fuente del alba
brotan gotas de sabiduría,
reflejan la belleza
y brillan de alegría
como mi alma que escucha,
observa, siente y se deleita
por haberse reflejado
en el rocío de un instante,
deslizándose hacia la tierra
irradiada de amor.
La hierba recoge la herencia del asombro,
un diente de león brilla,
la niebla no daña la Verdad.
Los ojos que saben ver
recogen la belleza
para ofrecerla al mundo,
siguiendo sinfonías sagradas
escritas en pentagramas de gracia.

Risorgive di luce

Alle risorgive di luce
che inaugurano il giorno
fresche acque di Verità sgorgano,
verso di esse si dirigono
i miei passi mattutini.
L’onda che avanza
è un alito di cielo avvolgente,
la sua leggerezza smuove appena
le ultime foglie aggrappate alla vita.
Dalla fonte dell’alba
zampillano gocce di sapienza,
riflettono la bellezza
e brillano di gioia
come l’anima mia che ascolta
osserva, sente e si delizia
di essersi specchiata
nella rugiada di un istante
scivolando verso la terra
irradiata d’amore.
L’erba raccoglie l’eredità dello stupore,
un tarassaco riluce
la nebbia non lede la Verità.
Gli occhi che sanno vedere
raccolgono la bellezza
per offrirla al mondo
seguendo sinfonie sacre
scritte su pentagrammi di grazia.

 

Me gustaría ser...

Me gustaría ser
una espiga de trigo
bajo un cielo de estrellas,
y reflejarme
en la palidez de la luna,
mientras escucho embelesada
el largo concierto de las cigarras.
Me gustaría moverme como ella
bajo el sol de la mañana,
cuando el aire rompe el silencio
y llena cada respiro de esencias
maduradas en el estruendo de los sueños.
Me gustaría ser la espiga de trigo
sólo para escuchar el río
y saborear la armonía de la tarde,
y luego preguntar a las amapolas
cuánta poesía tienen reservada
para cortejar el atardecer,
y rogar a los acianos que me dirijan
una última mirada de amor
antes de que todo se desvanezca,
entre los suspiros del crepúsculo.

Vorrei essere...

Vorrei essere
una spiga di grano
sotto un cielo di stelle,
e specchiarmi
nel pallore della luna,
mentre ascolto rapita
il lungo concerto delle cicale.
Vorrei muovermi come lei
sotto il sole del mattino,
quando l’aria frantuma il silenzio
e riempie ogni respiro d’essenze
maturate nel fragore dei sogni.
Vorrei essere la spiga di grano
solo per ascoltare il fiume
e gustare l’armonia della sera,
e poi chiedere ai papaveri
quanta poesia hanno in serbo
per corteggiare il tramonto,
e pregare i fiordalisi di rivolgermi
un ultimo sguardo d’amore
prima che tutto svanisca,
tra i sospiri del crepuscolo.

 

Como el rocío

Haré como el rocío,
esperaré a que las horas traspasen
la cortina humeante de la duda,
esperaré a que un rayo de luz
me ilumine
temblando de asombro,
mientras el viento de la vida trastoca el horizonte
y la mañana me enseña a brillar
con esa esencia de gracia
propia del amanecer
que araña la luna.
Allí
donde la oscuridad dibuja sus límites
y la esperanza araña bóvedas tenebrosas
escribiré palabras dignas de mención,
para que la aurora las transcriba en el cielo.
En el misterioso manto del crepúsculo,
mientras tú y yo
estamos perdidos en un sueño
y vagamos en el sutil inconsciente
de un aleteo que roza el amanecer,
una certeza marcará el destino.
Ambos llevaremos un reflejo de estrellas,
traeremos al día fragmentos de luna,
cruzaremos metas de amor,
allí donde las palabras atraviesan la oscuridad
y el futuro traza solsticios de vida.
Dejaremos que nuestras sombras se desvanezcan,
llenaremos los abismos de la soledad,
cada silencio unirá los instantes,
partes inseparables
de corazones liberados de la oscuridad,
que se reencuentran en las reverberaciones de la mañana.

Come rugiada

Farò come la rugiada,
attenderò che le ore oltrepassino
la cortina fumosa del dubbio,
aspetterò che uno stralcio di luce
mi accenda
tremando di meraviglia,
mentre il vento della vita stravolge l’orizzonte
ed il mattino mi insegna a luccicare
di quell’essenza di grazia
propria dell’alba
che scalfisce la luna.

dove il buio disegna i suoi confini
e la speranza graffia volte tenebrose
scriverò parole degne di nota,
sicché l’aurora le trascriva nel cielo.
Nella coltre misteriosa del crepuscolo,
mentre tu ed io
siamo perduti in un sogno
e vaghiamo nell’inconscio sottile
di un frullo d’ali che rasenta l’alba,
una certezza segnerà il destino.
Porteremo entrambi un riflesso di stelle,
recheremo al giorno frammenti di luna,
varcheremo traguardi d’amore,
lì dove le parole trafiggono il buio
e l’avvenire traccia solstizi di vita.
Lasceremo sfumare le nostre ombre,
colmeremo gli abissi della solitudine,
ogni silenzio unirà gli attimi,
parti inscindibili
di cuori affrancati dal buio,
ritrovatesi nei riverberi del mattino.

 

En el laberinto de las palabras

Saboreas la mañana
antes incluso de que el amanecer
haya terminado de esbozar el día.
Has estado en el promontorio de un sueño,
has corrido por la pradera
de sensaciones que latían
al unísono con el firmamento,
te has reflejado en una nube
que había rozado la luna,
desapareciendo en el laberinto de un poema
que encuentra su final
en las palabras que profetizan
el principio de otro estribillo.
Te nutres de luz
cuando el tímido sol avanza
derrotando la resistencia injusta
de una oscuridad sin futuro alguno.
Estás cautivado por el amanecer
porque has reconocido
ser tú mismo parte de la palabra
fruto de un pensamiento divino
surgido de comas de alegría
y pausas de silencio inaudito.

Nel labirinto delle parole

Sorseggi il mattino
ancora prima che l’alba
abbia finito lo schizzo del giorno.
Sei stato sul promontorio di un sogno
hai corso lungo la prateria
di sensazioni che pulsavano
di concerto al firmamento,
ti sei specchiato in una nuvola
che aveva sfiorato la luna
scomparendo nel labirinto di una poesia
che trova il suo finale
nelle parole che profetizzano
il principio di un altro ritornello.
Ti nutri di luce
quando il sole timido avanza
sbaragliando l’iniqua resistenza
di un buio senza avvenire alcuno.
Sei avvinto dall’aurora
perché hai riconosciuto
essere tu stesso parte della parola
frutto di un pensiero divino
scaturito da virgole di gioia
e pause di inaudito silenzio.

 

El viaje del alma

Me disuelvo en un instante,
el alma acepta el viaje,
la mente emprende el camino.
Un nuevo cielo sobre mí,
bajo su reflejo,
descansando sobre un charco,
reflejado en el mar,
pintado sobre rocas y majestuosas cumbres,
brillante serpentea entre los bosques
y se expande
en la verde y somnolienta llanura.
En el silencio muda
todas mis certezas,
sombras y luces juegan
en los meandros de mi vagar.
Me hundo
en el océano de un amor,
respiro
el milagro de la vida,
y renazco
como un hilo de hierba de un prado
que no da señales de rendirse,
hijo de una sutil gracia
llegada desde las profundidades del universo.

Il viaggio dell’anima

Mi dissolvo in un attimo,
l’anima acconsente al viaggio,
la mente intraprende la via.
Un cielo nuovo sopra di me,
sotto il suo riflesso,
adagiato su una pozzanghera,
specchiato nel mare,
dipinto su rocce e vette maestose,
lucente serpeggia tra i boschi
e si espande
nella verde pianura assonnata.
Nel silenzio muta
ogni mia certezza,
ombre e luci scherzano
nei meandri del mio vagare.
Sprofondo
nell’oceano di un amore,
respiro
il miracolo della vita,
e rinasco
come filo d’erba di un prato
che non accenna di arrendersi,
figlio di una sottile grazia
giunta dalla profondità dell’universo.

 

Petruvska Simne
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