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Patrick Oneill:
“Las obras no deben ser ideales, deben ser reales”

domingo 6 de septiembre de 2026
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Patrick Oneill
Patrick Oneill: “A través de mi trabajo como librero he tenido la oportunidad de conocer a otros que comparten mi oficio”.

Patrick Oneill nació en la ciudad de Ponce, Puerto Rico (1993). Posee un bachillerato en Psicología de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de San Germán, y una maestría en Enseñanza de Inglés como Segundo Idioma. Dentro de su bibliografía se encuentran obras como Río Muerto, Misantropía y La muerte de la educación, en colaboración con el escritor Christian Valentín. Él ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

En 2023 publicó usted Pragnanz (2023). ¿De qué trata esta su primera novela? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarla?

Quiero comenzar aclarando que Pragnanz no es mi primera creación en el mundo de la novela, ya que tengo un hijo bastardo por ahí al que no le di mucho cariño hace ya casi unos ocho años. Pero sí, Pragnanz es mi primera novela en español y ahora mismo está pasando por un proceso de reedición con una editorial que tiene toda mi atención y admiración. Para hablarle un poco sobre la novela, Pragnanz trata sobre un profesor y dramaturgo que en su presente enfrenta los fantasmas de los traumas de su niñez y los de su más reciente obra. La novela consta de tres partes; la niñez, la adultez y la obra. Usted decide sobre la realidad de los hechos ya que la novela cuenta con un narrador impredecible y, valga la ironía, no tan fácil de leer.

El ejercicio de escribir esta novela fue algo complicado. Quería algo que no fuera fácil de leer, que fuera como arena movediza, pero que tuviera estructura y solidez y, a su vez, me hiciera cuestionar la decisión de publicarla, en el sentido de que quería una historia cargada de miedos y ansiedades y un personaje que tuviera la naturaleza de un depredador que me traicionara a la vuelta de cada esquina y de igual forma representara estos miedos y ansiedades que lo formaron en su antaño. ¿Qué le da miedo al miedo o ansiedad a la ansiedad? Para adentrarme en este sentimiento de perdición, desesperanza y abandono cósmico me dirigí a mis fuentes. Conspiracy Against the Human Race, de Thomas Ligotti; El proceso, de Franz Kafka; Pedro Páramo, de Juan Rulfo, y The Consumer, de Michael Gira, sirvieron como inspiración para esta obra. Para mí son obras que no permiten el descanso del lector y te asaltan con cada palabra. Son pesadillas que te comunican un algo y ese algo está arraigado a nuestros subconscientes.

 

“Pragnanz”, de Patrick Oneill
Pragnanz, de Patrick Oneill (2023). Disponible en Amazon

¿Qué relación tiene su trabajo creativo previo a Pragnanz y su trabajo creativo anterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño y su memoria personal de lo caribeño dentro de Puerto Rico y fuera?

Mi trabajo siempre ha reflejado muchas de nuestras ansiedades. Diría que mi primera obra quizás es la más diferente, pero esto les ocurre a muchos de nosotros. Esa primera obra usualmente sirve para exorcizar todas nuestras influencias. Río Muerto carga mucho Poe, Hammett, The Twilight Zone y demás. Al menos a mi manera. Ya con Misantropía y Pragnanz tomé la decisión de enfrentar muchas de mis ansiedades y ansiedades colectivas de manera directa. Intenté canalizar ese miedo y esa ansiedad. Hablar de problemas reales de forma ficticia. Aunque vayan por una tangente un poco más universal y menos caribeña, muchos de mis cuentos pueden ser adaptados a estas tierras.

 

Si compara su crecimiento y madurez como persona y escritor con su época actual, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

Siento que he madurado mucho en el aspecto artístico. Debe ser natural que la obra madure y que la persona madure con ella. Aún tengo personas que hablan de mi primera obra como si todavía fuera representativa de mi persona actual. Ya ese Patrick murió con esa obra. Ahí está la obra para el que quiera conocer al difunto.

Ahora bien, siento que he crecido de varias maneras, una de ellas siendo la forma en la que percibo las convenciones literarias y sociales. Entiendo que muchas veces nosotros los escritores queremos complacer a nuestro público, aunque no es algo que siempre logremos. Algo clave que he aprendido es que las personas no necesariamente buscan una obra “linda” o moralmente agradable, sino que muchas veces buscan una obra genuina o una experiencia en la que los personajes no tienen que ser agradables. Esto me ha llevado a entender que mi arte no se debe a todo aquello que estéticamente nos complace si no lo contrario, mis escritos nos llevan a reflexionar, incomodar y reestructurar la narrativa que en sí nos ha entumecido. ¿Y cómo se logra esto? Atacando todo lo esencial y rompiendo con todo lo fundamental o por lo menos lo que consideramos fundamental para obtener la obra ideal, ya que la obra ideal no existe. Las obras no deben ser ideales, las obras deben ser reales y llenas de humanidad. Creo que esa es una de las lecciones más grandes que he aprendido durante mi trayecto como escritor.

 

¿Cómo visualiza su trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo a su quehacer y a su trabajo escrito de interés y cruce en Puerto Rico?

Para este tema me gustaría comenzar expresando mi admiración por todos mis compañeros o por al menos casi todos mis compañeros. Vivimos en una isla en la que existen muchos ecosistemas literarios. Algunos explícitamente derivativos y otros que buscan pavimentar su propio camino en la literatura actual tanto en Puerto Rico como fuera. No miento cuando digo que a veces siento que mis libros no son canon o por lo menos parte del canon de Puerto Rico. Tampoco es lo que busco. Estoy satisfecho con tener mis lectores fieles aquí y afuera. Los temas que toco a pesar de tener alguna relevancia social en nuestro contexto inmediato no están del todo fijados en nuestro día a día. La manera en que percibo a mis compañeros o por lo menos mi generación es una que está en una búsqueda constante de un algo y que busca reinventarse y salir. Somos una generación maleable e impredecible que busca romper con muchos de los esquemas en los que crecimos. Siento que la diferencia entonces raya en que algunos escriben sobre lo que ven desde afuera, mientras otros escriben sobre lo que ven desde adentro, mientras a otros solamente les interesa externalizar todo lo que llevan por dentro, sin importar de dónde vienen.

Una de las múltiples formas en las que me he integrado en la comunidad literaria puertorriqueña ha sido a través de mi labor como librero. A través de mi trabajo como librero he tenido la oportunidad de conocer a otros que comparten mi oficio. Así he podido observar a muchos trazar su camino orgullosamente y el poder apoyarles para mí ha sido un gran honor.

 

¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

Creo que por lo general he tenido una buena recepción entre mis compañeros. A través de los años he tenido el placer de conocer a mis lectores, que, debo mencionar, han sido muy activos en apoyar mis proyectos, por lo cual les estoy muy agradecido. Hay de todo. Hay personas que denominan mi trabajo como algo fuerte, pesado, difícil, hay otros que lo denominan como digerible. Estoy feliz de poder decir que tengo personas que les ha gustado mi trabajo como personas que han mostrado una adversidad hacia él. De eso se trata.

 

Sé que usted es de Puerto Rico. ¿Se considera un autor puertorriqueño o no? O, más bien, un autor caribeño, sea éste puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

El concepto de identidad puertorriqueña es un concepto muy complejo. ¿Qué significa ser escritor puertorriqueño? ¿Es escribir desde Puerto Rico? ¿Es escribir sobre Puerto Rico? ¿Es escribir desde un sentimiento de afiliación patriótica? Como ve es una pregunta muy compleja que entonces requiere definir lo que es un autor puertorriqueño, y lamentablemente no tengo la respuesta. Lo mismo ocurre con la definición de ser autor caribeño. Lamentablemente existe la noción de que ser autor caribeño es ser una persona que escribe en español y pertenece a las Antillas Mayores, y aunque esto no sea algo abiertamente hablado es algo que definitivamente se refleja en nuestra actitud para con nuestros hermanos caribeños de las Antillas Menores. No muchos miramos hacia el este para buscar algo representativo. Lo cual existe. ¿Cuántos les dan el reconocimiento bien merecido a autores caribeños como Maryse Condé o Patrick Chamoiseau, que de entre sus dedos se derrama todo el talento de lo que se podría considerar como máximos exponentes de la literatura caribeña? Así que por el momento soy un autor en búsqueda de una identidad y, como el agua, tomo la forma del envase.

 

¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política, con o en su trabajo creativo y su formación en la Universidad Interamericana de Puerto Rico?

Sobre mi formación universitaria no tomo de todo el orgullo. En uno de mis libros hablo sobre el verdadero significado de la educación y de la filosofía de muerte y qué representan estas grandes estructuras donde se negocian los títulos llamados diplomas. Sobre mi identidad étnica y de género siempre me he tomado el tiempo de exponer en mis obras, pero no de la manera que usualmente se hace. Busco exponer todo aquello de lo que soy capaz de hacer como hombre, como ser humano, aunque yo en sí como persona no sea partícipe de dichos actos. Al final del día soy un animal. Tengo un lado socialmente aceptable y una imaginación sin límites. Por fuera sonrío y por dentro quiero prenderme en fuego. Soy una bomba a punto de estallar y cuando exploto, surge una ola violenta de letras.

 

¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

A lo largo de los años he visto un crecimiento en los lectores de mis obras y un interés renovado por mis primeras obras. De hecho, actualmente me enorgullece decir que se trabaja en la adaptación cinematográfica de uno de mis cuentos, y esta idea no surgió de mí sino de alguien que un día se topó con un libro, abrió este libro, leyó sus cuentos y, entre esos cuentos, se encontró con una historia que desea exponer en la pantalla grande, y eso para mí vale demasiado. Yo quiero que mis historias no solamente encuentren a mis lectores en sus momentos más oscuros (al menos a mis lectores ya establecidos), sino que también estas historias encuentren a nuevos lectores. Creo que he sido muy afortunado, a lo largo del tiempo he conocido a escritores que admiro mucho, a directores, músicos, artistas, lectores, personas, todo.

 

¿Qué otros proyectos creativos tiene usted pendientes y recientes?

Actualmente trabajo en la producción cinematográfica del cuento que mencioné. También ando trabajando en otros dos libros. Uno de ensayos sobre el folclor isleño en diferentes países y uno de cuentos sobre la humanidad enfrentando el fin del mundo. El fin y cómo damos cara. Estos cuentos son basados en mis viajes e investigación en Irlanda, en Chile, en Japón. Definitivamente ha sido un proyecto que me ha tomado algunos años en completar y espero que sea uno que rompa con lo que ya está previamente establecido en mi carrera.

Wilkins Román Samot

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