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Todos se van y los Rolling Stones llegan a Cuba

miércoles 17 de agosto de 2016
Wendy Guerra
Wendy Guerra cuestiona las mitologías de la izquierda en su novela Todos se van.

A diez años del premio Bruguera de Wendy Guerra

Todos se van es la novela de Wendy Guerra ganadora del premio Bruguera de 2006 que, escrita en forma de diario personal, abarca desde los ocho hasta los veinte años de la protagonista Nieves Guerra.

El interés del diario reside en su insignificancia; no obstante, cada día anotado es un día preservado.

Está escrita como diario e incluye sueños, acontecimientos importantes, insignificantes, y a pesar de la presencia de un escenario vital vinculado al acontecer político cubano, trasciende la incorporación de lo panfletario político, y enfatiza en la dinámica existencial y vital de los personajes.

Maurice Blanchot considera que el interés del diario reside en su insignificancia; no obstante, cada día anotado es un día preservado, es como si existiese la posibilidad de vivir dos veces y escapar además del olvido (Blanchot, 1992: 209).

Nieves vive con su madre y su pareja, un sueco de nombre Fausto, en una casa cercana a una laguna, donde con frecuencia se bañan desnudos; situación que produjo un arrebato de cólera del padre de Nieves, que fue razón suficiente para arremeter con violencia en contra de la cara de Fausto.

Le dejó el puño marcado en la cara (Guerra; 2006: 15).

La madre de Nieves es considerada por el Estado cubano como no confiable, y existía la amenaza de ser enviada a Angola, intimidación que se transformó en realidad.

Estoy en huelga de Diario, porque se llevaron a mi madre a la guerra de Angola (Guerra; 2006: 19).

Nieves es dejada bajo la tutela de Fausto, el sueco, y su padre interpone un juicio, debido a que exige la guardia y custodia de Nieves.

Al regresar la madre de Nieves de su permanencia en Angola, luce demacrada y con la piel amarilla.

Mi madre ha llegado de la guerra de Angola. Trae la piel muy amarilla, anda con temblores, y dice que van a venir por ella en cualquier momento (Guerra; 2006: 22).

El veredicto dictaminó que Nieves viviría tres años con su padre, en un grupo de teatro que se encontraba en la montaña; la vida con el padre significó una transmutación de la dinámica vital idílica de Nieves, y de una vida hogareña caracterizada por la felicidad y la ausencia de restricciones, se transformó en agresión y maltrato.

Quise escribir en el carro y me quitó la libreta, me dijo que había que dormir. No le gusta el diario, por eso lo tengo escondido (Guerra; 2006: 39).

Sólo puedo escribir cuando mi padre no está (Guerra; 2006: 41).

Los abusos continuaron y Nieves ingresa en un “centro de reeducación de menores”; a los pocos días regresa a su hogar; no obstante, Fausto, la pareja de su madre, ya no vive en la antigua casa.

Nieves continuará sus estudios en una nueva escuela, y Nieves queda sorprendida por los actos de repudio a “los que se van” del país.

Yo los he visto cuando voy por el Vedado y la gente tira huevos, tomates y piedras a las casas de los que se van (Guerra, 2006: 123).

Nieves cuestiona a una sociedad que estigmatiza a quien considera como diferente.

Ella no entiende que si eres distinta pagas un alto precio. El precio de que te llamen nunca para invitarte a donde todos van: ni a los conciertos, ni a las fiestas que hacen en sus casas sin ningún motivo en especial (Guerra; 2006: 138).

Nieves expresa su sorpresa ante la dinámica de una sociedad que reprime sus emociones y sentimientos.

Por eso las relaciones son tan breves, los novios duran un mes o dos. Porque surgen equívocos en los que nadie le dice a nadie lo que en realidad piensa (Guerra; 2006: 139).

Nieves impugna esa tendencia a parecer todos iguales, a tararear las mismas canciones, y se rapa la cabeza para establecer diferencias con quienes se encuentran en su entorno.

Estoy harta de tratar de parecer una más, de tararear las estúpidas canciones que todos tararean (Guerra, 2005: 146).

Nieves es crítica ante la cotidianidad de la sociedad cubana, impregnada de política en cualquier actividad, por más insignificante que pudiese parecer.

Mi madre me dice que si quiero vivir sin hablar de política tengo que irme a Canadá, a una aldea bien fría donde vive gente que tala árboles, y ni se entera ni le interesa el nombre del presidente que gobierna el país (Guerra; 2006: 187).

En Cuba, según ella, la política está en lo que te comes, en lo que te pones, en donde vives, en lo que tienes y hasta lo que no tienes (Guerra; 2006: 187).

Nieves decide vivir con Oswaldo, un pintor con contactos en las altas esferas del poder, quien había tenido la posibilidad de viajar por Europa. Nieves tiene la oportunidad de aproximarse a otra dinámica social, caracterizada por la existencia de privilegios en el comer o en el vestir, que eran los de una élite cultural muy vinculada a la burocracia nacional. Oswaldo tiene planificado irse a París; sin embargo, Nieves no puede acompañarlo por ser menor de edad.

Hasta Oswaldo se va borrando de mi mente: llevo nueve largos meses sin verlo, hasta se me olvida su cara. Cuando llama los sábados me cuenta sobre todos los amigos, aquí no queda nadie (Guerra; 2006: 235).

La libreta telefónica de Nieves está llena de rayas rojas, son los que se van.

Nadie me contestaría. Casi no hay gente conocida en la ciudad. Todos se van (Guerra; 2006: 250).

El fin de los estudios y cumplir los dieciocho años implicaría una nueva etapa en la vida de Nieves, y la posibilidad de irse.

Mami me conoce, adivina que ya es la hora y que yo también me voy (Guerra; 2006: 245).

“Todos se van”, de Wendy GuerraLa madre de Nieves reflexiona acerca de una posible llegada del capitalismo a Cuba que implicaría la necesidad de aprender nuevas formas de sobrevivir.

Si llegara el capitalismo, si llegara viva a tumbarse este muro de agua, habría que aprender otra manera de sobrevivir (Guerra; 2006: 249).

Los amigos que han estudiado en la Unión Soviética, siempre lo han dicho en la sala de esta casa, “todo se derrumbó” pero hace tiempo (Guerra; 2006: 250).

Nieves se vincula afectivamente con Antonio, quien estaba encargado de realizar un documental sobre Oswaldo, el artista plástico, quien decidió quedarse en París.

Oswaldo se quedaba en París para siempre, me abandonaba, me cerraba sus puertas en la cara (Guerra; 2006: 281).

El asilo político de Oswaldo significó la entrega del pasaporte de Nieves a las autoridades.

Cuando les entregué el documento, estaba regalando también mi pase al mundo (Guerra; 2006: 282).

Estoy en La Habana, lo intento, trato de avanzar cada día un poco más. Pero una vez helado el mar Caribe no hay posibilidad de llegar a ningún sitio (Guerra; 2006: 285).

Los cambios sociales y culturales a los que se refieren los medios de comunicación en la isla de Cuba en marzo de 2016 se vinculan con la visita del presidente Obama a la isla y el concierto de los Rolling Stones; sin embargo, una nueva cosmovisión está presente desde hace algunos años en la isla y es evidente en la literatura, como sucede en la novela de Guerra, ganadora del premio de novela Bruguera en el año 2006, y también en las obras de otros escritores como Leonardo Padura, quienes desde la literatura cuestionan la realidad sociopolítica de su país.

Los cambios de cosmovisión que se suceden en Cuba no son recientes, sino que están presentes en un sector importante de la población desde hace algunos años.

En Todos se van están presentes algunas de las características que definen a las mitologías de la izquierda latinoamericana en el transcurso de su historia, y que son cuestionadas por Wendy Guerra. Roland Barthes, en Mitologías, objetaría algunos de esos elementos que definían o definen actualmente a los mitos de izquierda, porque a pesar de los cambios políticos sucedidos a nivel de la historia de la humanidad, los mitos persisten, al igual que los mitos de la derecha.

Haga lo que haga, se mantiene en él algo como rígido y literal, un tufo de consigna: permanece seco, como suele decirse de manera muy expresiva (Barthes; 2010: 244).

En Todos se van se cuestionan esos mitos, que según Barthes, en Mitologías, “son producidos por encargo y con un objetivo temporal limitado” (Barthes; 2010: 244).

Leo, escribo, marcho, grito consignas, saludo con la mano en la frente y, en mi lugar, descanso (Guerra, 2010: 160).

En Cuba pareciese existir una dinámica caracterizada por cierta incomodidad para elegir, incluso desde las élites del poder; se trata de huir de lo real, que muchas veces resulta intolerable. En Cuba se plantea la presencia de cambios en su dinámica vital; sin embargo, no son necesariamente recientes, como se suele enfatizar a través de lo mediático, y en la novela Todos se van, que cumple actualmente diez años del galardón del premio Bruguera, están presentes esas transformaciones experimentadas por un grupo significativo de la población joven del país, quienes son partidarios de cambios en los diferentes aspectos de la dinámica social y cultural, que pareciese estar detenida de una manera aparente desde la visión de una élite de poder distanciada de las expectativas de la población joven; no obstante, están presentes en el surgimiento de una nueva cosmovisión como se evidencia en la novela de Guerra.

La presencia reciente de los Rolling Stones en Cuba trascendería el simple espectáculo de un grupo importante y consagrado de rock, y es importante evocar la opinión de Martin Scorsese al referirse a esta agrupación.

La música misma y la respuesta del público es lo que los hace continuar, hay una fuerza interior en ellos, y es rebelde y hermosa (Scorsese; 2008: 47).

Los Rolling Stones estaban conscientes de la trascendencia de su concierto en la isla de Cuba, al igual que los asistentes, que incluían no sólo a los simpatizantes del grupo, sino a personas de la tercera edad no seguidoras del rock, pero que estaban convencidas de la importancia de ese evento en la isla de Cuba.

Los cambios de cosmovisión que se suceden en Cuba no son recientes, sino que están presentes en un sector importante de la población desde hace algunos años como se evidencia en Todos se van, de Wendy Guerra, y la presencia de los Rolling Stones no necesariamente es un hecho fortuito o accidental, sino que es el resultado de esta serie de cambios presentes en la isla desde hace algunos años, y a pesar de que “todos se van”, como en el título de la novela, los Stones llegan a Cuba.

 

Bibliografía

  • Barthes, Roland (2010). Mitologías. Segunda edición. Buenos Aires: Editorial Siglo XXI.
  • Blanchot, Maurice (1992). El libro que vendrá. Caracas: Monte Ávila Editores.
  • Guerra, Wendy (2006). Todos se van. Barcelona: Editorial Bruguera.
  • Scorsese, Martin (2008). “Los Stones me abrieron la mente”. Rolling Stones; mayo: 47.
Fernando Guzmán Toro
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