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Ciencia y poesía en Lucila Velásquez

domingo 24 de mayo de 2026
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Lucila Velásquez
En la obra poética de Lucila Velásquez está presente la percepción de la poesía como compromiso humano, no exclusivamente como lenguaje, sino como una reflexión acerca de la ética y sus implicaciones en la ciencia contemporánea.
“Ética y escritura”, edición especial por los 30 años de Letralia
Este texto forma parte de la antología publicada por Letralia el 20 de mayo de 2026 en su 30º aniversario

Uno de los aspectos más controversiales en literatura es la relación que establece con la ética, y si existe la posibilidad de plantearse una ética de la literatura que trascienda rígidos y arcaicos esquemas morales, muchos de ellos obsoletos. Con frecuencia la relación entre ética y literatura se ha centrado exclusivamente en la visión moral que está presente en la obra literaria; sin embargo, la trascendencia de la literatura radica en que sus límites están más allá de los establecidos en un momento determinado por la moral imperante, aunque es evidente que muchas veces entre ambos se establecen relaciones conflictivas.

En la actualidad se plantea que la literatura no está desvinculada de la política, la situación del ser humano dentro de la sociedad contemporánea y, por supuesto, las luchas sociales. Una de las características del texto literario es que muchas veces trasciende la intencionalidad del autor y adquiere existencia propia, y que incluso puede seguir el camino de diferentes interpretaciones que se relacionan con la reflexión del lector acerca de la obra. Esto no necesariamente implica que la interpretación otorgada por el lector sea la responsable del vínculo entre ética y literatura, pero es innegable que es un elemento fundamental; sin embargo, ese vínculo depende de la aproximación o distancia que establezca con el texto literario.

La primera reacción es individual, y puede tener un alcance colectivo según la proyección social y aceptación de la obra; sin embargo, existe el riesgo de considerar como unívoca la interpretación del texto literario y creer que se ha encontrado la interpretación correcta o la más adecuada.

Es importante destacar que la obra literaria posee una estructura ética intrínseca como consecuencia de representar modos de vida, situaciones, pensamientos, y en la asociación que establezca el lector y el texto surgirá la reflexión y la crítica acerca de la obra, vínculo en el cual desempeña un papel muy importante la imaginación; es decir, la posibilidad de representar en la psique la situación o conflicto presente en la obra literaria.

Desde la perspectiva de una relación entre ética y literatura, también se establece un vínculo con la ciencia transformada en una forma de poder, opresión y destrucción, y la poesía desde esta visión también puede adoptar una postura crítica ante las consecuencias que tiene una ciencia completamente desligada de la ética.

La ciencia es una de las actividades que el ser humano desarrolla para conocer el mundo y que con el tiempo se transformó en una cosmogonía particular que se tradujo en una forma única de percibir el mundo. Durante la Ilustración del siglo XVIII y el positivismo del siglo XIX, sólo se reconoció a las ciencias naturales como una de las únicas formas de conocimiento.

La ciencia comenzó a ser cuestionada como consecuencia de la devastación ocasionada en dos guerras mundiales, y fue un factor que incentivó el surgimiento de movimientos existencialistas y vitalistas, que comenzaron a cuestionar la supuesta verdad de las ciencias naturales. El paradigma de la ciencia moderna se comenzó a tambalear, como consecuencia del surgimiento de diferentes corrientes filosóficas y de la ciencia, muchas veces divergentes.

Una de las características al referirse a la ciencia es su valor humano; sin embargo, es evidente que sucede lo contrario debido a que se ha transformado en una forma de poder, opresión y destrucción, y como consecuencia de los efectos devastadores que puede tener la ciencia, la poesía se transforma en palabra crítica ante la realidad de un planeta maltratado.

Se considera como un supuesto que ciencia y poesía se encuentran en los extremos; sin embargo, algunos narradores y poetas se han aproximado a la ciencia y muchas de sus reflexiones curiosamente han resultado ser proféticas, como sucedió con 1984, de George Orwell, o Un mundo feliz, de Aldous Huxley.

En Venezuela Lucila Velásquez se ha aproximado a la ciencia a través de la poesía y se evidencia en su obra una influencia marcada de la filosofía de la ciencia, y una combinación de sentimientos de admiración como consecuencia de los grandes avances alcanzados por la investigación científica contemporánea, y por otra parte desesperanza como consecuencia del uso irracional, desconsiderado e imprudente de la ciencia.

En la obra poética de Lucila Velásquez está presente la percepción de la poesía como compromiso humano, no exclusivamente como lenguaje, sino como una reflexión acerca de la ética y sus implicaciones en la ciencia contemporánea, que trasciende una simple curiosidad literaria y se transforma en reflexión y crítica ante los avances científicos, debido a la existencia de un riesgo real de convertir al ser humano en partículas atómicas y subatómicas.

En El tiempo irreversible (1995), Lucila Velásquez se aproxima al sentido de trascendencia del ser humano, que muchas veces ignora, como consecuencia de estar imbuido en una vorágine de apresuramiento y caos. Esta trascendencia evoca el ser para la muerte de Heidegger, que considera la vida de los seres humanos como un proyecto en el devenir, que es interrumpido con la muerte. Vida y muerte establecen un profundo vínculo, ser y no ser; sin embargo, los seres humanos en cada día de sus vidas no deben perder su capacidad de asombro, ese deslumbramiento ante la naturaleza y lo que se encuentra a nuestro alrededor.

el horizonte temporal / se avista con la muerte / se junta con la sangre / se une con la vida / con el uso continuo / de la noche y el día / y las ganas profundas de vivir / el sentido que tiene la existencia / cada vez que amanece y hay un río / y una vista de pájaros y mi pensamiento (Velásquez, 1995, p. 39).

En el poema “Si vienen tardes nucleares”, perteneciente al poemario Acantilada en el tiempo (1990), Lucila Velásquez se adelanta al desastre de Chernóbil y presiente la amenaza de tardes nucleares; sin embargo, no todo está perdido, ya que nos inmuniza otra esperanza:

si una amenaza nos concierne / nos inmuniza otra esperanza / por eso salgo temprano / allá voy solitaria / aquí estoy invadida / aquí estoy aún apoyada de pájaros firmes / de personas que crecieron ayer / de niños que no he visto nunca (p. 243).

Una de las obras más significativas de Lucila Velásquez es El Árbol de Chernobyl, publicado en 1989 y que representa una obra donde lo positivo y negativo de la ciencia se traduce en un motivo poético. Es la expresión a través de la poesía de un suceso devastador que ocurrió el 26 de abril de 1986, que generó, como expresa la poetisa:

onda sonora / onda explosiva / onda retrógrada / onda entretenida / onda directa
onda reflejada / onda magnética / onda electrizada (Velásquez, 1990, p. 176).

En El Árbol de Chernobyl está presente una aproximación entre ética y poesía, es la palabra transformada en denuncia ante el avance de la ciencia que puede destruir al ser humano. Es la aproximación a esa relación conflictiva entre la desintegración del átomo y el ser humano que puede acabar con la humanidad; es la ciencia que se transforma en muerte de una naturaleza conformada por cerezos, manzanos, almendros, lagos.

lilas silvestres cerezos / y manzanos / corrían con pies de horchatas / con prisas de alces / ojos de almendros hongos salvajes / fantásticas lunas de Chagall / rebaños / y juguetes / crecían en las semillas de Chernobyl (Velásquez, 1990, p. 281).

Es la carga simétrica del átomo, que es liberada y que transforma la luz en oscuridad, la vida en muerte, el movimiento en inmovilidad.

pulsos llenos de cargas liberadas / abstracción de la luz tenuidad sola / canto rodante al fin contaminado / la morfología de los isótopos / metáfora de trazos de la nada (Velásquez, 1990, p. 288).

Los pájaros se ven impedidos de alzar el vuelo al ser expuestos a la radioactividad. Es la nube radioactiva, que transforma a los seres vivos en oscuridad. Los pájaros son despojados de su colorido y quedan reducidos a frágiles esqueletos.

se rumora que pájaros oscuros / aún no han podido alzar el vuelo / porque sus alas migradoras / levantan un extraño cuerpo / cuerpo del trino de la quemadura (Velásquez, 1990, p. 317).

Es el drama de la poesía, que es drama de la naturaleza, es denuncia ante la inconsciencia de la ciencia y la tecnología, que no establecen límites ante su afán de descubrimiento y modificación de su entorno. Es la materia descompuesta en protones, electrones y neutrones. Es materia anárquica que ha perdido sus estrechos vínculos y se transforma en calor y energía liberada. Es el Árbol de Chernobyl, raíces de yodo, tallos de lantano, ramas de ruteno, hojas de telurio.

el Árbol de Chernobyl en el núcleo del átomo / refractivos sus tallos de lantano / quebradizas sus ramas de rutenio / metálicas sus hojas de telurio / irradiadas sus raíces de yodo (Velásquez, 1990, p. 288).

La naturaleza resulta trastocada en su equilibrio, en la que surgen flores mutables “que cambian de corola por un iridio triste” y humedades desde los escombros férreos que “derrumba gotitas de llanto / del traje de los niños” (Velásquez, 1990, pp. 314-315). La catástrofe se acompaña de la génesis de un nuevo espacio, donde la ausencia de colores es evidente y es sustituida por la oscuridad. Ese espacio es de una patética soledad: “donde callejean selenios y perros heroicos” y “los días llenos de gentes se alejaron” (Velásquez, 1990, p. 318).

Los seres humanos son vulnerables a los hombres mismos, que se transmutan en vida y muerte, luz y oscuridad. El Árbol de Chernobyl es onda sonora, onda explosiva, onda retrógrada, onda magnética, onda electrizada, que se desgaja en ondículas de claridad contaminada.

frente de la onda / del Árbol de Chernobyl / desgajado en ondículas / de claridad contaminada / de la conciencia planetaria (Velásquez, 1990, p. 312).

Los seres humanos son responsables de una nueva realidad y en el futuro “habrá que acostumbrarse más temprano / a amanecer con sueños radioactivos” (Velásquez, 1990, p. 315).

El Árbol de Chernobyl es soledad, es tiempo pasado, donde “los días llenos de gentes se alejaron / con las estrellas más remotas” (Velásquez, 1990, p. 320).

Sin embargo, no todo está perdido debido a que existe la posibilidad de “un átomo nuevo / que el hombre riega y crece” (Velásquez, 1990, p. 371).

El Árbol de Chernobyl es una obra de gran trascendencia en la historia poética venezolana e iberoamericana, que actúa como una voz de denuncia por intermedio de la palabra poética ante la deshumanización de la ciencia y tecnología en la sociedad contemporánea.

 

Bibliografía

  • Velásquez, L. (1995). El tiempo irreversible. Editorial Pomaire.
    — (1990). Antología poética (1949-1990). Ediciones de la Presidencia de la República.
Fernando Guzmán Toro
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