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Último año de Rubén Darío, Parte II: Honduras y Panamá, de Francisco Javier Bautista Lara

miércoles 24 de julio de 2019
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Rubén Darío
Último año de Rubén Darío, Parte II: Honduras y Panamá, de Francisco Javier Bautista Lara, no se trata de mostrar a un Darío fantástico, elevado por encima de la humana realidad, sino de revelarnos la auténtica realidad del hombre, del poeta y su tiempo, de la vida y el destino que le tocó o quiso vivir.

Rubén Darío es un poeta adorable. De su ingenio brota la poesía como el agua del manantial. La ninfa diamantina corre por acueducto de cal y canto. Su arte es luminoso y raro como un cometa; y en el cielo azul de América se abre como encendido lis de oro. Es de él abrir cauces: ha espolvoreado el pamplinoso y fatigante lirismo de España y América con polvo de mármol blanco y duro de Leconte de Lisle; con el rocío de topacios y zafiros de Gautier; con la púrpura quemante de Víctor Hugo; con la rosada luz de Mendés; con los extraños y múltiples matices de Verlaine, de Régnier, de Rod.1
Rufino Blanco Fombona (Caracas, 25 de abril de 1897)

“Último año de Rubén Darío, Parte II: Honduras y Panamá”, de Francisco Javier Bautista LaraCiñéndose al tiempo y a esa visión final de la muerte de Rubén Darío (1866-1916), cuya pérdida enlutara la lírica de América y de España, el escritor y crítico nicaragüense Francisco Javier Bautista Lara ha incluido en este nuevo libro a Honduras y Panamá: Último año de Rubén Darío, Parte II (Managua, La Salle Siglo XXI, 2017), completando el periplo centroamericano en torno a los últimos meses de vida del poeta y de su paso por estas queridas repúblicas. Un trabajo profundo y evocador que presenta detalladamente noticas y sentimientos que dominaban la prensa centroamericana ante la inminente partida de Darío. Ha seguido Bautista Lara, en la composición de esta segunda parte, una estructura similar a la que empleara en el primer texto, Último año de Rubén Darío, Parte I: Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Nicaragua. Su intención ha sido completar el desarrollo inicial de aquella obra destacando otra vez los aspectos esenciales de los últimos meses de vida de Rubén, la realidad y hondura de su vivir absorbidos por la inevitable presencia de la muerte. En este segundo libro Bautista Lara logra, como lo hiciera ya en el primer texto, comunicar objetivamente las dolorosas y peculiares circunstancias que rodearon los postreros días del poeta. Todo queda registrado aquí con la pasión y claridad que caracteriza a este escritor. La cuidadosa y precisa documentación revela cada detalle, tristeza y desaliento de aquella alma adolorida tras la fatiga del arduo vivir en aras de entregar su espíritu a la divina voluntad.

No se trata de mostrar a un Darío fantástico, elevado por encima de la humana realidad, sino de revelarnos la auténtica realidad del hombre, del poeta y su tiempo, de la vida y el destino que le tocó o quiso vivir. Lo que pretende y logra Bautista Lara es, pues, revelarnos las últimas vivencias de Darío y el modo en que la prensa centroamericana fue documentando y trazando la relación del poeta con los amigos, escritores, gobernantes, gentes del mundo eclesiástico y del pueblo en general. Concretas referencias explicadas minuciosamente para que comprendamos cada detalle de los últimos días del poeta, y sus ligeras estadías en los países de Centroamérica hasta completar su viaje definitivo hacia la muerte en su tierra natal, Nicaragua. Hechos notorios, íntimas revelaciones, expresiones de dolor y angustia, textos variados y poemas que reflejan la cuidadosa elaboración y el propósito fundamental de una obra como esta. El mismo Francisco Javier Bautista Lara nos ofrece, al comienzo del libro, una valiosa explicación de la estructura:

El cuerpo principal del libro lo constituyen 106 piezas de 19 periódicos, revistas y otras fuentes, que contienen artículos, noticias y poemas de Rubén Darío o referidos a él, publicados en Nicaragua (2), Honduras (61) y Panamá (43), ordenados en orden cronológico. Aunque se ha priorizado el período de enero de 1915 a marzo de 1916, han sido incluidos, según corresponda, piezas conocidas en años y meses anteriores y posteriores. El capitulo dos: “Último año de Rubén Darío en Honduras”, está subdividido en los años 1915, 1916, 1917, e incluye un apartado final: “Darío según Froylán Turcios”, a partir de las Memorias y apuntes de viaje del destacado político e intelectual hondureño, seguido de dos poemas representativos de los elogios de Honduras, uno de Juan Ramón Molina y otro de Rafael Heliodoro Valle. El capítulo tres: “Último año de Rubén Darío en Panamá”, fue subdividido en los años 1892, 1893, 1907, 1914, 1915, 1916, 1918, y cierra con el subtítulo final: “Rubén Darío en Panamá”, de Rodrigo Miró, reconocido escritor y académico panameño (p. 13).

En “Acotaciones necesarias” se explica la disposición, el ordenamiento de los capítulos y la información que constituye la composición del libro. Los que hayan leído el libro Último año de Rubén Darío, Parte I: Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Nicaragua, deben conocer el gusto estético de Bautista Lara por la claridad, la precisión y objetividad en el ordenamiento de la gran cantidad de datos que presentan la realidad última del poeta. Pero ¿qué motivos han llevado a Bautista Lara a componer una obra de tal magnitud? Será, lógicamente, su amor y disposición espiritual por la gran obra del magnífico poeta, por la auténtica y sorprendente fuerza de su poesía, y para que reconozcamos que sin Darío no podríamos hoy día entender la novedad y madurez de la poesía contemporánea; y, en fin, porque su obra es asimismo un referente de extraordinaria voluntad, de superación y trabajo. En este sentido, lo que Darío dijera un día del español Ángel Ganivet podríamos aplicarlo sin duda a su propia realidad: “Entonces se verá que en ese ser extraño había un fondo de serena y pura nobleza bajo la tempestad de su temperamento; que vivió de amor, de abrasamiento genial y murió también por amor, en la forma de un cuento”.2 No es el propósito, por supuesto, ni tampoco el momento de hacer un estudio del móvil y de la misteriosa intuición artística que guio la vida de Darío y su desenlace final. Formidables y expresivos estudios se han hecho y continúan realizándose sobre el pensamiento, la figura y extraordinaria obra del poeta. Sin embargo, el contenido esencial de este libro es un llamado a la relectura de su obra en el contexto del último año de su partida. Por eso, tanto el primer volumen como esta segunda parte que hoy presentamos aquí son productos de una mirada reflexiva y profunda para:

…contribuir a la comprensión del lector contemporáneo, no estudioso de Darío ni familiarizado con su época, circunstancias y personas mencionadas, acompañamos las piezas publicadas con casi trescientos pies de páginas, que irán complementando la información a lo largo de los textos reproducidos; algunas de estas referencias estaban incluidas o fueron ajustadas a partir de la primera parte del Último año de Rubén Darío. Relacionamos nombres, fechas y comentarios diversos, de las publicaciones disponibles, impresas y electrónicas, en donde una vez más comprobamos que, a pesar de no haber ámbito de la vida y obra del Fundador del Modernismo que no haya sido comentado, continúa generando estudios e interpretaciones diversas, con distintas motivaciones de autores, procedentes de variadas latitudes (p. 14).

Dentro de este contexto, y en el recordado paso de Darío por territorios centroamericanos, vemos su vida revelada no desde una sola perspectiva sino desde una múltiple pluralidad de voces y comentarios en torno a la vívida imagen de su tiempo. Es por eso que contemplamos, paralela a aquella apremiante realidad, la concepción toda del mundo de sus viajes, su retorno a América, sus circunstancias económicas y el desgaste físico y emocional de su existencia. Por eso en “Principio, pedagogía y universalidad de un Cisne Negro”, insiste el autor de esta obra en reiterar un emotivo recuerdo de la infancia del poeta, de su erudición autodidacta y su profundo talento al trazar su destino poético imprimiendo al lenguaje musicalidad y revitalizándolo de un nuevo esplendor. Por otro lado, sobre el motivo y diseño de las portadas de ambos libros subraya Bautista Lara que “la elocuente, sobria y artística portada del Último año de Rubén Darío fue en la primera publicación negra, con letras e imagen blanca, y en esta segunda parte utiliza la elegancia misteriosa del color negro con el fondo blanco, por el duelo, la solemnidad y la conmemoración. Negra porque él es un ‘Cisne Negro’. Blanca, como los cisnes que utilizó en el movimiento renovador que impulsó”. Sobre el concepto del cisne negro y el azul de la primera página de este libro hay una certera explicación en las páginas 28, 29 y 30. Y en “Presencia de Rubén Darío en la literatura de Honduras” el profesor Víctor Manuel Ramos nos ofrece una breve evocación del poeta y de su relación y amistad con escritores de reconocida trayectoria intelectual como, por ejemplo, Juan Ramón Molina (1875-1908), considerado como el mayor poeta modernista de Honduras, y el periodista, escritor y diplomático Froylán Turcios (1875-1943), ampliamente conocido en la América Hispánica y Europa. En este mismo espacio el profesor Víctor M. Ramos hace referencia a la encomiable labor de Francisco Javier Bautista Lara, y a la determinación y esfuerzo para llevar a cabo una obra de tan importante trascendencia para lectores y lectoras que deseen conocer más de cerca ese último año tan angustioso de la vida y la muerte de Rubén Darío. Cabe citar aquí las palabras del escritor Bautista Lara: “Esperamos que esta obra, junto a la primera parte publicada, sea una modesta y útil contribución para conmemorar el centenario de su muerte (6 de febrero de 1916-2016) y celebrar ciento cincuenta años del nacimiento (18 de enero de 1867-2017) de la mayor gloria literaria de la lengua española nacido, por circunstancias desconocidas del destino, en una pequeña población de Nicaragua”. Así, esta evocación nos ayuda a tener un enfoque total del poeta y los hechos que condicionaron los postreros días de su existencia. El libro Último año de Rubén Darío (tomos I y II) evoca en la dimensión inviolable del tiempo el último momento de este inmenso poeta creciéndose en inmortalidad para todos los que penetramos en la hermosa catedral de su gran obra. Y en esta misma idea de su grandeza en el tiempo, recordamos los versos de uno de sus amigos, el poeta Juan Ramón Molina: “Verbo de anunciaciones de nuestro continente / vate proteico, noble, magnífico y vidente, / que tiene de paloma, de abeja y de león; la gloria te reserva su más ilustre lauro: / humillar la soberbia del rubio minotauro / como el divino Jorge la testa del dragón” (201).

David Cortés Cabán
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Notas

  1. Revista Hispánica Moderna, Año XXX, Nº 1 (enero de 1964), p. 83.
  2. Rubén Darío, España contemporánea, Madrid, Alfaguara, Grupo Santillana de Ediciones, S. A., 1998, p. 122.