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Comentarios a Miguel Hernández, el poeta del pueblo (biografía en 40 artículos), de Ramón Fernández Palmeral

domingo 8 de marzo de 2020
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Miguel Hernández
Miguel Hernández en Valencia, verano de 1937.
“Miguel Hernández. El poeta del pueblo (biografía en 40 artículos)”, de Ramón Fernández Palmeral
Miguel Hernández. El poeta del pueblo (biografía en 40 artículos), de Ramón Fernández Palmeral (Editorial Club Universitario, ECU, 2019). Disponible en Amazon

Miguel Hernández. El poeta del pueblo (biografía en 40 artículos)
Ramón Fernández Palmeral
Biografía
Editorial Club Universitario (ECU)
Alicante (España), 2019
ISBN: 978-8417577872
406 páginas

Introducción

Ha irrumpido en el panorama literario, como un torrente impetuoso abriéndose paso con fuerza, una nueva biografía sobre Miguel Hernández. Se trata de una biografía diferente y absolutamente necesaria para conocer la vida y la obra de uno de los más universales poetas españoles.

Esta nueva biografía no constituye un libro más sobre la figura del gran poeta oriolano; es una guía práctica y exhaustiva, compuesta por cuarenta artículos monográficos pormenorizados, con toda clase de datos, fechas, nombres, anécdotas, episodios y sucesos, que han sido verificados y contrastados por su autor, Ramón Fernández Palmeral, a lo largo de un periodo de más de veinte años, lo que da muestra de la profundidad y de la envergadura de esta biografía, desglosada en cuarenta artículos independientes unos de otros, lo que permite al lector escoger aquella parte de la vida del poeta que más le interese, ya sea por mera curiosidad y enriquecimiento personal, ya sea como ayuda y fuente de información para un estudio o tesis sobre la vida de Miguel Hernández.

Ramón Fernández Palmeral es ya un escritor consagrado y especializado en la figura de Miguel Hernández, además de un apasionado investigador de la vida y la obra del poeta de Orihuela.

El libro Miguel Hernández. El poeta del pueblo (biografía en 40 artículos), editado por ECU de Alicante (2019) se nos presenta como una guía práctica, sencilla y muy eficiente, donde poder recabar información con facilidad sobre aquellos aspectos de la vida y la obra de Miguel Hernández en los que estemos más interesados, o necesitemos una más detallada información, además de acceder a una gran profusión de datos verificados y fehacientes.

Ramón Palmeral es ya un escritor consagrado y especializado en la figura de Miguel, además de un apasionado investigador de la vida y la obra del poeta de Orihuela, que no se conforma con buscar y recoger en archivos y bibliotecas todo lo que se ha escrito sobre el poeta, lo cual es inmenso, pues Miguel Hernández es un poeta admirado y valorado universalmente, sino que va mucho más lejos y dedica su tiempo a visitar los lugares por los que pasó Miguel, entrevistarse con personas que tuvieron contacto directo con el poeta, investigar en los anaqueles más remotos de los que pueda obtener algún dato importante y sacarlo a la luz. Se ha empleado a fondo en esta biografía para recoger, en primera persona, toda la información veraz y auténtica a la que sólo se puede acceder cuando te metes en la piel del personaje e investigas todo su entorno, sin regatear tiempo ni esfuerzo, echándote a los caminos por donde transitó Miguel para seguir sus pisadas, convertirte en un peregrino incansable en pos de la luz que el poeta fue derramando a lo largo de su intensa pero efímera vida.

Han sido muchas las horas que ha dedicado el autor de esta biografía para conocer y profundizar en el archivo completo de Miguel Hernández, que ha custodiado con total veneración el investigador y filólogo español Gaspar Peral Baeza, a quien Ramón Palmeral considera su mentor y que le permitió compartir con él largas tardes de conversaciones, audiciones inéditas y ocultos documentos de Miguel Hernández que estaban en su poder. Esta amistad intelectual y afectiva ha sido un verdadero privilegio del que pudo gozar Ramón y por el que se siente infinitamente agradecido.

 

Grupo de la Tahona

Es muy interesante la información sobre el llamado Grupo de la Tahona, tertulia poética a la que Miguel perteneció y donde trabó amistad con un grupo de jóvenes poetas que fueron decisivos para su formación intelectual y el desarrollo de su personalidad.

Entre los componentes del Grupo de la Tahona cabe destacar la figura de Carlos Fenoll (el panadero poeta), amigo de la infancia.

En su labor de investigador, Ramón Palmeral mantuvo una entrevista en 2012 con Vicente Luis Fenoll (hijo de Carlos Fenoll), quien le descubrió cómo Miguel entregó a su padre un primer poema titulado “El pirata” que era, en realidad, una imitación de la “Canción del pirata” de Espronceda, y fue el mismo Carlos Fenoll quien le persuadió para que no escribiera sobre cosas que no conocía, pues en su vida no había visto el mar y menos aún un pirata. Así, queda constancia de quién orientó a Miguel a escribir sobre lo que él en realidad conocía perfectamente, que era su entorno y su auténtica vida: el oficio de pastor y el contacto diario con la naturaleza.

Es debido a este consejo que el primer poema de Miguel Hernández es “La sonata pastoril” publicada en el semanario El Pueblo de Orihuela, de fecha 13 de enero de 1930.

Otro de los miembros del Grupo de la Tahona fue Ramón Sijé, el más intelectual del grupo y director de la revista ElGallo Crisis, en la que Miguel publicó algunos poemas.

A Sijé se le ha considerado mentor religioso de Miguel Hernández y quien le ayudó económicamente en sus primeras andaduras por Madrid; luego, debido a sus diferentes ideologías, se fueron distanciando, ya que Sijé era un hombre profundamente católico, y Miguel pasados los años se fue apartando de la Iglesia Católica, lo que le llevó a distanciarse de su amigo.

Cuando Miguel publica la famosa “Elegía a Ramón Sijé” en El rayo que no cesa, en enero de 1936, es una forma de desagraviar al amigo muerto, al que en cierta forma había traicionado.

 

Miguel Hernández y Federico García Lorca
Miguel Hernández sentía una gran admiración por Lorca.

Miguel Hernández sentía una gran admiración por Lorca, aunque su primer encuentro, que tuvo lugar el 2 de enero de 1933 en la casa del periodista Raimundo de los Reyes en Murcia, no fue muy afortunado.

Miguel y Federico García Lorca

Es de destacar el capítulo sobre la amistad entre Miguel y Federico García Lorca. El autor introduce este capítulo haciendo referencia a la fuerte vinculación existente entre Miguel Hernández y los poetas andaluces de la Generación del 27, como son García Lorca, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Jorge Guillén y Gerardo Diego, pero subraya en especial la amistad entre el poeta oriolano y García Lorca, que fue directa y epistolar.

Miguel Hernández sentía una gran admiración por Lorca, aunque su primer encuentro, que tuvo lugar el 2 de enero de 1933 en la casa del periodista Raimundo de los Reyes en Murcia, no fue muy afortunado, ya que Miguel quiso declamar una serie de sus poemas de Perito en lunas (galeradas), otorgándose el título del mejor poeta español del momento, a lo que Federico respondió: “Hombre, no tanto, no tanto”.

Después siguió una correspondencia en la que Miguel, como muy bien destaca con ironía el autor de esta biografía, se mostró de una forma demasiado insistente y plañidera, emplazándole para que estrenara su obra teatral El torero más valiente, cosa que disgustó a García Lorca, que se sentía acosado.

Es, por tanto, que, de una manera muy cierta e intuitiva, Ramón Fernández Palmeral sentencia: “La amistad entre ambos poetas empezó mal” pues “el error de escribir desde el lloriqueo y el patetismo, no desde la igualdad, dio como resultado un rechazo inmediato del granadino”.

Así nos relata cómo García Lorca, el hijo de un terrateniente de Fuente Vaqueros (Granada), que había estudiado en la Residencia de Estudiantes de Madrid, no podía consentir ser vilipendiado por un rústico y pintoresco personajillo engreído que pertenecía a otra clase social.

 

Miguel Hernández y Pablo Neruda
Cuando, en 1935, Pablo Neruda publica Residencia en la Tierra, causó un gran impacto en Miguel Hernández.

Miguel y Pablo Neruda

Otro capítulo aparte merece la amistad profunda que unió a Pablo Neruda, recién llegado a Madrid, con Miguel Hernández, ya que el chileno veía en el poeta pastor, que aún llevaba barro en las alpargatas, la esencia pura de los campesinos. La lectura de sus versos le provocó un gran impacto por su hondo sentimiento y su calidad poética, sobre todo por el auto sacramental “Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras”, publicado en Cruz y Raya, de José Bergamín, en el verano de 1934.

Por entonces Miguel acababa de publicar Perito en lunas, poesía católica, reaccionaria y gongorina con influencia de los clásicos. Neruda ya empezaba con la poesía vanguardista y surrealista, la llamada “poesía impura”, y aunque ambos poetas tenían una concepción de la poesía diferente, Palmeral nos descubre con su ojo avizor de la buena sintonía que se estableció entre ambos poetas, resaltando que ese idilio poético fue mutuo, ya que era el don sublime de la palabra lo que verdaderamente les unía, y les separaba a la vez, porque sus estilos eran opuestos.

Con el tiempo, esa amistad se hace muy intensa. Cuando, en 1935, Neruda publica Residencia en la Tierra, causó un gran impacto en Miguel, que así lo reconoce, dedicándole el poema “Oda entre sangre y vino”.

Además Neruda le invita a publicar en la revista vanguardista Caballo Verde para la Poesía; con el tiempo, Miguel se iría alejando de su ambiente oriolano y de Ramón Sijé, para adentrarse en los nuevos ambientes literarios de Madrid y terminar publicando Viento del pueblo, dedicado a Vicente Aleixandre (1937), y El hombre acecha, dedicado a Pablo Neruda, para convertirse después, como lo llama acertadamente Neruda, en el escritor soldado de la poesía.

 

Los estruendos de las bombas se apagan con el tiempo, pero la fuerza de la palabra es un eco que se repite eternamente en los corazones de las personas.

Miguel Hernández periodista

En el capítulo 16 aparece una parte poco conocida, que es la militancia y la labor como periodista de Miguel durante la Guerra Civil española, facetas que tuvieron mucho que ver con su condena a muerte.

En septiembre de 1936, Miguel Hernández toma parte por la II República y se incorpora como voluntario en el Quinto Regimiento de Milicias; también intervino en los diferentes frentes, al igual que hace viajes a los pueblos para declamar sus poemas, y escribir en diversos periódicos republicanos.

Es muy acertado el mensaje del autor al citar que su poesía combativa y de compromiso duele y perdura más que las heridas de los proyectiles.

Efectivamente los estruendos de las bombas se apagan con el tiempo, pero la fuerza de la palabra es un eco que se repite eternamente en los corazones de las personas.

 

Cancionero y romancero de ausencias

Su poemario póstumo Cancionero y romancero de ausencias es una obra inacabada, escrita en la cárcel; se trata de un conjunto de poesías, que fue redactado entre 1938 y 1939, por la muerte de su primer hijo, Manuel Ramón. En estos poemas es donde se muestra Miguel en toda su verdad. Se considera su obra más personal.

Aquí muestra sus sentimientos, sus anhelos y su esperanza, su voz sigue potente por encima de las sombras y la oscuridad.

Este último libro lo escribió inmerso en la tristeza y lleno de nostalgia por tener que estar separado de su hijo. Está considerado como la expresión suprema de su experiencia poética.

En este período de desgracias y penurias en que estaban muy presentes sus ansias de libertad y la nostalgia de los suyos, la sensibilidad del poeta se eleva a cotas que alcanzan el más sublime misticismo espiritual, creando unos poemas de grandeza y hermosura única como “Las nanas de la cebolla”. Es en estos poemas donde el poeta vierte todo su amor y entrega apasionada a su mujer y su segundo hijo, Manuel Miguel.

Aunque su obra maestra se centra en el tríptico Hijos de la luz y de la sombra.

Este poemario ha sido considerado como el más sublime y conmovedor de su poesía amorosa, en el que recurre a los símbolos de la vida, la muerte y la guerra como una forma de desengaño. Pues se da cuenta de que la guerra no ha servido para nada.

La sombra es el lugar donde habitan los que se han ido, pero queda su presencia y la luz es la esperanza de que pueda resurgir una nueva vida.

 

Fin de la guerra civil

Cuando la guerra estaba a punto de acabar se produce la desbandada republicana y la caza de comunistas. El gobierno republicano estaba instalado en Elda (Alicante); a pocos kilómetros se hallaba el aeródromo de El Fondón, por donde escapó Juan Negrín López (presidente del Consejo de Ministros) hacia Orán.

Miguel, aconsejado por Aleixandre y José María de Cossío, intenta asilarse en la Embajada de Chile, pero finalmente fue abandonado por sus camaradas y víctima de los republicanos, que lo utilizaron para su propaganda pero que después lo dejaron a su suerte en Madrid.

Al final de la guerra civil Miguel salió de la estación de Orihuela para Sevilla, Jerez y Cádiz, y decide pasar solo a Portugal, donde le detuvo la policía internacional portuguesa y lo entregaron a la policía española.

Durante estas primeras detenciones sufrió toda clase de vejaciones e interrogaciones infames; allí tuvo conciencia del calvario que le esperaba y sus ojos se anegaron de lágrimas. Y la más terrible angustia invadió su corazón.

 

Cárceles y muerte

Al preso Miguel Hernández se le instruyeron dos sumarios, uno en Madrid y el segundo en Orihuela: el 21.001 y el 4.487, respectivamente.

El fiscal Miguel Gutiérrez, estudioso de estos sumarios, sentencia que se celebró un juicio sumarísimo sin garantías en el que se vulneraron todos los derechos más básicos.

Detenido en Portugal, es entregado a las autoridades españoles en Rosal de la Frontera (Huelva). Ingresará el 13 de mayo de 1939 en la prisión de Torrijos de Madrid. El 15 de septiembre de 1939, inexplicablemente, es puesto en libertad, para ser detenido nuevamente.

Fue en la enfermería del Reformatorio donde Miguel se casó por la iglesia con Josefina el 4 de marzo de 1942, ya que el matrimonio civil contraído en la república no era reconocido.

El día 29 es detenido otra vez en Orihuela. La guardia municipal le instruye un atestado que dará lugar a otro atestado de urgencia.

El 28 de septiembre el fiscal del ejército de ocupación procede a la calificación del delito: adhesión a la rebelión militar, y le pide pena de muerte; luego la pena de muerte le fue conmutada por veinte años y un día de reclusión mayor.

A partir de ese momento pasará por la prisión de Conde de Toreno (Madrid); después, el 15 de septiembre de 1940, es trasladado a la prisión de Palencia; el 9 de noviembre del 40 es trasladado a la prisión de Ocaña y de allí el 29 de junio ingresa en el Reformatorio de Adultos de Alicante, donde pasó un tiempo de aislamiento casi a oscuras y sin apenas alimentos, lo que le produjo una grave anemia e hizo que su enfermedad pulmonar se agravara.

Fue en la enfermería del Reformatorio donde se casó por la iglesia con Josefina el 4 de marzo de 1942, ya que el matrimonio civil contraído en la república no era reconocido.

El poeta del pueblo falleció el sábado 28 de marzo de 1942.

Sus restos descansan actualmente en el cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante, junto a los de su mujer Josefina Manresa y su segundo hijo.

En el túmulo delantero de la izquierda hay un buzón en el que se puede leer:

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré.

(Miguel Hernández, El hombre acecha)

Al terminar de leer este libro, Miguel Hernández. El poeta del pueblo (biografía en 40 artículos), me vienen a la memoria las palabras que Palmeral me dijo: “Miguel Hernández es un poeta tan inmenso, y de unas dimensiones tan inabarcables, que para que lo comprendas te lo tienen que enseñar, no basta con leerlo”.

En efecto, es al acabar de leer esta magnífica biografía cuando he comenzado a comprender en profundidad a Miguel Hernández, pues es un poeta de una hondura impresionante, dotado de una sensibilidad y de una inteligencia extraordinaria, con una vida tan trágica como apasionante.

Pero por encima de todo hay que destacar la belleza y la magnitud de su obra, que le ha llevado a convertirse en un poeta de renombre universal.

Pilar Galán García

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