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Por amor al crimen, de Germán Cáceres

miércoles 13 de enero de 2021
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“Por amor al crimen”, de Germán Cáceres
Por amor al crimen, de Germán Cáceres (Moglia Ediciones, 2020). Disponible en la web de la editorial

Por amor al crimen
Germán Cáceres
Cuentos
Moglia Ediciones
Colección Ojo Lector
Corrientes (Argentina), 2020
ISBN: 9789876193542
193 páginas

El género policial puede decirse que comienza con la Biblia: su método semiótico, consistente en descifrar misterios a través de alegorías, oráculos y testimonios para revelar una verdad divina, fundó Occidente y atravesó su cultura. Desde Edgar Allan Poe y Agatha Christie, los crímenes en la literatura se contaron sobre la base del argumento deductivo a partir de huellas, indicios y secretos a develar conforme la razón de quien investigaba. Con la novela negra de Dashiell Hammett y Raymond Chandler, los ilícitos fueron la excusa para hacer un cruce social y criticar la época. Truman Capote, el ambicioso periodista, anunciaba ya la actual era globalizada y cruel, que marcaba a escritores lúcidos como él la necesidad narrativa de hacerse de un realismo descomunal que no excluyera excesos (violencia, sadismo, sexo desenfrenado, sacrificio y venganza, drogas; corrupción política y complicidad policial y empresaria, etc.).

En Argentina, desde Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares hasta Elsa Drucaroff, que toma el caso de Rodolfo Walsh e incursiona en el cuento fantástico y de terror —sin abandonar este género— en su cuento “Pájaros contra el vidrio”, el último de Checkpoint; Fray Mocho, Juan Sasturain, María Angélica Bosco y Ricardo Piglia; tampoco debemos olvidar a Guillermo Martínez —nuestro representante del racionalismo en el género—, todos ellos y tantos más, acaso la mayoría, por rioplatense, poseen una mano singular que hoy comprende hasta la llamada “narcoliteratura”. Pinceladas fuertes, impresionistas, argumentativas, costumbristas o denunciantes de querella jurídica, los lectores somos llevados a un mundo delictivo en el que las instituciones de la región tienen poco que ver con la averiguación y el establecimiento de la verdad legal —a cargo, en cambio casi siempre, de un testigo narrador lego, de un detective diplomado o que improvisa, de un vigilante de la seguridad, un abogado idealista, obsesivo con sus clientes, etc. Ello, a diferencia del suizo Friedrich Dürrenmatt, por caso, que en Justicia elige a un juez, sus asistentes y su entorno para “hacer justicia”.

En Por amor al crimen, Germán Cáceres, en cuatro unidades temáticas bien definidas respecto del género (“Los cinéfilos”, “Instantáneas”, “Aparecidos” y “Secretos de la plástica”), reúne cuentos policiales que nos pasean por el cine, la semiótica, la pintura y la prostitución de la mano de la muerte. Se trata aquí del relato de asesinatos desprovistos de la pornografía del detalle; por el contrario, la escritura de Cáceres es elegante, irónica, plagada de humor negro y empatía. Pese a tratarse de relatos policiales, sus historias no pulsan muerte sino que a través de sus personajes nos conectan con una suerte de ternura urbana, metafísica —verbigracia, “La literatura fantástica”, en la sección “Aparecidos”, en que un juego misterioso de fantasmas hiere la susceptibilidad de un burócrata de la compañía de seguros que, para no pagar la indemnización a la viuda del asesinado, se sostiene mentirosamente en la hipótesis del suicidio. Es este un cuento fantástico que deja a sus lectores pasmados, inquietos. En la sección “Los cinéfilos”, cada muerte de “Cámara en mano” y “Plot Point” nos transporta, habida cuenta de las precisas referencias cinematográficas del autor, a un amor auténtico por el cine aun cuando el título del libro sea Por amor al crimen. En estos dos cuentos, Cáceres es escritor y cineasta, en tanto revela planos, ángulos fotográficos y vínculos de montaje como si estuviéramos en una isla de edición, además de aludir a guiones de películas, lo cual refuerza la narratividad de los hechos. En “Plot Point”, el giro argumental no se vincula a la muerte sino a preservar la vida y lucidez de quien comenta. Otros cuentos, como “Un digno retiro”, de la sección “Secretos de la plástica”, o “Visualizar” y “Nuevo desencuentro”, en la sección “Bonus track”, si bien no participan del género por su temática toman de prestado su metodología, generando suspenso. El mestizaje literario, tan caro a la época. Hay en estos cuentos fantasmas que matan a seres vivos, personajes solitarios y amargados, curiosos o anclados en esa zona difusa borgeana entre sueño y vigilia —“Un agujero del tiempo”, de la sección “Bonus track”. Todos, con más los breves paisajes urbanos descriptos exhiben a Cáceres como a un autor de la identidad argentina. En efecto, los hechos en sí, las vivencias de sus personajes y sus parlamentos, ponen en el tapete, con la sencillez propia de aquel a quien su sabiondez no le impide “tener calle”, un Buenos Aires violento y devorador, aunque también mágico. Asistimos a un escritor nacido en Avellaneda, capaz de sorprendernos gratamente con la lectura de este libro, pues nuestros ojos recorren páginas novedosas acerca de un mundo cuyas aristas pueden rozar directa o indirectamente a cualquiera. Es que el delito no pertenece antropológicamente a ninguna clase social ni sujeto en particular: puede sorprender a cualquiera a la vuelta de la esquina cuando advienen algún caos, drama o tragedia irresolutos. Por amor al crimen ofrece tal menú de posibilidades; de ahí, su verosimilitud y la potencia de sus historias.

Paula Winkler
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