Sobriedad sonora
Deglute el mar guijarros
hay tránsito de guerra
continúa la música
y en la paupérrima costa
sobreviven las trampas
del eterno chamuyo
Tras el sol escondido
de una voz falsa y melosa
entre precarias retóricas
ni las estrellas se abanican
pues la noche cerró
ya nadie muta
Duele (sí que duele)
el incómodo bla, bla
tantas humanidades...
Heidegger Platón
Mistral Ibarbourou
Storni Uhart
Liszt Ginastera
La fuerza (del arte)
el exhaustivo conocer
ni en el maldito trópico
crecen, rebotan
pero continúa la cultura
del bla, bla sin la escucha
.............Sí
el malestar explota
Mujer sin brillantes
Un pedazo de pan
vaso de vino tinto
cubiertos sucios
mantel blanco.
Dientes acerados
temblorosa, la garganta
mano desnuda y cicatrices
sobre mesa destartalada.
Silla vacía y un hilo de luz
a través de la ventana
el fantasma de Deauville
se mete invade
juega a ser hombre
pero su mujer lo mira
con superada inocencia:
en Deauville no hay fantasmas
sino sólo cadáveres.
(inédito; 2016)
Si sólo Dios basta
yo a Él me arrojo.
Desprovista
en mi cuerpo invade
la obstinada lluvia
El sol se ha dormido
mi cerebro viajó
galaxias universos
en busca de Teseo.
Ariadna y Afrodita
se extraviaron
casi negro el océano
No importa quién soy
santa beguina
atea rebelde
reina o súbdita
mística negadora
pobre ovacionada o excluida.
Entre sainetes y milonga
amor brujo, humillaciones
yo te pido, Señor,
aunque mueran las orquídeas
que no me abandones
Dejame errar ser injusta
cruel loca ingenua puta
soberana, conquistada.
No me juzgues
mi humanidad es delgada.
Perdoná mi ignorancia
tanta ilustre estupidez
la razón que duele.
Sé mi guía egregia
y durante una clase magistral
infinita
cuando el silencio abrume
durante mi noche cerrada
y yo por fin, criatura mortal,
entre tinieblas desaparezca
no me abandones.
Quedate en mi carne, Señor,
lavá mi sangre
corregí mis huesos.
(Poema que cierra Sabias, santas, rebeldes, novela histórica de Paula Winkler sobre Santa Brígida de Suecia y las Beguinas. Buenos Aires: Diotima, 2024, pp. 133-134)
La escasa luz del río
protege tus sombras
no hay peces no hay rocas
aullidos de zorros y lobas.
De la tierra levantás
los juncos algunas flores
por fin sos merecedora
de un cielo azul sin caos
sin nubarrones
(inédito, 2025)
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