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La mirada en El ojo del alba, de Carlos D’Ors

viernes 12 de febrero de 2021
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“El ojo del alba”, de Carlos D’Ors
El ojo del alba, de Carlos D’Ors (Polibea, 2019). Disponible en la web de la editorial

El ojo del alba
Carlos D’Ors
Palabras preliminares de Jesús Urceloy
Poesía
Editorial Polibea
Colección “El levitador”, Nº 88
Madrid (España), 2019
ISBN: 978-84-120509-9-8
108 páginas

El ojo del alba vio la luz de la delicada mano de la editorial Polibea. Es un libro de poesía intimista, reflexiva y de delicada belleza que se inserta en la tradición petrarquista de nuestra poesía. La amada suele estar idealizada y se insinúa como un ser inalcanzable. El tema del amor recorre todo el libro, no sólo el amor a la mujer amada: “El amor es como la música de un pájaro extraviado. / Nadie le escucha. Está solo”, también a su familia y a la vida. Aunque este libro no es sólo un libro de amor o de sensualidad soñada, también es confesional, sincero, que toca el tema de los juegos infantiles y la hermandad o el recuerdo de la madre, a través del poema del jarrón roto, donde Carlos escribe: “Mil añicos. / No hay daños irreparables. / Nunca hay daños irreparables”. D’Ors sobre todo habla de la esencia del ser humano, de la memoria, de su propia vida o del deambular del mar y la “Sirena”: “Tú no has muerto para mí, sirena del verano, / pero yo aún respiro y no sé para qué”. El libro tiene dos partes, que diferencia una “Pausa” o Almanaque. En la primera, las piezas breves como haikús, los senryus son bellísimas imágenes, que sugiere cada una de ellas todo un universo lleno de armonía y plenitud, como por ejemplo el poema breve “Miedos”: “Misma almohada, / mismos sueños miedosos / de nuestra infancia”. Esta tendencia de Carlos D’Ors a sintetizar al máximo la expresión se aprecia también en sus poemas largos de la segunda parte. Como un filósofo, tiende a la síntesis, a la desnudez completa de la palabra, como en el poema “Hechizo” que recupera la voz de su primer libro Hechizos, amares y delirios: “Eres como una mariposa en la luz… / Tu color me atrae y enamora / como en un delirio…”. Como nos tiene acostumbrados Carlos D’Ors, en libros tales como Cómo son, con una leve pincelada nos transmite un universo de sugerencia y plenitud espiritual. Estas instantáneas nos demuestran un gran dominio pictórico para la imagen poética, o la poesía oriental intensa y concisa. Nuestro poeta se desviste espiritualmente en El ojo del alba, con sinceridad y cierto pudor que se transforma en insinuación lírica deslumbrante. A veces, la palabra poética alcanza cierta trascendencia filosófica, o incluso cierto existencialismo, lejos de la materia. Carlos D’Ors elige el espíritu sobre lo corpóreo en esta entrega poética. Si la intensidad caracteriza sus primeros senryus, las emociones más hondas y humanistas del poeta se convierten en la segunda parte en unos poemas que nos trasladan al mundo onírico o el racional; el poeta viaja desde la imaginación, el desengaño, el hechizo o la belleza de la lluvia y el viaje. Y por supuesto, canta a la ausencia del mar de su infancia, mientras transita en una vida que busca su sentido y su trascendencia: “Aguardo pacientemente la esperanza / de asir tu eternidad futura”. La poesía de Carlos D’Ors está llena de vitalidad, de nostalgia, de reflexión y de alegría, como su vida. Es un poeta pintor generoso que se dedica a difundir la obra de los demás poetas. Y su poesía también es espléndida en su desnudez. Como escribe Jesús Urceloy, en el prólogo a El ojo del alba: en esta poesía “hay un fuego sostenido y contento que no quema, sino que alumbra”.

Carmen Díaz Margarit

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