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Hallarse en la poesía de Gloria MiládelaRoca y su noche nada oscura
(sobre el libro Hallarse en la noche)

sábado 19 de septiembre de 2026
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Gloria MiládelaRoca
La poesía de MiládelaRoca tiene tintes lunares, es hija de las mareas del deseo femenino de fundirse con el aspecto solar.

La editorial Katakana, dirigida por el escritor Omar Villasana, estrena un nuevo título, que fue presentado el 18 de julio de 2026 en la librería Lugar Común, en Miami. Se trata de un libro dividido en tres partes y su autora es Gloria MiládelaRoca, escritora y artista plástica nacida en Venezuela. Aunque ha publicado en antologías y revistas literarias, y ha dirigido el proyecto Setra de creación literaria, esta es su ópera prima. Las secciones “Aforismos” y “Haikus” son antesalas de lo que viene después, ese hallarse en la noche, ese encuentro con el cuerpo vivo del amor, al cual no se le reclama sino que se le insta a navegar por sus bordes incandescentes, en busca de una liberación. “Soltemos amarras. La noche es larga y debemos partir”.

Versos que parecen responder a la pregunta esencial rilkeana de si acaso es la noche más leve para los amantes. Gloria MiládelaRoca sabe de las transfiguraciones de la materia y su estado más sutil: “Puede que mi cuerpo se destruya / Mas me importa que mi espíritu irradie fuerza”. Esa fuerza se siente en sus poemas, lo que me conecta con lo que fue su oficio antes de emigrar de su Venezuela natal a Miami. Gloria trabajaba en un taller el hierro forjado, donde el fuego es esencial para componer las piezas. Trabajar en caliente, soldar o unir armoniosamente dos piezas para lograr una forma. ¿Puede hablarse en un lenguaje parecido cuando hablamos de la creación de sus poemas? Sólo Gloria sabe; nosotros especulamos en frío.

En la alquimia que da origen al noble carboncillo con que ha hecho las ilustraciones que acompañan su libro está también involucrado el fuego. Este material humilde que resulta de quemar ramas de árboles en un recipiente cerrado y sin oxígeno. Se trata de que se carbonicen los maderos sin volverse cenizas. Son dibujos al carboncillo de variadas flores que crecen en el desierto, hechos por la poeta: “tengo estas manos dibujando tu noche”, y el lector puede preguntarse, ¿qué diferencia hay entre el trazo de lo que se esboza y lo que describe con palabras? ¿No es el mismo fuego que ennegrece la rama de sauce, que el que inflama la voluntad de la mujer que escribe “mi vientre te sostiene / sobre un lecho de sombra y luz”?

“Hallarse en la noche”, de Gloria MiládelaRoca
Hallarse en la noche, de Gloria MiládelaRoca (Katakana, 2026). Disponible en Amazon

Hallarse en la noche
Gloria MiládelaRoca
Poesía
Katakana Editores
Weston (Estados Unidos), 2026
ISBN: 979-8992213744
136 páginas

La poesía de MiládelaRoca tiene tintes lunares, es hija de las mareas del deseo femenino de fundirse con el aspecto solar, la otra mitad luminosa, como su obra plástica, hija de los blancos y los negros. Sabe cuán cerca está Eros de Tánatos; sus manos han tocado el cuerpo invicto del amante y el cuerpo ya vencido por la muerte acechante. No es su sino transitar por la noche oscura del alma de la que habla san Juan de la Cruz, sino que se adentra en el no menos inquietante espacio de los cuerpos que esperan cumplir alguna misión al conocerse: “la tierra ya cansada nos deshoja / las palabras sólo cortan el espacio / y más allá de lo que somos / —pensamiento fríamente separado— / volveremos a ser noche al encontrarnos”.

La poesía hispanoamericana cuenta con extraordinarias poetas que han cantado al amor y a sus desvelos. Desde Juana de Ibarbourou hasta Carilda Oliver Labra, desde Delmira Agostini hasta Cristina Peri Rossi, hay un amplio espectro lírico, expresivo, que pareciera ya saturado. ¿Qué pueden aportar unos poemas más o menos a ese diálogo entre los cuerpos que se rondan y se alejan, se desean y se temen? Tal vez es que, si bien no funcionan como invocaciones o conjuros, sí sirven para llevar a la poeta a un mejor conocimiento de sí misma, de esa parte de sí que busca completarse. Y a nosotros, como lectores, nos dejan entrever qué anhelos, temores y sombras habitan en Gloria MiládelaRoca, mujer que dibuja en la noche esas sinuosas flores y clama por que el desierto no se trague sus palabras.

María Cristina Fernández

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