Servicio de promoción de autores de Letralia

Saltar al contenido

Aclaratoria (extractos)

miércoles 16 de septiembre de 2015

“Aclaratoria”, de Ángela MolinaLas hembras

Las hembras paren a sus hijos y entierran a sus maridos.
Después se mueren sin lamentarse,
con una comprensión que lo abarca todo.
No se rompen, se secan las lágrimas que saltan y siguen adelante.

Las impulsa la vida, no saben hacer más.
Las hembras desean, devoran, protegen,
lamen las heridas de los otros, nunca lamen las propias.

Desgarran la carne con las uñas, gritan con gemidos que atraviesan paredes,
atrapan con brazos y piernas, aspiran los aromas hasta el último aliento.
No abandonan: se desinteresan, genuinamente.
Quieren comerse el mundo en cada hombre,
echan un hombre al mundo en cada parto.

Viven, intensamente, y no esperan.
Escuchan las largas sinrazones de los que lo esperan todo.
Sonríen, a veces, con indulgencia.
Se exasperan, únicamente por sus hijos,
piensan que todavía hay algo por hacer, algo que pueden salvar.
No se creen fuertes (lo son, sin saberlo).
Lo esencial las diluye y las seduce.

Hacia allá se dirigen.

 

Desahuciada

A madre

Mientras estés en el Infierno
me quedaré contigo
Con mis dedos desnudos
te curaré las llagas

Te abrazaré con fuerza
sostendré tu espalda, inmóvil, en mi regazo
Mientras estés en el Infierno
me quedaré contigo

Me beberé tu angustia
en el cáliz profano
de nuestro inconfesado amor
Caminaré sobre mis miedos
para enfrentar los tuyos
Mientras estés en el Infierno
me quedaré contigo

Me morderé la lengua hasta tragar mi sangre
Te meceré despacio, respiraré tu aliento
Como cuando éramos una
respirábamos juntas
Mientras estés en el Infierno
me quedaré contigo

A tu impaciente queja princesa destronada
responderé con calma
Seré paciente y dulce
como nunca lo he sido
Mientras estés en el Infierno
me quedaré contigo

Seré tu fuerza tu luz y tu palabra
seré tus pasos
La esperanza que te han arrebatado
La testigo indigna de tu despedida
Mientras estés en el Infierno
me quedaré contigo

La rabia la venganza la justicia terrena
la impotencia
las guardo para mí
El grito en la garganta se quedará atrapado
mientras estés en el Infierno

Seré para ti la madre que no fuiste
desafiaré a tus demonios con mi risa
Adoraré tus piernas inmóviles
le daré a tu garganta la palabra
me quedaré contigo

Abandonaré a todos y a mí misma
suplicaré a mis dioses
Pediré para ti a la buena muerte
llévatela contigo
Pero mientras te quedes
me quedaré contigo

Lucharé las batallas que no puedes librar
Recordaré tan sólo aquello que me diste
Un corazón de oro con piedras de rubí
dieciocho diamantes
un jardín con mi nombre
Licencia para ser
desparpajada, loca, volátil
me quedaré contigo

Y este cuerpo pequeño, menudo, delicado
estas formas, redondas y fértiles
aguantarán con sorna
ese reclamo tuyo de la devoción
que no te debo y te prodigo
me quedaré contigo

Con la cabeza alta y los ojos abiertos
voy a mirar tu lento crepitar
hasta apagarte
No habrá, lo sé, una mano
que sostenga la mía junto a tu cuerpo inerte
Cuando acabe el Infierno
me quedaré contigo

Y guardaré silencio

A los que me reclaman les daré la razón,
asentiré con calma
cuando me acechen las horas no vividas
Y ahora sí, mi grito te convoque
y ya no tenga brazos, sólo espaldas.

 

Genética imprudente

Mi padre, el inmigrante,
descifraba problemas de química en su pizarra
Mi abuelo, el agricultor,
despedazaba plátanos a los ojos de sus hijos
Mi bisabuelo, el socialista,
daba a elegir entre abogado y soldado
Mi tatarabuelo, el indiano,
sólo quiso ver el campo
antes de morir
Yo, que no heredé valentía,
quiero bailar
sobre las piedras de sus tumbas
y conjurar la alegría

 

Amor agónico

Lastima este amor
Este amor distrófico
que apenas puede ver
con mirada nublada
Que no tiene tacto, que no siente piel
que mueve con tedio un dedo
Tan sólo el necesario
el urgente como una arcada

Lastima este amor
Que no conoce ni quiere conocer
Que presume de puertas afuera
Que se hace el valiente y ruge de miedo
Que vive de rutinas
Que se alimenta de insatisfacción
Que nació con la duda sembrada
Y una cicatriz de desprecio

Lastima este amor
Que nos apresa y se niega a morir
Que rehúsa ser desconectado
Moribundo desde el principio
Atado a los manuales de convivencia

Amor locura
Amor borrachera
Amor ansiolíticos
Amor evasión
Que pide muerte

Y no nos atrevemos a matarlo

 

Certidumbre

No estoy sola
Me acompañan los que me precedieron

en sus tumbas

 

La cascada

El agua canta
sobre el agua
hipnotiza los sentidos

Aquí hay paz
No hay deseo posible

Y sin embargo
somos todos extranjeros
en esta tierra sagrada

 

Ancestral

La ley sacra me ha dicho
la india junto a la almohada
India también yo
mestiza
parto sin gritos ni flamas

Puedo estar eternamente
mirando
agua sobre agua
los colosos invencibles
de madrugada

Llovió, los tepuyes me llaman
Quiero aquí pasar mis días
después de sortear la calma
Aprender a tejer, darles mi aliento
Y que por fin me visiten
los que alguna vez me amaron

 

Aclaratoria

Señor, perdone,
yo no soy poeta

Soy sólo una
a la que se le han secado
las palabras

Como se muere un hijo
dentro del vientre

 

Gracias a Vicente Gerbasi por el primer verso de “Genética imprudente”
Ángela Molina
Últimas entradas de Ángela Molina (ver todo)