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Nido de tordo (extractos)

lunes 11 de julio de 2016
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Nota del editor

“Nido de tordo”, de Eleonora Requena

Nido de tordo
Eleonora Requena
Poesía
Kalathos Editorial
Caracas, 2015
ISBN: 978-980-7502-05-4
54 páginas

Publicado el año pasado por la selecta editorial venezolana Kalathos, Nido de tordo, de la venezolana Eleonora Requena, está dividido en dos partes (“Escritos de la siniestra” y “Miel de abajo”) y un epílogo compuesto por un único poema. La complicidad con el poema, con la palabra poética, es una de las características más resaltantes de la obra de esta poeta venezolana. Hoy traemos a los ojos de la Tierra de Letras una selección de los textos que conforman este libro.

Escritos de la siniestra

Ese estar sujeta a leves hilos, ese decidir cortarlos. Esther se sabe en suspenso cuando deja pendiente alguna letra sin decir, ya lo sabe, debe regresar, esta vez por los atajos que conoce, las trochas empinadas y luego entrar por la puerta de servicio, tomar un vaso de agua, demorarse fisgoneando en la despensa y seguir hacia las habitaciones solitarias del poema.


Hay una matriz de todo esto, alguien sopla y levanta las hojas, un árbol da cobijo y hace sombra, un ritmo adecentado marca algunos apetitos y otros los congela en cajas. No sabría identificar cuál esencia la empuja al borde de las palabras, cuál pulso la domeña con sus balbuceos, para qué le sirve maniobrar en ese trecho que la pone en trances: escribir la viste con harapos, frente a la pantalla planifica hacerse zancadillas, saca filo a la navaja con la que más tarde punzará su propio cuello.


Esther se sostiene de un poema de Yolanda que habla sobre construcciones en el aire. Piensa en un norte a dónde dirigir sus letras, su mano izquierda aprieta la caparazón de una chicharra, la derecha enturbia el agua de una charca. Libra la batalla del sigilo, servir sobre un mantel de cuadros amarillos la merienda, contar algún recuerdo sórdido, la historia de su madre, un sueño lúcido. Mira los lejanos bordes del paisaje. Ojalá que en el intento no se le descosan los remiendos y se hunda como un fardo que ha llenado con pesadas piedras sus bolsillos.


Esther amolda su cabeza a la almohada, al vértigo que trae roces, máscaras, sonríe, aún puede esquivar la actitud, las liebres de la medianía saltan sobre polvos, un fósforo se enciende, el borde del sueño abre sus portones, un nombre se hace rostro, posibilidad, una palabra desata otras que hacen reveses. Si tomara un lápiz garabatearía alguna frase, pero ya es muy tarde, tordos picotean sus raíces, las enjundias le han tomado el cuerpo, se confía a la memoria y duerme.

 

Miel de abajo

Mala

lames
las palabras
las empalmas
las succionas
limas
los bocados
de mi boca
lenta e incisiva
tallas
en mi nudo
las agujas de tu lengua
bebes linimentos
robas

 

Una rosa

no es una rosa
si la tomo por el tallo
y en descenso
sobre el vientre
la giro
como a una sombrilla
en el ombligo
y luego
la hago risas
trizas
sobre las pestañas
de su sexo

 

Jardín

anoche corté
dos botones malvas
del rosal diminuto
de mi pensamiento
que si abiertos
su dulce perfume
encubre tenaz
la espiga del fuego
los sueños procaces
son fiel agonía
de mis días
me duermo

 

Trepo

sobre brasas….sobre almendras….sobre conchas rotas
sobre un nido de rapaces
sobre el hielo —pero a ciegas—
como un muérdago feroz sobre tu piel de oveja
cuando brego sobre lo que eres….dentro y fuera
brotan aguijones….sólo hay pálpitos agudos….fresas respingadas
sanguijuelas….salto de la proa a un mar de tiburones
nunca sé si acierto
si demoro….si consiento….si aletargo….si te muerdo
bogo en las arenas movedizas….nunca estuve antes
donde siempre he estado
y si avanzo o retrocedo se me quiebran cáscaras de huevos
estoy en el terreno virgen de mi desmemoria
haciéndose su traje con tu cuerpo

 

Aforismos sobre la espera

– esperarte es una apuesta
– mientras te espero, te espero
– en tanto te espero llueve, truena, solea
– esperarte mitiga la espera
– a veces estás a un paso de mí, a veces estás muy lejos
– me sirve sus platos a horas inglesas, no puedo quejarme
– esperar es un advenimiento
– casi duele
– esperarte es el tiempo
– es un asunto voluntario que no puedo evitar
– hace fértiles todas las demoras, es un sosiego
– es cosa trabada, si pienso en su imposibilidad te espero en cuanto espere
– esperarte es cierto
– tiene garras
– es una botella de deseos, ya van cuatro vodkas con hielo
¿cuál será mejor, la rusa, la finlandesa?
– esperarte es un nido de alacranes
– es la espera de tu cuerpo y de todo lo demás
– cualquiera lo diría, es como la soledad
– te espero y espero y escribo y espero y escribo te espero

Eleonora Requena
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