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Hablemos, de Octavio Santana Surez

Poemas de Aquí todo es memoria

• Lunes 16 de enero de 2017
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Mario Bojórquez

La presente selección deriva de la antología Aquí todo es memoria (Colombia, 2016). Ésta fue elaborada por el poeta Luis David Palacios. Este titular permite dar una mínima visita a la amplia obra de Mario Bojórquez. Su obra posee variadas búsquedas poéticas, bien logradas, y ya forma parte de la historia de la poesía mexicana. Estilo, fondo y estructura constituyen diversas caras. La medida silábica, el poema dramático, el verso libre, el verso blanco, son algunas de las formas que el poeta establece como parte de su estética. Poeta realmente muy completo, que hace de la sensibilidad y la reflexión (el paso del ser humano en este mundo), su medio expresivo para afirmar que la poesía es una respuesta a la vida.

Fernando Salazar Torres
Responsable de la selección

De la serie Voces actuales de México

De lo insólito y otras bifurcaciones

IX

En “poesía permutante”, Cortázar proponía una divergencia de versos agrupados donde el azar era el único poeta. En el siguiente poema, el poeta nos hace tocar las extremidades del azar como lo hicieran Cortázar y Paz (Blanco) dejando escapar versos con una unidad centrípeta e ideas instantáneas. Pero el azar se sostiene en un principio para retomar las aguas del fluir poético, por eso puede haber varios caminos de lectura. El autor solicita al lector la ayuda y complicidad que es propia de los lectores de ferocidades poemáticas. Aquí también el lector es poeta, muchas veces más efectivo que el del crédito. En la manipulación de este texto se permitirá el uso de signos como los de interrogación, exclamación, puntos, comas, paréntesis, pasar del singular al plural, uso de tiempos y modos verbales, etcétera. Usted puede mandar toda regla al demonio y leerlo como un acercamiento de gatos.
Rubén Amador

………………………………………………………..o ser palabra

en la boca…………………………………………………………………………………………………. en la frente
del poeta…………………………………………………………………………………………………………de Dios

……………………………………………………….para romper
……………………………………………………………cristales

de ventanas……………………………………………………………………………………………….. de cuerpos
abiertas…………………………………………………………………………………………………. transparentes

……………………………………………………con pétalos oscuros

y diosas……………………………………………………………………………………………….. ante unos ojos
vírgenes………………………………………………………………………………………………………… testigos

……………………………………………………………….al alba

culpable……………. como araña……………………..en el papel……………………….que se abandona
anhelante……………………………………………………………………………………………….. al primer sol

………………………………………………..bajo el embrujo del rocío

acariciando la mejilla……………………………………………………………………………. para saber que
dulcemente………………………………………………………………………………………….. nada es verdad

………………………………………………………..y despertarte

(de Pájaros sueltos, 1991)

 

Los domésticos

I

Algunas noches de lluvia y tortillas de harina
mi madre habló de minas….almacenes
ilusorios ayeres de riqueza y descanso
genealogías vastas
…………………………vastos blasones
……………………………………………. apellidos

 

II

Nunca tuvimos (lástima)
un abuelo pintor…..geómetrao músico
(en San Joaquín el tiempo tenía otros relojes)
La vida fue llevada casi en brazos
cuidándole la fiebre de los días
y nosotros crecimos de frente
…………………………………… sin pasado

 

III

El padre de mi abuelo
……………………………….. Don Sotero
mataba a sus mujeres
……………………………….. dicen
de aburrimiento

 

IV

Al borde de la cama la abuela trabajaba evocando demonios

(de Poemas no coleccionados en libros, 1993-1995)

 

Casida del odio

I

Todos tenemos una partícula de odio
un leve filamento dorando azul el día
en un oscuro lecho de magnolias.

 

II

Todos
tenemos una partícula de odio macerando sus jugos,
enmarcando su alegre floración,
…………………………su fruta lánguida.

¿Pero qué mares
ay, qué mares, qué abismos tempestuosos golpean
contra el pecho y en lugar de sonrisas abren garras colmillos?

Levanta el mar su enagua florecida, debajo de su piel va
creciendo una ola dispersada en su vacua intrepidez elástica.
Levanta el mar su odio y el estruendo se agita contra los muros
célibes del agua y atrás y más atrás viene otra ola, otro fermento,
otra forma secreta que el mar le da a su odio, se expande sábana
de espuma, se alza torre tachonada de urgencias; es monumento
en agua de la furia sin freno.

 

III

Todos tenemos
una partícula de odio
y cuando el hierro arde en los flancos marcados
y se siente el olor de la carne quemada
hay un grito tan hondo, una máscara en fuego
que incendia las palabras.

 

IV

Todos tenemos una
……………… partícula de odio.

Y nuestros corazones
que fueron hechos para albergar amor
retuercen hoy los músculos, bombean
los jugos desesperados de la ira.

Y nuestros corazones
otro tiempo tan plenos
contraen cada fibra
……………… y explotan.

 

V

Todos tenemos una partícula
de odio
un alto fuego quemándonos por dentro
una pica letal que horada nuestros órganos.

Sí, porque donde antes hubo
sangre caliente, floraciones de huesos explosivos,
médula sin carcoma,
empecinadamente, tercamente,
nos va creciendo el odio con su lengua escaldada
por el vinagre atroz del sinsentido.

 

VI

Todos tenemos una partícula de
…………………………………………..odio
y cuando el índice se agita señalando con fuego,
cuando imprime en el aire su marca de lo infame,
cuando se erecta pleno falange por falange,
¡Ah! qué lluvia de ácidos reproches,
qué arduos continentes se contraen.

El gesto, el ademán, la mueca,
el dedo acusativo
………………..y la uña,
…………………………….¡ay! la uña,
corva rodela hincándose en el pecho.

 

VII

Todos tenemos algo que reprocharle al mundo,
su inexacta porción de placer y de melancolía,
su pausada enojosa virtud de quedar más allá,
………………………………………………en otra parte,
donde nuestras manos se cierran con estruendo
aferradas al aire de la desilusión; su también,
por qué no, circunstancia de borde, de extrema lasitud,
de abismo ciego; su inoportunidad, sus prisas.

 

VIII

Todos tenemos algo que decir de los demás
y nos callamos.

Pero siempre detrás de la sonrisa
de los dientes felices, perfectos y blanquísimos
en sueños destrozamos rostros, cuerpos, ciudades.

Nadie podrá jamás contener nuestra furia.

Somos los asesinos sonrientes, los incendiarios,
los verdugos amables.

 

IX
(CODA)

En alguna parte de nuestro cuerpo
hay una alarma súbita
un termostato alerta enviando sus pulsiones
algo que dice:
……………… ahora
y sentimos la sangre contaminada y honda a punto de saltarse por los ojos,
las mandíbulas truenan y mascan bocanadas de aire envenenado y la espina
dorsal, choque eléctrico, piano destrozado y molido por un hacha y los vellos,
las barbas y el escroto, se erizan puercoespín y las manos se hinchan de amoratadas
venas, el cuerpo se sacude convulsiones violentas y todo dura sólo, apenas, un segundo
y una última ola de sangre oxigenada nos regresa a la calma.

(de Diván de Mouraria, 1999)

 

Brooklyn Bridge

Desde la otra orilla de lo que digo
se tiende un puente para llegar a mi palabra.
Cada vez que pronuncio mi nombre,
mi nombre vuelve a mí desfigurado.
Cada que digo agua, el agua vuelve viento,
el viento fuego, el fuego mi nombre exacto
pero mucho más pleno, y más desconocido.

Tiro palabras, nombres, versos a la otra orilla
cada vez,
y cada vez anuncia nuevas intensidades
de lo que no conozco.

Habría de arrojar sobre este puente
aquello que no digo, mi silencio,
para que alguna vez vuelva poema.

 

Expresso at Soho

Yo soy ese que toma café
bajo los cascos de los caballos
He venido desde la Zona Río en Tijuana
Desde el Cecut a probar sus cubos de azúcar
No confío en el Village ni en sus antros clásicos
me gusta el SoHo barrio de pintores y galeristas
y en el mantel individual manchado de menta
le digo a mi amigo Poncho que aquí
y en Saint-Germain-des-Prés
en Les Deux Magots
el café sabe igual
que en El Taquito de la Leyva

(de Pretzels, 2005)

 

Querella

Leixe pia e praderia
De Vigo ia em romaria
Castelo de São Miguel
Casa Dom Affonso El-Rei

Pelo vizinho rio Minho
Ia sozinho o caminho
Castelo de São Miguel
Casa Dom Affonso El-Rei

Ia comigo meu Amigo
De Vigo com’eu lhe digo
Castelo de São Miguel
Casa Dom Affonso El-Rei

Hugo Vidal

-el mejor áureo sueño de la plata-
Eduardo Lizalde

Escucha cómo late tu sangre
Cómo pierde el oído su pulso acelerado
Escucha el ardor de las venas bajo la coraza de tu piel
Súbete en el caballo desbocado de tu sangre en la vena
Dale sangre a tu vena
Dale vena a esa sangre para que corra

Ahora que ya es tuya
Que vas con ella montado en su sonido
Observa que cojea que su potro ha quedado mordido por el hambre
Que un destino ha baldado su galopar esbelto
Que se oxida la grupa

Corre en tu sangre los caminos vedados a la conciencia
Siente la espina injertada en el casco

Dices que el amor es una fruta artera
Una pulpa de sangre en boca codiciosa
Que es mentira que alegra corazones de sapo
En lluvias prisioneras

Luego te reconvienes
Que el amor es el fuego que sustenta a las bestias
Que es una fiesta sacra donde se es a un tiempo ofrenda y oficiante
Al final te has callado
Y ese silencio tuyo ha dejado por fin
Todo todo
Todo tan claro

Como si lentas costas en mar embravecido
Te dejaran al puerto la única salida
Y de tu baja sombra el pie en la orilla
Mordiendo una esperanza de fallido naufragio
Alza entonces la cara
Y enfrenta donde otros abajan la mirada
El futuro que asoma en tus pasos de tierra firme

Después recordarás tu pie en la arena
Como una memoria feliz de un tiempo ya pasado
Y el sostén de tu pie donde el abismo impere
Servirá para andar en el aire
Como aquel que ya sabe
Muy bien dónde es que pisa

Me llaman Sombra
En el tendido hueco de un árbol que me acoge
Me dicen ese nombre porque nadie se atreve
A ver en mi costado la marca de los días
Es costillar desnudo de lo que ya se fue
Y no vuelve

Yo asiento con un gesto
Me acomoda saber que no soy nadie
Que no importan mis penas ni el pasado
Que para siempre fue en mi cuello una carga

Esa sombra se mueve sin un cuerpo
Pensarán
Y hay algo de razón en su sentencia
Qué sino sombra habrá de ser aquel
Que ha quemado sus naves en la costa serena de la vida

Yo me cubro las piernas con las ramas
Sombra del árbol
Voy con él o me quedo
Para siempre plantado en el camino

Escribes para injuriar lo que de ti es sagrado
El golpe artero en la raíz del ansia
Que no te deja ver

Sabes que ninguno será mortal
Asumes la distancia objetiva
Que te permite evaluar lo que es literatura

Cada hachazo en la corva
El tajo que afilado te sangra en la muñeca
La amargura del vaso en tus labios de almendras

Escribes para injuriar lo que de ti es sagrado

Saludas amablemente al que te ha injuriado
Intercambias algunas frases decorativas y sonríes al aire
Aparentas interés en sus asuntos y haces observaciones recatadas y aceptables
Eres sincero
Eres cordial
Por esa razón la injuria te toca en todas partes

 

Edicto

Mas qué é o que diz?
Qué é o que dize o vento
As frores o rio?

Dizem que meu amigo
Ó doce stormento!
Pelo ar cinzento
Voltará até mim

Hugo Vidal

Dios asiste. Y acato
Abigael Bohórquez

No se vuelve del sueño
Donde aquel que fuiste
Lanzó su vida por senderos distintos
No se vuelve
No hay camino posible para volver de ahí
Ni siquiera podrás regresar al huerto que alimentó aquel sueño
Allá te quedas

La apariencia
Desnuda
Afila
Tus huesos carcomidos
Sobre tibias y fémures
Alzas una memoria
De lo que no es aquí
Si no recuerdo
Y el tumbo de los muebles
Al rozar tu esqueleto
Resuena una música triste

(de El deseo postergado, 2007)

Mario Bojórquez

Mario Bojórquez

Escritor mexicano (Los Mochis, Sinaloa, 1968). Autor de Pájaros sueltos (1991), Contradanza de pie y de barro (1996), Diván de Mouraria (1999), Pretzels (2005), El deseo postergado (2007), Y2K (2009), Hablar sombras (2013) y Memorial de Ayotzinapa (2016). Sus primeros libros fueron reunidos en El rayo y la memoria (2012) y recientemente ha publicado Aquí todo es memoria, antología de poemas, 25 años (2016). Obtuvo, entre otros, los premios Bellas Artes de Literatura, Nacional de Poesía Aguascalientes (2007), Nacional de Ensayo Literario José Revueltas (2010), Alhambra de Poesía Americana (España, 2012), la Distinción Príncipe y Poeta Tecayehuatzin de Huexotzinco (2012), la Presea Ignacio Rodríguez Galván (2015) y el Premiul Literature Fārā Frontiere del Festival del Libro de Transilvania (2016). Es editor de Círculo de Poesía, revista electrónica de literatura. Dirige, junto al poeta Alí Calderón, la colección editorial Valparaíso México y el Encuentro Internacional de Poesía Ciudad de México.
Mario Bojórquez

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