Saltar al contenido

La siesta del carnero, de Ramona Gautier
(fragmento)

domingo 20 de abril de 2025
¡Comparte esto en tus redes sociales!

“La siesta del carnero”, de Ramona Gautier

La siesta del carnero
Ramona Gautier
Novela
Editorial Egales
Madrid (España), 2024
ISBN: 978-84-19728-67-8
182 páginas

Viernes, 14 de diciembre

Por la mañana, a pesar de la resaca, madrugué para verte entrar. Estabas radiante de verdad. Sonriente y fresca como una rosa. Trabajo. Almuerzo comunitario, risas, fiestas, bromas, chistes; nos sentamos cerca para no perdernos de vista. Yo procuré montar el numerito para ti y parecías disfrutarlo. En la parranda te dediqué una copla. Te pusiste colorada. Descanso y vuelta al tajo. Por la noche fue distinto. Me buscaste de nuevo y me dejaste subir un ratito. Más magreo y revolcón desnudas. Tampoco pude meterte mano, pero puede decirse que realizamos un buen reconocimiento —es broma—. Creo que fue un momento en que ganamos intimidad y confianza porque hablamos un poco de lo que esperamos la una de la otra. Me fui con la idea de que el encuentro te había satisfecho. No quisiste acompañarme a la discoteca donde me reuní con los demás. Los pibes sonrieron con ironía cuando me vieron aparecer sola. Les devolví una sonrisa pícara con el regusto de tus labios aún en la boca.

Es muy tarde ya, hasta mañana.

[...]

Te echo de menos desde que subiste al barco. Te añoro. Me gusta imaginar que soy tu pareja desde hace mucho, que te llevé al puerto y nos despedimos por poco tiempo, como si lleváramos años juntas y tú estuvieras de viaje, tan cerca te siento. ¿Sabes que eres muy tierna y dulce? ¿Te lo dije? No importa, te lo repito. Todavía aspiro tu tibieza en mi casa, aquí en mi cama, y no sé qué hacer para suplir tu vacío, tus susurros, tus andares de puntillas, tus labios en mi espalda. Desde la cama te escribo, y es un consuelo porque hace frío y estar aquí metida pensando en ti calienta, no sólo mi alma.

Anoche soñé que te besaba durante mucho tiempo. Me desperté muy excitada, y menos mal, porque, si no, no recordaría ese beso jugoso y lo que deparó. Siento de verdad tu ausencia, me duele. Soy tan egoísta que sólo pienso en mí. Ni siquiera te he preguntado cómo lo llevas tú, cómo llevas estas nuevas emociones, qué piensas. Escríbelo, cariño, cuéntame de tus sentimientos. Por carta mejor. Las conversaciones telefónicas me dejan insatisfecha, como si el dichoso aparato me impidiera decir todo lo que quiero. Mañana pondré por fin esta carta al correo. Te llamaré, pero también procuraré escribirte; el teléfono me corta —ya lo dije, carajo— y sólo atino a contarte cómo me va y qué he hecho o a hablar del tiempo y del trabajo. Las cartas me permiten abrir la ventanita de mi corazón, pensar qué siento y tener paciencia para contártelo.

Buenas noches, mi amor, te beso y te abrazo

Leo

 

Viernes 21, a mediodía

Hola, Sara, ¿cómo estás, cariño? No voy a poder mandarte esa foto de este viaje porque no la encuentro y si espero a que T. me dé una, esta carta puede hacerse interminable. Te pondré una postal bonita. Además este fin de semana pienso llamarte muchas veces.

Ya lo he decidido, cuando termine la supervisión de las matanzas navideñas, voy a verte. En avión no tardaré nada y podremos querernos mucho y revolcarnos en esa alfombra de auténtica lana de oveja que dices que decora tu salón. Debo estar enfermando de amor, o de deseo, o de sexo, o de yo qué sé, pero la cabeza la tengo llena de imágenes de nosotras desnudas, amándonos de mil maneras diferentes. Te las iré describiendo en mis cartas. Son tantas las fantasías que necesitaré mucho tiempo para poder plasmarlas todas en el papel; espero tardar mucho menos en hacerlas realidad contigo e ir adelantándote algo para que vayas haciéndote a la idea. Ya verás qué bien lo pasamos. Cada encuentro va a ser mejor porque tendremos más confianza e intimidad, y yo cada día te deseo más.

Acabo de darme cuenta de que lo que quiero es despertar tu deseo, a veces me entra el temor de que te canses de mí. Quiero llenarte la cabeza con mis historias y fantasías eróticas, que pienses en clave de sexo y que tu cuerpo vibre cuando leas mis cartas, que me lo exijas cuando estemos juntas, que tu excitación crezca a medida que se acerca el momento de encontrarnos, que te desvivas por ver aparecer al cartero...

No te asustes, todas son fantasías, algunas un poco porno, pero nos harán volar, explorar nuestros cuerpos y nuestros sentidos; llegaremos hasta donde queramos.

Todas estas ensoñaciones son nuevas para mí también. Hasta ahora eran patrimonio de mi imaginación, sin rostro, pero han cobrado identidad; somos tú y yo, Sara, y quiero que lo intentemos, como un juego sexual.

Pronto podremos empezar. Cada día te deseo más.

Un beso de tornillo.

Ramona Gautier
Últimas entradas de Ramona Gautier (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio