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Hablemos, de Octavio Santana Surez

Poemas

• Lunes 20 de marzo de 2017
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Eva Castañeda Barrera

En esta ocasión se presenta una selección de la poeta Eva Castañeda Barrera. Posiblemente en la primera lectura el lector quedará estupefacto, pasmado. No obstante, en la segunda e incluso tercera lectura, las ideas se aclaran. Justamente, esto es una las provocaciones de la poesía: la reflexión y la búsqueda. Pueden notarse al menos dos registros, aquel texto en donde se expone una poética que problematiza al propio logos; otro, que se vuelve metatexto, la poesía que habla de sí misma en términos del lenguaje. El último de los poemas resalta por su forma, el alargamiento del verso, poema casi prosado que, además de ser metafísico, es surrealista.

Fernando Salazar Torres
Responsable de la selección

De la serie Voces actuales de México

Escribo una casa

Proyecto una estructura y un espacio.
Longitud y altura,
habrá movimiento.

Mi casa es pequeña.
Un artefacto breve.
Tránsito de lo efímero.
El mecanismo de cierre: Presione y eleve.
En los huecos, lámparas.

Pero las llaves adentro y tú tan afuera.
No abre. Su dispositivo sellado.
Un cuerpo duro la casa.

Yo adentro y está bien.
Aquí cuyo significado es “en este lugar”.
Ahora es el presente.
Aquí y ahora.

Escribo una casa,
se desmorona lo habitable,
sus lugares comunes.

Las salidas, de esas no hablo.

Una casa: habrá movimiento.

 

El lenguaje es un problema

No es el silencio, ni la gravedad. No la negación.
Quizá la velocidad de una palabra en los labios.
Cratilo dijo: el que conoce los nombres, conoce también las cosas.
Entonces miró la lengua hasta extenuarla. Su esencia en sílabas y letras.

Nominar el mundo es excluir. Ordenar la densidad con palabritas.
Representar el miedo es una cosa grande como el odio.
Se escribe así, rabiosamente,
pero así no se pronuncia.
Porque la disrupción, todo el tiempo una pausa, el fragmento.
Es como si un trozo de palabra se atorara en la garganta.
Y decir fuera un esfuerzo enorme. Lo más cansado.

Llegar al lenguaje clarísimo, transparente.
Pero en su lugar una oración algo oblicua y opaca,
una insinuación constante de las cosas del mundo.

Decir todo el tiempo, así en infinitivo.

 

Historia literaria
(La poesía)

Enhebras palabras para articular un discurso que diga. Sin embargo todo es volátil, su inmediatez espanta, quizá no llegues. ¿Nada sucede en la página? El mundo excede lo imaginable. Escribes para que algo acontezca. El trazo debe estar a la altura.

………Cuerpo Textual

Estructura dúctil que dice

………Cadáver textual

Estructura inflexible que latió

“Cuando hablamos de poesía, no queda claro si hablamos de lo mismo”, tú imaginarás algo borroso, yo palabras y más tarde algo borroso. No importa, la industria poética está en quiebra desde hace doscientos años y nadie ha muerto por ello. El gasto verbal, la disminución del lenguaje, la variación de la voz, el tiempo, número y persona. Digo que esto es apenas un poco de algo, vislumbres: la sospecha de que alguien aquí no sabe cantar.1

………(Escribir no es cantar)

Mirar por la ventana mientras se escribe,
ver:
una casa, dos casas, más casas,
aves. (Punto de visión móvil)
Buscar el ritmo.
Tu lugar de enunciación: una silla azul,
una mesa endeble.
Siglo XXI y sus lugares comunes:
Las ventanas y las aves.
Hoy: escritura diaspórica.

No importa, la industria poética está en quiebra desde hace doscientos años y nadie ha muerto por ello.

 

Teoría literaria
(La disección)

Desmigajar un texto para entenderlo. En esta práctica a diferencia de un proceso médico no hay bisturíes con hojas especiales ni formol que resulta indispensable para evitar que los tejidos se arruinen. Sin embargo, en ambos procedimientos se trata de llegar a “lo adentro”, examinar de forma minuciosa, comprender. El punto de partida es el cuerpo. El cuerpo textual. Los cuerpos textuales porque difícilmente será uno.

Hablo aquí de mi ejercicio, de todo lo personal que hay en el enfrentamiento de un yo con otro organismo vivo, las palabras. Ocupar el signo, su sentido. Abarcar su naturaleza. Buscar la precisión en los cortes. Alguien dirá que las metáforas sobran porque obscurecen.

Una imagen entonces: “sobre lo blanco algo se dice”.

Y se visibiliza, se pone en marcha una cadena de significados. Yo frente a eso, frente al texto que tendrá tal vez derivaciones genéticas, un palimpsesto quizá.

Acción en desarrollo: interpretando. En este ejercicio no hay lugar para la traición. Una lupa que no son los ojos, va más allá. Imaginación, sí. Lo escrupuloso. Una arteria: lo que comunica, lo que yo debo ver-entender, luego desmenuzar. Todo en infinitivo porque es la abstracción del hecho. Un texto: su composición, la estructura.

Atomizo para llegar.

 

Tras bambalinas

Cierro el telón
Y elijo palabras, una combinatoria de significados.

………….(Lo que nunca se verá son las tachaduras y los borrones.)

Quiero decir: el trazo de la oración, el sitio de cada signo revela/obscurece
un cuerpo, lo antipoético de la estructura, lo opuesto a la belleza.

Esto ni se lee ni se entiende

A partir de aquí, la claridad.

Decir por ejemplo: la calma de los cerros mientras abajo viajamos a 100 km/h.
Decir por ejemplo: el lenguaje cotidiano es materia impura.

Porque dejar la hoja en blanco es como:
no saber cruzar la calle o
beber en un bar mientras un extraño te observa o
dejar que un cuchillo penetre tu carne o
no correr.

Con premeditación alargar el sonido que hará la letra iiiiiii.
Tu voz y quien escucha.
Las islas, lo raro, un tema incomprensible.

Esto es un cuerpo. Late dócilmente. Se deja nombrar.

 

Cajitas

Los que están en los diarios pueden desaparecer,
la persona que amas puede desaparecer.
Los que están en el aire
pueden desaparecer en el aire.
Los que están en la calle
pueden desaparecer en la calle.

Charly García

Una caja no es un cuadrado, es un museo portátil, también un altar móvil. ¿Cómo recorrerlo? ¿Cómo abarcarlo todo? La ruta es la que usted prefiera. El recuerdo, una evocación constante de lo que aparentemente ya no es, sin embargo permanece y resiste. Soporta el no y la ausencia. Ella está. Sus cosas hablan como imantadas por su presencia, dicen, conversan con los que se quedaron y buscan; sus preguntas retumban, estallan en el lugar del oprobio. Ella está. Desaparecida como si la magia la hubiese disuelto, acabada como si terminar y concluir así de repente sin previo aviso porque en la vida ocurre que desvanecerse y evaporarse. Aquí uno desaparece y eso es todo. Nadie contesta porque nadie sabe y los que se quedaron escarban, revuelven la tierra con sus piedras para encontrar, tropezar por si acaso con la coincidencia de que sí: el hallazgo, tal vez sea la que buscamos por desaparecida. Ella la borrada un día como la letra mal escrita en la hoja blanca, tachada una cruz, dos cruces, tres, cuatro, cinco, tantas que los números ya se rindieron. ¿Dónde se ponen todos los que ya no están? ¿Dónde tanta ausencia? El no lugar, un no. La negación del sí: la inexistencia, insuficiencia, privación, la falta, el vacío. Un no y su repetición hasta lo obscuro. El cerrojo de la caja, lo que resguarda, su dimensión infinita, lo que calla, lo no dicho, el relato que esconde. Lo interpretado.

 

Por todas partes

El primer paso es quitarles la piel.
Se colocan directos al fuego hasta parecer quemados.
Se ponen dentro de una bolsa por una media hora.
Luego se procede a rasparlos para retirar otra capa de piel.
Se hace un corte longitudinal para extraer las venas.
Por último escurrir los chiles y rellenarlos de queso.

………..Disfrute.

Escribir las instrucciones era lo más difícil. Ella sabía cocinar, pero escribir con precisión era igual de complicado que cocinar arroz. Finalmente un día aprendió y pensó que hacer un recetario era como reunir tesoros en un cofre.

Su libro, Las recetas de Clara. (Un montón de hojas cosidas con estambre).

Ese día cocinó sopa de fideo y chiles rellenos. Ese día salió. Ese día no regresó. Ese día algo volvió a romperse. Ese día Clara dejó sobre la mesa treinta y dos recetas, una pluma negra, una cabeza de ajo y un trapo rojo. Ese día la buscaron por todas partes.

………..Por todas partes

No se puede buscar por todas partes porque el mundo es muy grande. Por todas partes será lo más cerca, lo que llega hasta aquí. Y decimos que la buscamos por todas partes, que enseñamos su cara por todas partes, que lloramos por todas partes, que por todas partes gritamos su nombre hasta que las letras se deshilacharon igual que la comida en la boca.

Ese día, todos los días la buscaron por todas partes.

 

Cuerpos afuera

No. La catástrofe no es simulada. Vemos los relámpagos de lo inestable. Los vemos y seguimos. Habrá que decir algo, deshilvanar este silencio: un cuerpo sin vida es el escándalo más grande porque se extiende sobre la tierra como si fuera la ciudad, la selva, el mar y todo lo que habitamos. Un cuerpo sin vida es algo larguísimo, no es el horizonte, un alfiler quizá. Su borradura, todo el tiempo la borradura y lo preciso de la ausencia.

¿De verdad usted cree que no me entero?

—Es nuestra época y sus hábitos inconfesables.

—El gusto por las balas, el cuchillo, la soga, la lumbre, el agua, el fuego, la púa, el alambre. Todo eso hurgando en el cuerpo. Todo eso con frenética violencia. Pero ¡vamos! es la época y el momento.

Entonces le digo: está obscuro en este país inmenso que es una casa inmensa en donde no se oye a nadie porque los gritos, las fotografías, los que están, pero luego no y nadie supo. Su presencia no logra levantarnos porque son ángeles horrendos, sería más fácil que la tierra cayera a los pies de una sombra sin memoria, sería más fácil que anocheciera siempre. Siempre anocheciera como ahora que a alguien en algún lugar lo están sacando del mundo y anochece.


Según el pronóstico del tiempo
hoy en Malasia habrá cielo muy nublado
con chubascos por la noche.
Malasia está ubicado al sureste asiático,
y su capital es kuala Lumpur.

En chinatown hay un bazar muy grande
en el que se venden productos falsos.
Y ella camina,
mira un teléfono antiguo:
su caja negra,
el pulso que una vez tuvo.

Pero no es Malasia y su pronóstico del tiempo,
tampoco chinatown y sus mentiras.
No un teléfono que ya no suena.
Es la historia de quien camina.

Él llegaba en su Indian 4 cilindros,
era roja y la quería más que a sus canarios, más que a ella.
Y ella limpiaba cacerolas y crecía.
Le gustaban los chicles de fresa.
Y cantaba “Sweet Caroline” de Niel Diamond
Good times never seemed so Good.

Es que “Los buenos tiempos” pasan muy rápido.
Un minuto frente a la mermelada,
el frasquito con un mango
y la promesa de una vida mejor.
Eso es todo.

Él se va y en las carreteras los árboles le aburren
extraña a sus canarios.
Ella no espera nada.

 

De laderas y pendientes

A mi hacedor favorito de trabalenguas:
Octavio Paz

Una ballena en la casa es algo metafísico.
Lo que es no debería y la disertación corre por todos lados.
Una ballena en la casa y yo que ya no entiendo de laderas
ni pendientes por las que salta quien que ya no quiere respirar.
Una ballena y la poesía se deslava en su letra, en su ojillo minúsculo
por donde mira lo más callado, pero una ballena en mi casa y yo con la pecera ocupada
y las cacerolas con la sopa y esta manía de no entender qué hace una ballena leyendo
Moby Dick y después Dylan y las ballenas. Dirá que esto de encallar es lo más aburrido en una casa donde no hay olor a pan caliente. Una ballena que se cierra para contener las palabras que en el agua no existen. Las horas son lo mismo con una ballena que se burla de casi todo porque es inmensa y azul. Brilla los bichos y por su verdad discurre todo que lo francamente ya no entiendo. Una ballena que escribe sobre el campo literario y sus redes ominosas, esta ballena es de otro mundo porque está en mi casa y emite juicios sobre la ignorancia con que escribo. Una ballena que dice: “yo dibujo estas letras / como el día dibuja sus imágenes / y sopla sobre ellas y no vuelve”.

Eva Castañeda Barrera

Eva Castañeda Barrera

Escritora mexicana (Ciudad de México, 1981). Maestra en Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), casa de estudios de cuyo Seminario de Investigación en Poesía Mexicana Contemporánea es miembro fundador. Fue jefa de redacción del Periódico de Poesía de la Unam (2012-2015) y conductora del programa de radio Notas al margen (Radio Sogem). Es coorganizadora del Encuentro de Poetas Universitarios en la Unam. Textos suyos aparecen en las antologías Canto de sirenas (Cascada de Palabras Cartonera, 2010) y Poesía al armar (Conaculta/Inba, 2011). Es autora del poemario Nada se pierde (VersodestierrO, 2012). Ensayos y artículos suyos han aparecido en libros colectivos nacionales e internacionales, como En la orilla del silencio; ensayos sobre Alí Chumacero (México, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2012), América diversa: literatura y memoria (Perú, Editorial Altazor, 2012), Mito y utopía en las literatura en las literaturas andinas contemporáneas (México, Cialc-Unam, 2013) e Historia crítica de la poesía mexicana (México, Conaculta-FCE, 2015).
Eva Castañeda Barrera

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Notas

  1. Emisión controlada de sonidos del aparato fonador.
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