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Hablemos, de Octavio Santana Surez

Poemas

• Viernes 24 de marzo de 2017
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Xandra Orive

La voz de esta poeta tiene sus elementos muy claros: una voz femenina que habla del amor y el erotismo a partir de la experiencia aunque sí se manifiesta un idealismo. La brevedad es una característica relevante pues esto permite que la idea generadora del discurso sea accesible para todo lector. Xandra construye con la poesía una relación con el otro en una de las necesidades vitales del ser humano, el amor.

Fernando Salazar Torres
Responsable de la selección

De la serie Voces actuales de México

Agazapada
El tacto: híbrido
La boca / arena seca
Un archipiélago, incluso
Cayendo al vacío | en perfecta | línea recta
Asumo la vacuidad
Cual alma por habitar
Súmenme, entonces
A los muertos
En vida


Mis piernas / de terciopelo
Sobre tu tersa piel de gato pardo
Cultivando astros que se esconden
En el dilatar de tus pupilas
Abiertas para mis deleites
Quiero perpetuarme en ti
Como las curiosas, delicadas
Palabras de los libros
Donde ciertas creaturas, celestiales
Anidan
Encantadas


No necesito vestido, me elijo
Desnuda
Campiña de toda la poesía
Que he vivido…
Whitman entre mis pulcras alas
Neruda deslizando por mis piernas
Baudelaire ataviando mi espalda
Y Poe, azuzando mi oscuro vientre
Desnuda, sí
Para encarnar a todas las ninfas
Y dar paso a la vida del ajenjo
Que sube y baja, burbujeante
Mientras una mujer | que escribe
Se despoja de su indumentaria
Y de todas las palabras
Por puro gusto / gozo / gula


Libre
Como el vuelo de las odas
Eternas
Como la astucia del felino
Después de seis vidas
Ni una más
Como el canto velado de la aurora
Sobre los montículos
Imperceptible al ojo
Del reptil
Y al estruendo
De la tierra
Pero —siempre— libre
Tenazmente
Artilugio de nadie


Quémenle
Es el culpable de que mi pecho arda
Y mi sexo se cierre / enfurecido
No puedo otorgarle olvido
¡Desháganse de él!
Que su abatida imagen
Deje de acecharme
En cada luna
No le tengan piedad
Su piel no la tuvo conmigo


Un hombre que evoca una boca que gime una guía hacia cualquier precipicio una apertura con dientes y lengua y sonidos inquebrantables una ranura por donde se escurren un puñado de palabras blancas una caricia que se dispersa en versos y besos y huecos húmedos una boca sobre otra paraíso para todos los naufragios un océano de finas latitudes la boca de él única y otra boca roja que le busca para ahogar las ganas dentro de una marea de alientos nocturnos y crepúsculos con vuelos hacia ningún paraje un hombre que toca mansamente con su boca una mujer que se recuesta boca abajo horizonte de labios encendidos y dos bocas que danzan hacia la lujuria finalmente


Un escritor no tiene nada
Ni siquiera la poesía
Le pertenece
Al momento de empuñarla
Contra el muro
De la página en blanco:
Le atañe a todos


Me cortaré todos los dedos
Exceptuando el del corazón*
Esgrímelos como pinceles
Cultiva en ellos girasoles
Y que se gesten | estrellas
Entre la carne y cada uña
Para engalanar
El firmamento
De tus hoscas
Noches…

* Una disculpa, lo necesito. Solamente me quedaré el de la mano izquierda. Es cuestión de vida o muerte. Sería como darte el corazón y no, no puedo. El de la mano derecha puedes tenerlo, Vincent. Puedo darte cada uno de mis dedos pero no puedo darte mi vida. Recuerda que uno obsequia hasta donde uno puede. Y quiere.


Tu cabello involucrado con el viento
En una danza exquisita | casi eléctrica
Parecida a las nubes de mi corta infancia
Truncadas por los laberintos de la mente
Que —con suma urgencia— sugerían formas
Y yo me enredaba en la astucia de encontrar
Alguna imagen, como la punta de mis dedos
Que juegan | ahora | hebra con hebra
Hasta encontrar morfología y misterio
Quizá me entregue al ritual de trenzar
Algunos cuentos, ¿quizá breves?
Para situarme en lo efímero de la prosa
Cuando se utiliza para adornar
La suave cabellera de una Diosa
Sin ningún fin | más que el propio deleite
del instante


Pequeña nota para mí misma:
Atada a tu dedo, dejo esta consigna
Jamás vuelvas a hacer de un amor
Tempestad
Pues uno se puede ahogar
En un vaso de agua y es arriesgado
En demasía, créelo
Tragar más de tres peces
Al mismo tiempo, sin respirar
*Prohibido olvidar

*Nota a pie de página, que acompaña la pequeña nota para mí misma: Ningún pez fue maltratado al edificar este poema.

Xandra Orive

Xandra Orive

Escritora mexicana. Estudió historia del arte en el Centro de Arte Mexicano y actuación en CasAzul Artes Escénicas Argos. Fundó la compañía Onírica Escénica (2012) y ha estrenado varias obras teatrales de su autoría. Ha participado en festivales y otros eventos teatrales y literarios. Ha publicado el libro de poemas De cal, camas & viento (Amarillo Editores, 2014).
Xandra Orive

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