Oxímoron
De la mano recorro mi hoy infierno
y por mi amor me anudo, me desato
y cual ciego pájaro que abato
es a mí en este Círculo que cierno.
Es hoy mi sol culpable de mi invierno
nómada corazón, dios insensato,
al que rezar sólo melodías ato
que el cielo sea otra vez eterno.
Y mientras más humana la deidad es,
más amado que Zeus, Prometeo
que puso fiebre y fuego a mis pies
y el cuerpo alimentó con su deseo,
y aunque derroche la vida en mi traspié
es al desasosiego al que peleo.
De noche
Noctámbulas, dormitan en cantos las voces
y, sin migrar, los deseos vuelan
delicados sobre los ojos,
y los amores se deshacen en las sábanas
y los dedos, sólo con su tacto, cortan las argucias.
Es la hora del sueño y no duermo.
Salados mis ojos son de piedra,
abierto mármol,
entre la oscuridad que dejan las luciérnagas.
¿Agotas tu corazón con pensamientos que no tienen camino?
Las ovejas del sueño pueden narrar historias
sobre mundos en los que el dolor
tiene el peso de una hoja de papel que cae
y amantes sin noches cansadas.
No hay mil,
el número de las noches que prolongan la vida
es como el universo.
La vida: segundos que dan sentido a años.
Un amor
Vestida de pájaros negros
brindo cataratas
Y en mis ojos viven las constelaciones
de tu espalda
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