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Tu mano, mi boca (extractos)

miércoles 26 de julio de 2017
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Víctor Manuel Mendiola

La presente muestra poética pertenece al libro Tu mano, mi boca (Aldus, 2005), de Víctor Manuel Mendiola, quien representa una de las figuras más representativas de la crítica y la difusión literarias de México. En realidad, esta selección, dado su formato, podrían ser aforismos o reflexiones alrededor de un motivo asociado a muchos temas (valores, amor, erotismo, muerte, entre otros); sin embargo, por el concepto encerrado, estos breves poemas en prosa son raros tanto por su contenido como por su historia. El plato es el objeto temático, mismo que se desarrolla en otros tópicos transitando desde los juicios morales hasta el encuentro fortuito entre dos personas que acaso se enamoran.

Fernando Salazar Torres
Responsable de la selección

De la serie Voces actuales de México

1. Un plato es una mano ahuecándose con sed o con hambre.

3. Aunque me ilusiona su aspecto bondadoso, el plato —esta mano— no tiene escrúpulos.

15. Cuando un vaso trastrabilla, quién sabe por qué motivo mi vida titubea llena de espanto.

17. Cuando un plato se rompe algo esencial se quiebra. El amor o la familia. Cualquier promesa o pacto. Cualquier abrazo. Hasta el beso se seca. Sabe mal.

32. En el centro de un plato miras cómo las cebras se deshilachan en negras blancas hebras. En todo plato hay una cerámica de África. El león está detrás.

43. En el dominio del plato puedo decir: necesito husmear tu pie, probar tu áspera axila desdoblada, aspirar las fosas de tu cuello caliente, tocar el anillo de tu cuerpo, comer de ti, comer de tus huecos. Roer tu hueso, tu adentro. Déjame.

48. Vi a dos caracoles hacerse dos bocas en mis narices sobre mi plato. Era el beso más apasionado de la historia del cine.

50. El plato es tu boca cuando te acercas a mí. Escucho las cuentas de tus pequeños dientes.

54. Dame de comer de tu plato, entrégame tu mundo de adentro, dame tu hambre.

55. Va mi boca a tu plato a comer de tu mano.

57. Pongo una rama de eneldo en mi plato; veo tu mano crecer sobre mi mano.

58. Voy al mercado. Arranco aceitunas del estante; desgajo tres ramas; atravieso con los ojos la rapidez inmóvil de un salmón, petrificado en la botella oceánica de hielo dulce en la sección de Pescados y Mariscos. La espuela de un tiburón, las tenazas de un cangrejo. Ordeno tres piezas. 
Regreso, cargado, a mi casa. El buche lleno. 
A fuego lento, no más de veinte minutos, cuezo mi presa. La preparo para ti.
Mantequilla. Dos ramas de eneldo. Tiene que gustarte. 
Ven, acércate, escucha está música de sangre y fuego, come conmigo. Ven a mi casa, siéntate a comer en mi mesa. Déjame entrar a ti, antes de entrar en ti.

59. Tu plato es una fosa deliciosa. Entiérrame.

Víctor Manuel Mendiola
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