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Hablemos, de Octavio Santana Surez

Poemas de Mercedes Alvarado

• Miércoles 20 de febrero de 2019
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Mercedes Alvarado

Ahora presento a la poeta Mercedes Alvarado, cuya obra está marcada principalmente por una idea del desamparo provocado por la búsqueda insistente de un hogar. Este aspecto se asocia temáticamente con otra circunstancia propia de sus marcas: el viaje. Un viaje territorial, sí, pero también el poema como registro del viaje, así como un diario. El poema como hecho autonarrativo y autoficcional.

Fernando Salazar Torres
Responsable de la selección

De la serie Voces actuales de México

Hay siempre un pedazo de mar
al que no llega nadie.
Ahí donde los barcos no van
por ser muy bajo para anclar
y los turistas no nadan
por ser muy hondo para salir.
En esa agua de en medio
……………………tan desdeñada
vienen a parar los hubieras
de quienes caminamos ciudades
para desgastar las paredes
(y los amores)
que no supimos hacer hogar.

 

Clara

I

Ella es la casa que nunca se muda
dentro se quemaron los besos
y por las brasas le llegó el frío
entre los días la luz fue tamiz
por eso fue
….del papel a los pasos
….de una lengua a otro acento       
sin cambiar…..la voz que guarda

 

II

cerca de sus brazos (no bajo, ni fuera)
se hicieron dos mujeres:
una casa vacía de silencio
donde la suave manera es constante:
campana que baila
entero el día (sin calma, ni grito)

 

III

detrás de cada línea hay siempre mar
nunca te bastó un horizonte;
andariega de toda regla
viajaste en ti, sembrando pasos
—en tu cadera no falta vida
ni en tu rodilla sobra cansancio—
en cada esquina nueva, fue mesura
todo el canto, fue desnuda la sonrisa.

 

IV

cabe en tu tejido toda la tarde
para velar las miradas que fueron;
aprendiste a pelar uvas un verano
a leer sobre las manos el ansia

y estás completa con tus ojos
que amanecen saciando grietas,
con la libertad ceñida
a la cintura de tus estaciones

 

V

bajo tu piel palpita, Clara, toda la tristeza
de la respiración del vidrio……….todo el abandono
del polvo hundido entre dos olas

pero duermes mejor que el sueño cuidado
porque estás llena de minutos que no urgen

luz de contraste eres, luz de camino

te cicatrizó el amor junto a los ojos
se te aligeraron los dedos, se te atenuó la piel
de tanto que creces
…………….dentro
……………hacia dentro
como la raíz de ti misma

 

VI

siempre tan viva antes de tu muerte
el día que te incendien no te van a apagar
savia que no se asienta…..emanas
de la tierra
caudal de tu sangre.

Mujer perpetua de borde frágil,
qué muerte habrá si eres tú misma el tiempo
de donde zarpa el amor cada hora

digo tu nombre:
Clara
un verbo infinito
en la memoria de mi lengua.

 


 

Había una manzana sobre la mesa
mañana estaba podrida, agusanada,
pasadomañana volví a mirarla
menos brillo, quizá. No se ha movido.

Nada sin mi mano se mueve en esta casa.

Ayer voy a comprar la manzana
que debí comer mañana cuando todavía
no había llegado a teñir su color.
En los siete días próximos olvidé el tiempo
que la vi junto a la estufa, quieta,
antes que el olor me recordara
que hoy mi casa no huele como ayer
y que ayer, siempre olerá a manzana.

 

Coatlicue

A la sombra de tu pecho crecieron
cuatrocientos hombres y una mujer.

Fuimos primero en tu vientre
y a ti volvemos:
…………cuatrocientos conejos y una luna.

De tu cuerpo nació:          
…………azules los brazos
…………azules las piernas:
………………………………………….nuestro guerrero.

Y eres el vientre al que volvemos:
…………Coatlicue
cuando los días nos horadan;
porque del agujero de tu vientre venimos
vinieron los hombres que fueron estrella;
del agujero de tu vientre nacimos
nació la mujer que se hizo luna.

Porque entre tus cerros respiramos
…………Coatlicue
y tu leche morena somos

porque cuando fue nuestra la sangre
en los canales de Tenochtitlan
…………fuiste tú………..Coatlicue
que te hiciste Tonantizin
que te hiciste Guadalupe
…………—tú, Coatlicue: la misma y única madre—

Tuyo el vientre al que volver
tuyo el manto
tuyos los hijos que llenan el cielo
…………………………………………y la tierra:
esta tierra
y todas las tierras.

 

Era la muerte

Era la muerte esperándonos
…..haciéndonos agua:
éramos la vida escondida en una pupila.

Cuántas líneas hubieron de caer
para tener otra vez mirada
antes de saber que no vendríamos hacia atrás

que no habría mirada ni días
para contarnos lo que fue: revivir
cuando los cuerpos se aferraron al aire

éramos, el espacio hacia nuestro pasado
los pies que quieren volver a andar
moviéndose con trabajo, apenas
atrapadas en cuartos de camas inmóviles.

Éramos nosotras haciéndonos polvo.

Los huesos se hicieron polvo
los días se hicieron polvo
las palabras se hicieron polvo
y seguimos cayendo,
cayendo, cayendo, tirándonos
del pedazo de realidad que creímos ser.

Éramos.

Cuatro ojos que volvieron a abrir
para no mirarse nunca más.

 


 

Quizá nunca voy a “conocer el mundo”
…………pero tengo
un montón de lugares marcados:

cafés para sentarse a llorar
parques para tirarse en la resaca
calles donde se come rico por la noche
esquinas en las que me dio mucho frío

edificios para mirar desde lejos
restaurantes para platicar de cosas serias
restaurantes para comer, aunque no haya plática
placitas para lamer un helado

playas muy rocosas donde desnudarse sin ser vista
muelles para ver olas grandes en días de tempestad

pueblos con mujeres que cocinan por la mañana
ciudades para cruzar en bicicleta
barrios para ir sola sin sentirme más sola

museos en los que se enciende alguna cosa
bares con gente que quiere bailar —aunque no sepan—
tienditas con bombas de azúcar y otras delicias
mercados donde ir con la panza muy dispuesta

puentes para cruzar cuando quieres morirte
pedazos de mar que separan
callejones para darse de besos
portones para escondernos del vacío…

yo tengo nomás una lista
…………—que crece—
de sitios inútiles y personales.
Eso de hacer turismo,
nunca lo entendí.

Mercedes Alvarado

Mercedes Alvarado

Escritora mexicana (Ciudad de México, 1984). Ha publicado los poemarios Cuerpos ajenos (Editorial Factor 22, 2006) y Apuntes de algún tiempo (Verso Destierro, 2013). Textos suyos han aparecido en revistas y periódicos en México, Portugal y Noruega. Fue reconocida con la Mención Honorífica en los XXXVI Juegos Florales Margarito Sández Villarino (2008), en Los Cabos, Baja California Sur.
Mercedes Alvarado

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