“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Tocar la puerta (extractos)

miércoles 14 de agosto de 2019

Nota del editor

Con su poemario Tocar la puerta, el escritor y editor venezolano Julio Bolívar ganó en 2016 el primer premio de la Bienal José del Carmen Rosa Acosta, de la ciudad de Pampatar (Nueva Esparta). Los jueces del certamen, los escritores Luis Emilio Romero, Carlos Cedeño Gil y Chevige Guayke, valoraron “la plasticidad del lenguaje dibujado en la riqueza de imágenes, cuya cosmovisión se enriquece a partir de la memoria recurrente y de significativa presencia en la totalidad del universo poético del libro”.

1. Otra vez, otra vida

Líneas de asfalto hacia el mar, hacia la isla irredenta
Otras con piedras antiguas que se despiertan de madrugada para
regresar al agua salada de su pasado
Tortugas irregulares con el mismo sueño del regreso

Otras líneas van directo a un río de piedras que no conozco,
Allí dejo un libro maestro con mis semillas
En medio de varias vidas que fundé
quiero comenzar de nuevo, pero…, el tiempo, invención, me huye
Ahora, días nuevos para ver el paisaje que amo

Otra vez comienzo en otra tierra
hasta que este río que era, se llene del agua que dejo en tu cuerpo
con otro cuerpo brillante como la luna nueva
con éste no faltará el pan ni el agua ni la sal
las mareas serán nuestra estabilidad en la tierra
Y veremos siempre el amanecer

Otra vez el sueño de la tierra, de sus árboles y de sus frutos
Camino a ese fin que será la casa donde nací
aquel calor perdido en afectos y líquidos ajenos
Tu calor es el de esta calle, mi huella digital
un aroma de cabra con orégano en nuestra mesa

Apago el paisaje para dibujarlo de nuevo
con su otro sol y su otra luna, un mapa de estrellas como fondo
inalterable
No sé si estarán todos pero sí la tierra

La otra vida que toco como un barro duro y húmedo

Pienso en el verde que me espera y la arena en mis pies
también en las manos del mal que hollaron tu cuerpo
fruta exprimida por los colmillos de la falsa humanidad
enroscada en la simpatía del estafador
El oscuro color de la ebriedad y el uso del cuerpo como fruta renovada
cada noche, en los pasillos malolientes de las malas intenciones
Otra vida, como las capillas abandonadas.

Otra vida y el dibujo de otra mujer
Otro silencio y otros detalles
reducir aquel maldito recuerdo a un carbón

Otro paisaje y otra laguna que llene tus fuentes
con otros besos
un creyón nuevo para tus pliegues y los sueños que perdiste en la noche

Páginas de agua, saladas por el salitre del malecón insular
Páginas con escamas,
actos que entraron con la arena bajo la puerta entreabierta

 

2. Las casas

Visito de nuevo mis casas
ya no existen.
Entro en un parque de aire conocido
vengo a despedirme para siempre de unas fotos que sólo están en mi mente

Borro en mi memoria sus direcciones,
como las fotografías en mi teléfono celular
Vine a recoger mis cosas
frutas en el patio,
juguetes bajo las camas,
guardarropas y el aroma mestizo de sus cocinas

Escenas en los corredores y en las salas
el perfume alegre del café,
patios compartidos con mi hermano

De la primera, recuerdo las comparsas de carnaval en San Blas,
la alegría de aquellas mujeres en las ventanas
Vapores del agua y turgencias imaginadas
Esta es la primera que entra en mi maleta

De la segunda llevo la arena,
una colina para combatir contra los indios sioux,
allí están mis primeras muertes y su arena líquida
flechas feroces en el aire sobre caballos de madera
También la pileta, refugio de mi padre
contra los esbirros de la dictadura, de aquella noche oscura a mitad de siglo

En esta lista de viaje va el patio en caída libre, cañas dulces.
Mi primer juguete en forma de autobús que fabricó Juan Antonio, mi viejo
Los juguetes de los vecinos que guardaban en el techo de sus baños al
fondo de aquellas casas perdidas
Una vecina llamada Rosa y sus Nereidas
Rosa en su baño matinal, cuerpo de vapores convertidos en humo,
Rosa con sus manos que recorrían su cuerpo blanco
La quiero en mi viaje hacia la nada

Pegado en mi memoria va el cuadro salvaje de la muerte de un cerdo
A esta casa la quiero envolver en el lienzo de los deseos
Un recuadro de barajitas,
héroes del béisbol que coleccionaba mi padre
también la foto en blanco y negro con Oscar, desnudos como arbustos
ocultos en la trama de tantas mudanzas,
y la burla del fotógrafo anónimo de aquella tarde
Después del baño con agua caliente de sol y borrajón
recojo el día entero de aquel patio rojizo

Me llevo también la media mañana,
ocultos como conejos de las enfermeras y sus agujas
la puerta cerrada a los ángeles blancos del dolor y el sedante

Tercera casa, isla dentro de otra isla,
envuelta en papel de traza, como la primera piel de mi hermana
escamas que se desprendían con su olor de colonia matinal                

También un perro que era una vaca,
asustado por la ignorancia materna,
en aquella isla, vio el cielo en la tierra

En una caja larga va una serpiente sin cabeza
Llamo a Gina, perdida por el amor de un perro desconocido
Pongo mi oído en el equipaje, su aullido nocturno es la culpa

Busco mis casas
busco la infancia antes de comenzar el viaje

 

3.

Me hundo en palabras
ahogado en un pozo de aguas turbias
Otra vez a la superficie de la realidad
Solo en ese río oscuro que perfuma la ciudad
Cuesta nadar a contracorriente
los desechos se enfrentan con mi cuerpo
la vida es una casa en ruinas

Si el corazón pudiera pensar se pararía
El corazón es una bestia, un toro, embiste, ciego, sin ver al otro,
sólo siente sus latidos

 

4.

Para Cucu e Isabel

Eran bellas en su parque de silencio y de barandas
Intactas, como un canto rodado
llegaron a este mundo
nueve meses exactos de la limadura del agua con el agua     

Con los nombres puestos como un peinado andaluz
rápidas, dos gacelas, distanciadas por el invierno y el verano
delgadas palmeras blancas.

Otro mundo miraba ausente el mundo lento y dilatado
cruentas nubes que se quedaron dentro de sus cabelleras
Nadie vio en el agua que entraba por las grietas,
sus pequeños pueblos congelados.
Nadie sabe.
Un mapa interior alterado las regresó a la lentitud de
peces en su pecera de restaurant chino.
Otra vez el agua, la vida eterna en el agua.

 

II

Crecen y se alargan como un sueño interminable
Entran en las vidas ajenas pastando sobre las palabras
cajas delgadas e iluminadas por nuevos sonidos

Habitan los patios adultos
no presienten el mal
magia que anula las malas intenciones con su risa
nerviosas enredaderas, suben por la colina de las vidas ajenas
una vida de juguete
angustias lejanas y amores vividos en una pared de carteles
destinos atados con sus medias locas y su luna llena
potentes hechizos de amor son las dos y el otro en su país de sueños fijos

 

5. Aeropuertos

Es hielo abrasador, es fuego helado
Francisco Quevedo y Villegas

I

Siempre fue de paso que nos vimos
Un ángel pasa por el mundo y se detiene en la mirada de un instante
un punto de la tierra y del aire que sólo tiene el instinto de los cuerpos
y el ardor del pensamiento

Terminal de montaña y frío
tibia mañana de aquellos rayos que se miraron
fuego congelado y puro
una brasa que nadie insufló
un pecho desnudo y entornado

Lejos los vuelos ajenos, cerca los vuelos privados
tiempo diario de la mañana
agua apacible de la rutina y el roce del día

Una llama serena aún quema y nos extingue suavemente, sin sobresaltos
cera que nos modela para la conversación de la tarde sabatina

Aquellos aeroplanos vuelan en mis manos para ti
juntos otra vez, con los corazones apagados
Vidas recorridas por otras manos

Aquel ángel que nos detuvo en tus ojos claros ya no está
El agua diluida en el hierro, más hierro que agua,
es mar azul, una isla.

Otro ángel llama

 

II

Al fin, el viaje postergado
la arena modelada en el cuerpo imaginado
el agua y su color imprevisible
verdad de lo que se dice para siempre y no se olvida

Mitad de un cuerpo desnudo, puerta entornada, cuerpo deseado de aquel día

Una salamandra, el verano ignorado por dos almas solas

 

6.

Hay días como este
todo amanece sin lugar
Días cuando otro toma nuestras decisiones
días de sospecha general y cabrona realidad

Una mujer sobrevive confesando su felonía desde su más precaria ignorancia
El corazón de una patria se diluye en el hambre felina del que se rinde
ante la retórica del poder y el temor
Un funcionario público se olvida de la ética

Nada había en la taza de esta mañana
un vacío y un horizonte
una mano en el suelo de la desesperanza
intentando levantar el vuelo otra vez
un sueño postergado e inocuo
la fe puesta en un mar de basura

La fe inmaculada en una frágil pared de drywall
Su carne expuesta abandona la posibilidad de liberación de sus sueños por un refugio
donde ladrones y víctimas comparten un plato.

Vivo esta vida como la que acepto y no deseo
otra vida, viaje sin destino
La vivo como en un barco inmóvil
vida de otros que no comparto, vida deseada y desprendida

Sin la música interna, que no miente
vivo en una ciudad que es un paisaje múltiple para lobos y ovejas
fieras y calma

 

7. Lecturas y libros
Junio 2015

Mudo mis libros a otra memoria
Ojos nuevos miran subrayados
Huellas nuevas tocarán sus tipos
Papeles impensados en el horizonte de la página leída tantas veces
Otras intocadas, exceso y tiempo

Allí irán mis libros
mudados para siempre a una lista
Allá estará el que hoy necesito   
pensado para la diseminación
Abro la puerta de otro mundo
busco en sus hileras de lomos
el que me falta y no está
Viajó a la memoria de otras paredes
como todos los libros, viajo y me quedo por un tiempo en el estante
hasta el día de emprender otro viaje, otros ojos, otras manos y otra memoria

Julio Bolívar
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