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Dos poemas de Andrea Molina Hernández

miércoles 27 de enero de 2021
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Verdes aves del paraíso

¿Qué eres
prístino anhelo de mi corazón
sino aquello por cuanto
he soñado
en largas noches de borrasca?
Qué fácil fue hallarte
qué fácil es perderte
viendo tu porte enfermizo
tu figura cubierta
del sol, que a todos busca.

Te has extraviado
sin duda volaste sin rumbo
hete aquí, en cuatro muros
no hay selva, tifones
¿quién, además de mí
verá tus plumas?
¿quién te querrá por un baile?
¿quién, exceptuándome
deseará viajar de nube en nube
y hastiarse de fruta fresca
fragante, de flores
contigo, galante?

Qué eres
sino una obra perfecta
véanla al revés mis ojos
y noten aún cuán bella es
réstenle color mis fotos
y retraten aún cuán verde es.

Andas con largos pasos
de ave zancuda
¡qué delgadez…!
Mírame desde arriba
kuros desdeñoso
poco puedes verme
con todo el plumaje
con toda altivez
pues yo moro
sobre tierra humilde
y no vuelo.

Qué eres
no siendo mi propiedad
haciendo de mí cuanto deseas
debiendo irte algún día
usando por fin tus alas
de fino candor
qué eres
sino una de muchas
verdes aves del paraíso.

 

Cuando ya no estés

Estuve
por un rincón recóndito
de la memoria
y hallé una foto de cinco,
dos de los cuales
hoy ya no están.

Te hallé
como imagen bonita
producto de químico
y papel de fotografía
te hallé joven
te hallé radiante
y acompañado
te hallé inaccesible
ideal, como un sueño.

Se han ido
muchos más
de los que puedo contar
y cada vez
te veo más solo
cada vez más lejos
de unos brazos que no
te conocieron
de unos ojos
que no te vieron
y llorarán por ti
cuando ya no estés.

Aquí mis labios
que nunca besaste
sonríen si te escuchan
aquí mis manos
que no estrechaste
ni sentiste
tocan al damero
melodías tristes
de un querer sin futuro
ni presente, pasado
un querer sin tiempo.

Deseando hallarte
temo hacerlo, al fin
cuando sea tarde
y no te des cuenta
porque no me ves
ni me sientes allí
porque no percibes mi suspiro
ni mi mirada triste
al ver la tuya hecha vidrio
temo hallarte muy quieto
como en las fotos
pero sin luz en los ojos
sin tambor pa’ bailar.

Canta mi damero
por ti, ya que estás
por mí, ya que estoy
y no estamos
más sin ti ¿debo estar?
Canta con mis dedos
danzarines torpes
este tango sin pareja
este vals de un tiempo
melodía solitaria, incompleta
canta con mis dedos
sobre alegría posible
si supieras
y sobre dolor certero
que conozco.

Solloza mi pluma
pues sabe de mis penas
sabe de mis sueños
y de cuánto he deseado
que dures como las rocas
que te marches
cuando yo no lo sepa
y me encuentres
ahí, incorpórea, distante
como tú en mi mundo onírico.

Llorarán por ti
flores modestas que ayer planté
vaciando el color
y quedando blancas
llorará por ti
la tórtola que vino, anidó
y se fue, muy sola y triste
llorarán por ti las nubes
e inundarán mi jardín
anegarán mi casa
y confundirán sus lágrimas
con las mías.

Cantará mi damero
sobre el amor que te tuve
igual al que te tengo
cuando vibran tus cuerdas
y bailan tus dedos
una salsa ardiente
o un ballet dulce
cuando respiras hondo
y observas al mundo
con chocolate en rizos
enmarcando tu rostro
olvidé cuando aquellos
se tornaron blancos.

Cantará conmigo
con esta voz de pichaque
que da vergüenza
recitando letra de corazón encendido
mirándote fijo
con lava en el rostro
y tal vez nunca lo sepas
o tal vez sí
como quizá jamás sepas
quién quise para ti ser
quién quise que para mí fueras
ni quién soy, cuál es mi nombre
sabiendo yo el tuyo
mas no teniendo idea
de qué hacer
cómo estar
ni por qué hacerlo
cuando no estés.

Andrea Molina Hernández
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