Saltar al contenido
Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Pronóstico del tiempo para un invierno habanero

lunes 6 de diciembre de 2021

Sacando cuentas

¿Y los demás?
¿Los tartamudos, temerosos
confundidos desde el mismo amanecer?
¿Y los que sólo quedamos
para escuchar los cuentos?
¿Esos que formamos la fila
tan derechos, guardando
la distancia?
¿Y qué hay de los que
creímos
y nos dimos, inocentes,
sólo a libar la gloria?
¿Quién nos va a decir ahora
de frente, marchen
y marchar?
¿Alguien vendrá a garantizar
tantas seguridades
acerca del canto
del tocororo y su plumaje,
la nítida fragancia de
la alba corola junto
al río,
y las palmas, ay, las palmas?

¿Y los demás
que estaban en horario laboral
cuando los impacientes
tan descreídos,
los que dijeron basta
sin haberlo leído en el diario
flotaban alejándose del
cuerpo inerte
del islote donde seguimos
en perpetua jornada
de trabajo voluntario?
Pero díganme antes quiénes
son esos
a los que elevan la tipografía
en los periódicos,
y quiénes les rodean tan cálidos
avalando su futura gloria.
¿No serán esos, por casualidad
quienes un día nos dirán
en su lugar
descansen?

 

El derrotado

Aquel que nunca habló
de dolores ni desconciertos,
que nada más se estuvo
haciendo el tiempo viejo
como figuras venerables
de porcelana antigua.

Aquel
que transcurría en paz
llevando una sonrisa
adonde sólo se hablaba
de la escasez del pan,
la doblez de los otros,
el acecho,
diríase que un día
cambió las líneas de su rostro
y va con llanto
pisando las aceras
de grietas y humedades.

Y no es que el reloj
cobre ahora en tasa
de abarrote,
ni banal encomienda
de primaveras atrasadas
nuble el techo.
Es que la escasez del pan,
la doblez de los otros
y el acecho
trabajan a destajo
y hallaron la ocasión.

 

Parsimonia del desmemoriado

Ocurre que fueron otros
los que aguaron la sopa,
cagaron donde todos comían
y ahora saben finamente
trasegar el humo de las interpretaciones.
Finamente
decir a los muchachos de la esquina
ah, pues no saben
lo que tuvimos que pararles el pecho
a los impulsados,
a los que se tomaron el nombre
de la primavera para desmanes
como correrlos rampa abajo a los pobres enfermos.
Qué es eso
de descruzarles el puente a los creídos,
ponerlos a entender de viandas,
(¡a esforzarse, carajo!),
escatimándoles tanta letra
y tanta consulta de los índices;
poniendo a aquel, tan sabio ahora
y tan propio
a batir el metal,
después que tanto enardeció montañas
y disparos,
mientras el otro,
que al cabo dobló palabras como un naipe,
dijo diego si cupo
y humo tornose.
(Aquí para decir
están quienes ustedes saben).

 

Materialismo histórico

La jugada está apretada.
A veces hace falta morirse
para tener la razón.
Y después qué.
Después qué.

Qué.

Cuidado adónde miras
no sea que veas.
Y después qué.
Qué.

Piensa luego,
existe.
Después veremos qué.

Qué.

 

Reiteraciones

El que pasa y su sombra
……………..me interrogan:
que adónde voy
por qué
y a hacer qué cosa.

Todo estaba tan bien:
las efemérides
y el curso arcaico
de las estaciones.
¡Ah días de pancartas y volantes!
¡Cuántas plazas colmadas,
ovaciones!

En la promesa el surco verdecido,
su graneado maíz,
proteicos animales;
la red colmaba peces
y el aula los saberes,
el mundo entero un pasmo
y el individuo,
todo.

Ahora el que pasa
y su sombra me interrogan.

 

Versos del reportero

Ellos vienen a tomar posesión de ti.
Con sus redobles solemnes.
Sus ridículas cartulinas
y el parloteo elogioso.
Ellos vienen a contarte lo que eres:
Un producto conveniente para
…………sus justificaciones,
la fundamentación de su
…………punto de vista,
lo más relevante para la nota de prensa
de este día.

Luego te van a olvidar
y a seguir con lo mismo:
a levantar sus piedras,
simulando que el tiempo va con ellos.
A repetir el gesto gracioso al cortar la cinta,
guardar el trocito y colocar
las tijeras sobre el cojín.

Componen una frase para los titulares,
y toman posesión de ti.

 

Restos

Un día vendrán a destrozarte
a echar tus huesos en la jaba del pan,
vendrán a exigirte cuentas
por haber asumido las formas del amor,
sin levantar las manos
ni bajar la cabeza,
sino creerte en verdad
que con toda esa tos
y el dolor en los huesos,
tanta falta de fe como un microbio,
y tanta inconveniente proscripción
que en fin suponen,
habría tiempo de asomarse a la vida
construir las palabras
o un banco de sentarse,
una mesa
y amar.
Amar
definitivamente.

Un día vendrán a destrozarte
si es que hallan restos
de la amargura
la desesperación
polvos del cuerpo que
un viento de resinas
y renovada lluvia
se han llevado.

 

Diatriba del descalzo

El mullido butacón es un idóneo modo
de estar.
La intemperie, es sabido,
es ardiente de vidrios,
trasiega feroces turbonadas
y soeces golpes a traición.
Quieren que el que marcha renuncie
No quieren verle entender de mundos:
Justo cuando ha visto
(Dado que ha visto y entendido)
la materia de la luz
el modo en que los jugos
se derraman en fragancia
con su parte de savias en espera,
advierte el correr de las aguas,
formando un cauce en verdad propicio.

El que marcha desnudo,
a la intemperie,
no se acoge a los dulces proverbios,
no se recuesta a la sombra del alero,
más bien suele inventar
el modo harto dolido de afincar el pie
o ponerlo en trillo que los ojos sabidos
le descubren:
hay un tiempo ancho del mundo,
lo demás son esos vientos feroces
que piden la renuncia del obstinado.

Los que saben que su tiempo
es arena cuesta abajo
riegan vidrios afilados desde la sombra,
creyendo que les basta con
el mullido butacón,
sus refrescadas brisas
en torno al rostro de falsos concordantes.
La arena se despeña
como palabra dicha,
dilatada en el aire,
con ese gracioso correr,
el tonto siseo de
lo inevitable.

La intemperie tiene vidrios
vientos feroces
golpes a traición.
Pero los ocupantes del mullido butacón
han perdido las piernas
y lo saben.

Ismael León Almeida
Últimas entradas de Ismael León Almeida (ver todo)