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Poesía y algo sobre la vida, el amor y la muerte, de Carlos Magariños Ascone
(extractos)

viernes 28 de enero de 2022
“Poesía y algo sobre la vida, el amor y la muerte”, de Carlos Magariños Ascone
Poesía y algo sobre la vida, el amor y la muerte, de Carlos Magariños Ascone (2021). Disponible en Amazon

Poesía y algo sobre la vida, el amor y la muerte
Carlos Magariños Ascone
Poesía
2021
95 páginas

Uno, dos, tres

Uno

Esto no es un diálogo.
Es mi llanto que nadie escucha.
Soy olvido y desespero.
Como la bala perdida
que erró su blanco.
Vago desorientado, confundido,
en medio de una estrella
que gira dando tumbos,
sin que importe
si el pasaje aún existe
nadando entre la bruma del tiempo.

 

Dos

La muerte no duerme.
Espera que estés distraído.
Que bailes con la suerte
mientras te diviertes.
Entonces te arrebata lo más querido.
Te vuelve triste y aburrido.
No mires atrás,
ignora su lecho corrompido.

Ríe, cambia tu talento,
hazle muecas al destino.
Sigue haciendo planes
aunque tengas las estrellas
cómo único testigo.

 

Tres

Salta, muévete,
corre, baila, pobre mortal.
Se aproxima el final del encanto.
No pierdas el paso.
Aunque el viento
sea tu único amigo.
No estás solo
yo también te escucho.
Porque esas lágrimas
con que te desahogas
forman el río que une
las conciencias.
Sigamos caminando
hasta encontrar
un nuevo destino.

 

Otoño

Árboles quedos de cuerpos dormidos
al bosque de hojas llameantes
en otoño pintan con bellos motivos,
cual rocosas esculturas en otoño
reposan erguidos.

La noche disfrazan
de lánguidos suspiros.
El reflejo de la luna
cuando el viento las hojas mece
de intensos colores
la noche embellece.
Fuera, el tiempo, de frío estremece,
dentro, la savia decrece.

La borrasca remueve las copas,
pero sus fuertes troncos
a las ramas mantiene unidas.
Con el aire las hojas tiemblan,
poco a poco pierden su brío
se mueven y retuercen, en triste vaivén desfallecen.

Por las noches en silencio las despide.
Una a una las besa a escondidas.
En solitario, de las nervaduras
de las hojas límpidas gotas brotan,
por los bordes resbalan cual llanto.
Con el viento son barridas y al caer sobre el suelo
forman un triste manto.

Árboles quedos de cuerpos dormidos
En otoño mudos, del otoño tristes testigos.

 

Manantial de plata

Sopla un aire tibio
que embriaga.
Las piernas flácidas,
los brazos estirados,
los párpados entornados.
La mente se desliza
sobre un papel en blanco.

Descansando sobre el sofá
la serenidad de la vida abraza.

Jugando en el jardín
un rayo de sol ilumina
de dorado color
el pelo de mi hijo.

Una suave música
regala armonía,
expande el pensamiento.

Mi otro hijo gatea,
encandila el calor del hogar
brilla tanto como el sol.

Mi esposa lee
versos de un triste poeta.
Un dulce aroma
rellena la habitación.

Lejos, un resplandor,
florece el cielo azulado
y en el punto
de encuentro
la vida se balancea
encima de una nube
que fluye como manantial de plata.

¡Qué dulce emoción!
¡Quién pudiera vivir
acunado sobre la misma nota
bailando al compás
de la misma ilusión!

 

Espejo

Imágenes en el espejo
entornados ojos de otro mundo.
En la juventud
irradian la figura del bienestar logrado,
caras tiernas, piel lozana,
sana alegría, agitados dones.

Cuando la vejez asoma
refleja apagados ojos que buscan
en el telar de los viejos recuerdos.
Dibujan un valle de ausencias
brumas del pasado atardecer,
arrugas sostenidas, piel ajada,
pelo ralo, amargas evocaciones.
Como la concha del bivalvo
que sobre la arena descansa
la mitad del sueño vivido.
Reflejos en el fondo de la capa plateada
donde se busca la mitad joven deseada.

 

Agua derramada

Siento el latir de cada día
como el agua derramada
sobre la arena.
La luz de la vida se escurre dentro
del embudo del tiempo.
Dentro no hay nadie que espere.

Mientras, la luna señala
la oscuridad de la calle
donde deambulo perdido
y advierte que sin ella
las brumas del ayer
son un conjuro volando sin rumbo.

Arriba el aire se arremolina
sobre nubes de tormento
siguiendo la estela que ella ha dejado.
Solo sé que vivo y muero cada día
porque no quiero recordar
la esquela que escribió con sufrimiento
y esto es más fuerte que el brillo de la luna.

 

La muerte

La muerte me rodea,
no se aparta, asusta, espanta.
La tengo a mi lado,
no me suelta,
siento su aliento
detrás de mi nuca
y a nadie le importa si me lleva
o sufro en silencio su presencia.
Es peor que la vida misma
no suelta y aprieta cada vez
que escapo de ella.

Carlos Magariños Ascone
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