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Gozo de madrugada, de Aníbal Fernando Bonilla
(selección)

lunes 31 de enero de 2022
“Gozo de madrugada”, de Aníbal Fernando Bonilla
Gozo de madrugada, de Aníbal Fernando Bonilla (El Ángel Editor, 2014). Disponible en la web de la editorial

Gozo de madrugada
Aníbal Fernando Bonilla
Poesía
El Ángel Editor
Quito (Ecuador), 2014
ISBN: 9-789942-965240

Pájara poesía

Saciarme
de consonantes
de mensajes que emanan a la deriva
de mares dispersos,
de nostálgicos emplazamientos
en el colofón del camino.

Extasiado
de la voz que estremece
las honduras del alma,
de la felicidad que se esparce
en el paseo dominical,
del espasmo ante
los pájaros inertes.

Poesía
mirada oculta del hombre,
abalorio aprisionado en el río,
cálida tarde
testigo del primer beso,
zumbido y éxtasis
de los cuerpos penetrantes,
rostro devorado por la última lágrima,
brío del monte
quejido del viento,
reminiscencia de lo actuado
y de lo pendiente.

 

Retorno

Vuelvo
a beberme
la noche
sin ti
aletargado
en el sofá
irredento de emociones
en el tráfago
y el relámpago.

Vuelvo
exhausto
huyendo
del cadalso,
pájaro
que invoca plegarias.

Tú, otra vez
mujer
que afinas
mi locura
desde el fango
desde el humedal
desde el ensueño
en un solo grito
de compasión.

 

Susurro y confesión

Han sido
muchas tardes
muchos besos
muchas palabras en el aire
muchos gestos rabiosos
mucha adrenalina
revelada en la cama
de dos plazas,
muchas caricias
como el viento,
muchas borracheras
hasta perder el juicio
y la memoria,
muchos deseos de muerte
muchas lluvias
con sabor a derrota
muchas bendiciones
de nuestros padres sabios
muchos saludos fingidos
muchos desayunos sin melaza
muchos adjetivos
que rompen el corazón
muchas hojas secas
en el olvido
mucha incertidumbre
en el camino de espinas.

Y sin embargo
te tengo
junto a mí
como en el principio;
íntegra
como la eternidad
suspendida en un abrazo.

 

Párpados en la distancia

Palabras
que se rompen
como cristal,
desengaño
de una relación sombría.

Camino cautivo
sin rumbo
en el bosque
que provoca
la desolación
y el conjuro
de lluvia.

 

Estado del alma

Cuando
las puertas
se cierran
es preferible
no entrar a casa
divagar
en la frondosa selva
sobrellevar
los latidos
del corazón fracturado
caminar
sobre el agua
hasta el ocaso.

Cuando
las palabras
sobrecogen
la molestia
de los ciclos agrestes
es mejor
decir adiós
dar la vuelta
a la página
virar la esquina
con dolor
entre la angustia
y la sequía.

 

Averno

Pólvora que devora
ciudades
sacrilegio demente
en la mesa extendida
de desprecio.

Estallido de impotencia
muchedumbre impávida
por la muerte de gorriones.

Abismo del prójimo
Dios ausente
en la alborada
despiadada matanza
de transeúntes.

Territorio
maldecido
por espíritus arcaicos
y ojivas,
infierno que quema
el alma del mundo.

Aníbal Fernando Bonilla
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