“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Un poema de Alexander Pascual Estrada

miércoles 23 de febrero de 2022

I

Vivo en una ciudad oscura, casi inerme,
inhóspita de soledades;
En un lugar hambriento,
sin túnica ni sentido,
delirante de somnolencias,
atado a la locura de vivir a mi manera;
rapsodia inherente de capas sociales que atacan la barbarie de lo cotidiano,
Vivo en otro lugar,
en otros espejos.

 

II

Me descubro contigo y canalizo la incertidumbre,
Los pasos que se tuercen dejan de ser sendero,
Aumento la insensatez de andar solapado, sin más dios que la imagen de lo habitual.
Sin la incomprensión de los atardeceres,
Ausente de la abyecta metamorfosis del caníbal.
Me descubro contigo y huelgo el espacio sin vértebras,
Adoquino las pieles desnudas a tu paso,
Siembro nostalgias de noviembre.
Me descubro contigo y ahuyento los soles místicos,
Los putrefactos espejos,
Los adosados sinsabores
Y acato la orden beligerante de tu boca.
Me descubro contigo y aparto el himno de los desdichados.

 

III

Voy a la luz. Con ese genio marchito por tantos rencores.
Iluminado con la sagaz ternura de los elegidos.
Con el verbo retoñado por el tormento de la cuesta empinada.
Así anduve tras la noche plácida de la termopila que agradece el fluctuar de las ideas.
Solapado ante el ímpetu necesario de las sombras.
Esgrimiendo los dientes antes que el día escoja el suburbio para pacer las dudas.
Sin ánimas ni glorias.
Sólo la voluntad plena como acompañamiento y la reflexión de los iracundos como bandera.
Voy a la luz.
Sin miedos.
Ausente de ultrajes.
Vestido con la decencia decrépita de las alucinaciones.
Lejano de ideas. Violando las nubes.
Rompiendo el silencio de las aglomeraciones.
Sin la intuición mínima de los escarabajos.
Sólo a la luz; partiendo el genio marchito por tantos rencores.

 

IV

Soy hijo de aquellos, los que absuelven al destino
Los que improperen los carismas,
Los que mienten e insultan la caridad agraciada.
Esos que devuelven la voluntad expresa de los rinocerontes
Acordes temáticos de las sabanas
Funesta razón
Infames.

 

V

Dóname el alma.
Sin improperios estrujados,
Sólo el alma.
Con esa sensatez de argumentos prohibidos,
Con la ternura enclaustrada sobre las cimas de hielo.
Dispénsame la locura sigilosa después de cualquier ocaso.
No te derrumbes ante el mito,
Desaparece la imagen del absurdo en volutas dibujadas.
Esparce la esperma de la dicha y pasa a través de la ira.
Dóname el alma
Así de simple.
Sólo tu alma
No cualquiera, la primera
La más egocéntrica de las almas.

 

VI

He vuelto a ti.
Con el sabor que dejan las dudas.
A la salida del último gesto.
Con temores desfallecidos ante la cúpula idealista de los humanos.
Sin miedo a la gélida templanza del discurso.
A ti
Con la ilusión decrépita.
Austero de siglos
Versátil en los movimientos
A la espera de la bofetada del destino.
He vuelto a ti y no me quejo.
Aparto los designios epistolares y acudo a la vergüenza del abdicado.
Así,
Contigo a la vera del desprecio.
Icónica turbulencia de la simbiosis del pasado.
He vuelto a ti porque añoraba la tortura.

Alexander Pascual Estrada
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