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Poemas de Alberto Boco

viernes 22 de julio de 2022

Los perros cueteros

“Mientras buscaba la estrella vespertina en una fría ventana
y silbaba cuando Arturo derramaba su luz,
oí reñir a los lobos, y dije: Entonces esto
es el hombre”
Allen Tate

festejos tradicionales y ellos aparecen
un despertar cuando medra la noche y las explosiones comienzan
andar solos por ahí hasta el ritual de lo que se pudre
y disimular en el ruido y el olor de la pólvora barata
efectos de la temporada…

sucios de arenas el gesto distraído
pelo encrespado como en un enojo
se van amontonando en el andar cansino hasta que lo avivan
donde se junta la presa casi nadie mira
tal vez algún chico que adivina y alguna mirada
otra porque intuye
gesto veloz de repente contra el estampido
fuego en la boca y otra vez hacia allá
lejos

qué canta en el fuego y el humo en el chasquido
como rama reseca que se quiebra cada vez
qué canta en la sangre y en la carrera de súbito despierta
y vos que los mirás como se mira el amor
esa química orgánica con ropa de ternura
mirar que no se nubla en el farolero simular de la época
quién sabe qué piensa —decís
detenido ahora en el alto de la mañana
como sombra contra el moverse del mar
ahí las nubes coloreando como si vos y yo no supiéramos
que nada de todo eso es intención mientras ellos están ahí
con esa cosa que raspa como espera debajo de la sangre
cada estallido que apure la caída
del que no mira duerme y se divierte mientras
ellos con la traza del viejo mapa y el ojo que parece apagado
pero detrás de la mirada esa sombra
que apenas campea………………..sabe y espera
desde lejos y a su modo
sabe y espera
siempre
desde bien allá

Para Pugnax1

(del libro Los perros “cueteros” y otros abandonos; 2011; inédito).

 

Tardecitas

te digo que hay cosas que la mirada no sabe
las devela te digo como si las llamara de reojo
por un sendero del parque lo descubro
picotea el pasto el pájaro carpintero y también ahí
en otra parte deshecha contra la pala excavadora
un revoltijo de pluma gris y rojo la paloma
dirían algunos que los dioses la dejaron
sombra sin memoria en el orco dirían pero
yo que trabajé con celo la carne para no caer
en la clausura de allá y elegí lo abierto de aquí
esta cerrazón cerca de las cosas como para volar bajo
apenas veo la piel de la belleza en este reflujo de todo
como cuando tus ojos en vos capturan el matiz
el cuerpo fugaz en los trazos y de golpe pareciera
que toda la pena del mundo le caben
como cuando ves pequeñas tragedias y no se te nota
entonces yo que soy un confidente que no sabe traicionar
te miro hecho un animalito furtivo para llegar en vano
al tacto de lo que ya ni te pertenece de tan tuyo
no llegar nunca —esto es lo digno—
a lo inapresable de vos y lo desconocido de mí.

(del libro Estación de nosotros; Editorial Buenos Aires Poetry; Buenos Aires, 2014).

 

Fotograma

ni una sola hoja el árbol ese
contra el cielo espeso de julio

desafía la fuerza de la gravedad y la brisa
fuera del tiempo detenido el dibujo del árbol
en esa luz diciendo que para mirar
el ojo es nada más que un aparato

lo que ve y lo que mira
el capricho estocástico del día2
es otra cosa

Para Daniel Tubío

(del libro Del instante congelado; 2016/2017; inédito).

Alberto Boco
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Notas

  1. Nombre de un perro que integra la tripulación de un dirigible en la novela Contraluz, de Thomas Pynchon.
  2. “El capricho estocástico del día” es un fragmento del libro Contraluz, de Thomas Pynchon (Tusquets Editores, Colección Andanzas; traducción de Vicente Campos, página 943, Buenos Aires, 2010).