y ay flor ay que me embriaga tu hondura
tanta humedad fragante
más más siempre más
tanta tibieza de espuma
tanto tanto
tanto todo
tu pistilo que cándido me quema
enloquece
de vos
en vos
al unirme a tu alma hecha carne
mientras te abres en vela
con mimos lentos sagradamente dados con mucha dulzura de una larga espera temblorosa
en esta tarde lluviosa un primero de noviembre del dos mil veintitrés
y ay ay no
indefectiblemente no
no dejo de amarte
y te estoy llamando
desesperadamente
y no me oyes no
ay ay no
y no quiero perderte no no
definitivamente no
por obra del desencuentro
en el desencuentro ya no
no no un día más
sitiado
por este mundo por falta de mundo
rodeado de él y en él
de tanta inexistencia
que inevitablemente se siente y se oye
sí sí así
demasiado para perderte
estas caricias en el aire
buscan tu rostro
mientras dure este sueño que quiero alargar hasta el alba y se cumpla en las noches que no caen
y que alumbre
estos garabatos que de ayer
ya de ayer son tuyos yendo como un río por tu cuerpo y como brisa en la siesta lejos del mar a tu boca y al blanco y al negro de tus fotos que miro toco beso y no me dejan abrir los ojos
cruzar un puente
no puedo hablarte de la fragilidad
maldito y desconocido amor
de un cuerpo que se niega a la carne hundido en la rutina de acero que no sé no sé
ignorar
del aquí sin tocarlo
cuidadosamente no
con un solo verso
condenado no
sin una señal del sordo susurro de tu puto mañana
un momento sólo un momento
que nada es una vez más
la belleza siquiera
ni nadie es demasiado nadie para nadie
tan pequeño casi nada
el más allá tan cerca con su
eternidad
sin el entibiecido silencio de tu mirada
no renunciaré a tu verde mirada de siesta
que hace que pierda mis sentidos y que entre en demencia de a poco
a tu sonrisa de racimos
a tus senos de azúcar
al alba donde tiemblo entre estrellas
al silencio que como ganzúa abre lo umbrío al encuentro al vértigo al desagüe
al deshoje delirante esquizofrénico y crepuscular no no jamás Margarita a esta locura silenciosa esperante de los implacables demonios hermosos
de las noches
a mis sueños
de mis sueños
hasta mi muerte que te aleja mudamente hace siglos como hoy y que tampoco es la última vez
buena buenamente
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