El amor más allá
Vivamus, moriendum est.
Vivamos, como Lesbia y Catulo,
sin más palabras tristes, frente a frente
o déjame ahí, contra el puro olvido
y que a lo lejos se apaguen los días.
Tú me rompiste como aguas de mayo,
pusiste todo el mundo panza arriba,
porque un sol del membrillo me dejaste
y en mi vida todo es para ti.
Vivamos, como Dante y Beatriz
o como el aire en un cielo sin término.
No más naufragios ni horas inflamadas:
bebamos del deseo hasta los bordes.
Lo que pasó, pasó. Y de ti lléname
como un refugio a la monotonía,
sin diez cañones por banda, sin tregua
y en el fondo cómplices de nada
Vivamos —ya que vamos a morir—
sin más recuerdos tristes y gastados.
Que un amor me ilumine la tormenta,
que no se cierren las puertas de ayer.
Olvidar
“Olvidar es morir”.
Vicente Aleixandre
Tú sabes bien que lo pasado está ahí,
como un perfume en el aire, tenaz.
Y se oscurece, lleno de memoria
igual que un baúl inútil y molesto
o como un sueño desde la vigilia
bajo la nube espesa del olvido.
El raro ayer, que no sé si es mentira,
donde uno casi siempre se recrea
por la derrota negra de los años.
Como una herida en manos de la nada,
residuo que fluye hacia un espejismo
y esas noches de amor muy profundo.
Qué se ha dejado el tiempo allí, tú dímelo:
borrón del cielo fuiste, sombra errante,
aquello has sido, sin tregua se fue...
La vida ya no te conmueve igual,
es esa deuda nunca perdonada
por todo lo que huyó y para siempre.
Lo que algún día muere
“En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”.
Góngora
Tú sabes cómo luce hasta los bordes
el mar color de vino, derritiendo
la nieve y secándote las lágrimas.
El caso es que la muerte nos espera
—según sentencia todo lo que existe—
y tal vez se ha salido con la suya.
O como barcos en un huracán,
cegados por la niebla impenetrable,
hoy sabes qué ha quedado alrededor.
Vivir distinto que de ti se adueña
y ahora ya no puedes entender,
perdiendo la batalla para siempre.
Vivir tan real al cabo de los años
con lo que algún día habita el olvido.
Es una antorcha que enciende tu hoguera,
dos caras de una misma realidad.
Enigmas del ayer y sus imágenes
huyendo a la deriva, como náufragos.
El olvido que viene
“El lobo blanco viene”.
Antonio Machado
Se te han ido a no sé dónde los años,
devoran todo y dictan sus leyes
dando un portazo, lejos ya de ti.
Lo que llamamos vida ahora es la nada
y se convierte en un fuerte aguacero.
No vale tanta inútil ansiedad.
Igual que en las mejores películas,
es obvio todo cuando ves el fin.
Viene el olvido como un lobo blanco
que día a día nos asalta. Caen al suelo
la noche, de belleza coronada
y el albor con sus dedos rosados.
Un tiempo que los naufragios deshacen,
despojo del efímero pasado,
aquel instante en tu pensamiento
que apenas te ilumina la mañana.
Te queda dentro igual que tu infancia.
Vuelve a ser dulce, aunque ahora esté muerto.
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