Es una diferencia en el calendario, como un adelanto de la buena estación. Uno Lee acá, en Letralia, los poemas, y recuerda el transcurso de su creación: la impresión primera, el tanteo en una cuartilla reusada, de reverso propicio. Luego la corrección, el paso al ordenador, buscando el sitio donde cabe en esa sucesión de percepciones... Al cabo su retorno, cálido de otras miradas.

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