
Sombra de humo
Carlos Ardohain
Poesía
Editorial Baltasara
Buenos Aires (Argentina), 2023
ISBN: 9789873905728
120 páginas
Paradoja
Toda la desolación del mundo
cabe en el pozo
que hizo el niño en la arena
para volcar con su baldecito
la inabarcable agua del mar
Viscoso
Hoy al rojo de mi corazón
lo tengo en las mangas
que son mi parte árbol
mi parte mangangá
cuando doy un abrazo
mancho de sangre
Vértigo
La luz oblicua rebota en los azulejos
hipnótica como el filo de una daga
dibuja un tajo o una frontera
con aire de escenografía hospitalaria
del lado de allá mi mirada perdida
puso la incertidumbre, el desamparo,
de este lado quedó mi cuerpo con sus apetitos
sus temores y sus vicios adquiridos
Hay un enorme desajuste entre este pasillo y yo
pero decido fingir que todo está en orden
y comienzo a contar mis pasos
mientras miro los pies que me transportan
uno avanza el otro sostiene
uno sostiene el otro avanza
Más de dos
Decidí dejar de verte
el día en que me di cuenta
que hacía tantas noches
que de nosotros dos
yo era siempre el tercero
Insomnio
Tumbado en la cama como un cadáver en el callejón
pienso en todo lo que no fue
pienso que los cadáveres no piensan
yo no me reconozco pero puedo pensar
en todas las cosas que se mueven
el auto de los asesinos procurando su víctima
el amante abandonado amando su mano
el suicida temprano rodeado por su horca
el poeta inmóvil escribiendo su insomnio
en el lado izquierdo de la cama
ser o no tener dudas en la madrugada
lo que se mueve hacia la muerte se escucha
de lejos, estar quieto parece mentira
yo una vez supe yo una vez sabía
mirar hacia arriba pensar en diagramas
dibujar un mapa del país interior
ocultar la tristeza en medio de palabras
antes que esas palabras me pudieran ahogar.
La noche cribada de señales remotas
avanza inexorable trayendo consigo
un sonido que parece la risa del tiempo
y no es otra cosa que el viento en la ventana
pájaros que empiezan a cantar sin motivo
pasos vacilantes en el piso de arriba
agua corriendo en las cañerías, agua
que busca su cauce que baja hacia el río
que borra la memoria que no lava nada
el frío que se guarda debajo de la piel
no es la muerte no es el día no es la llave
que abre la herida que adorna el pecho
apenas estalla como una rosa dormida
que hace del silencio su modus operandi
que hace de la noche su manto de vértigo
que hace de mi sangre la razón de su sed
y yo que creía que caer era volar
y yo que pensaba que ver para querer
y yo
Febrero negro
Este febrero inverosímil
estragado de fantasmas
no concuerda con la costumbre
de abandonarse a los designios
del destino
Esta dicotomía estival
estos bríos derrotados
de antemano
no alcanzan a cristalizar
la persistencia de la memoria
No seré yo quien desdiga tu misterio
mucho menos esta tarde
en que disimulo mi tristeza
avanzando entre los filamentos
del agua vertical
- Sombra de humo, de Carlos Ardohain
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