Saltar al contenido

Cinco poemas de Enzo Farías Molina

lunes 7 de abril de 2025
¡Comparte esto en tus redes sociales!

Pirotecnia

Pirotecnia son los ojos,
observan el espectáculo de veredas despobladas,
de jardines secos y planos desiertos;
de ánimas salidas al paso,
envueltas en harapos por descubrir.

Y no es como esperabas.
¿Acaso algo, en vida, sí lo fue?

Es como tener de todo, pero ya no querer más nada;
es como estar presente en medio de una multitud y no poder festejar.
Es como ser sueño en los párpados de quien no está dormido.

Acá nadie viene.
Nadie entra.
De acá nadie sale.
Nadie se aleja.

Sorprendidos, sosegados, dos ojos postergados
disparan alientos incoloros de aire inerte.
Un desnudo y lóbrego degolladero —preparado desde siempre;
marcado está el sitio donde me han de fusilar.

El hambre ya no aprieta,
el tiempo y las penas ya no vuelan;
pues la vida
la vida son sólo gusanos insolentes
mordisqueando carne muerta.

 

Sábado

Y de pronto es sábado.
Hora de partir.
Los pasos son cortos, fríos,
como la ceniza que no supo renacer.

El viento me sospecha,
quedo en evidencia.
Una suerte de autosabotaje,
la manzana oxidada,
y el hormiguero revolucionado de abajo hacia arriba.

Júpiter nos mira
escondido tras sus lunas,
y reflejando su miseria en mí, Calisto.

Hace un rato que ya no vendo mi sombra en tus orillas parpadeantes.
Hace un rato que ya no muero a manos del tiempo.

Tibieza ancestral,
ruptura milenaria sobre Europa,
la desconsolada brisa de un amanecer rojo y distante,
estremecido de ida y de vuelta,
con la rítmica de las mareas;
las nubes avanzan frágiles, tranquilas y mudas.

Y de pronto es sábado.
Ganímedes lo sabe.
El tenue y fugaz misterio de un espectro
que pierde el equilibrio y su lugar en la carta astral.

Ramificado en la espera, no hay rescate que valga.
Mis precipitaciones estiran el vacío.
Lleno la mitad del vaso que falta.
Probablemente, a la tarde lluevan eclipses.

La tierra, el fuego, el agua,
y un cierto magnetismo lunar
le permiten, por un breve lapso, a Ío
reflejar su oscura visión en tu ventana
que, abierta de par en par,
no pierde el tiempo,
incitándome a pasar.

 

Pianito barroco

Una copa de vino a medio vaciar,
quién sabe cuánto tiempo lleva acá;
la botella, en tanto, volteada bajo la mesa
no alcanzó a derramar toda su sangre en la alfombra.
Dos moscas se cortejan a toda velocidad
repartiendo su afán sobre el mantel manchado.
Verduras y frutas descompuestas
se revuelcan en una canasta, coreográficamente,
desfilando sus nuevos trajes fúngicos.
Un poco de sopa desahuciada descansa en armonía,
insospechada tras la tapa de una olla.
“Ojalá nadie me descubra”, piensa,
mientras sus manitos cavan en la trinchera correcta.

Un bosque austral de ropa tirada por el suelo.
Zapatos que enmudecieron con el pasar de los días
abren paso a inoportunos cordones montañosos,
cumbres espesas y molestas que lastiman la mirada.
La cama expuesta como un lienzo, no es mero pretexto,
es pretérito imperfecto en todo su esplendor,
con toda la magia y con todas sus letras.
Pero cuidado, hay que irse con calma,
pues su arte es despiadado, insurrecto,
como aquella última vez en que el amor, todo insolente,
pasó por acá, repartiendo espasmos.

Una canción bitlera y afrancesada
brota a toda prisa por una radio destartalada,
lleva largas temporadas aguantando las ganas;
y justo ahora, sólo pienso en paradojas,
la cabeza gira a 33 1/3 RPM;
las ideas vuelan raudas y rasantes,
como tú y esta madrugada.

La pared ventila los secretos que empolvó por siglos.

Fotografías disparan, descifran rostros añejos,
obsoletos para este y todos los tiempos;
festinan las andanzas, y las tardes de verano,
los paisajes suculentos, los laureles,
los sauces, el llanto y sus sombras,
la noche intacta, muda entre la arboleda;
chiquillos consumidos por el paso del tiempo.
La luz y la vida —tanta vida que entibió las venas—
miran, enjuician y escupen al unísono,
sufren por las malas decisiones que, todavía,
siguen amontonadas detrás de cristales y uniformes.

Un bostezo —o quizá una brisa de aire fresco—
entra liviano por la ventana de la cocina.
Viene improvisando, a la antigua,
con los acordes diáfanos de un pianito barroco;
me toca el alma, su color es tan familiar.

Por aquí la vida pasó hace años,
parece un siglo, un siglo en el abandono;
y los besos cálidos que, en otra época,
pintaron tan felizmente, en tonos radiantes las escaleras,
se fueron enfriando con la misma rapidez que,
justamente ahora, nos cambia el curso del viento.

 

Las aguas

Agua,
ahora simplemente soy de agua;
un viaje imperecedero
que, de la noche a la mañana,
como torrente ancestral,
cruza por orillas imprudentes,
encumbrado diáfano
para amanecer rendido,
siendo aquella llovizna
que lava tus pies.

¿Qué va a ser de nosotros esa penosa madrugada
cuando ya no vengas a saludar?

Puede que pasemos al olvido,
con los extremos descoloridos
y cansados de buscar
aquellos cauces milenarios
con los que tantas veces
nos apaciguaste la sed;
esos por donde solías transitar,
libre, calmado, colmado,
con el alma al viento,
chorreando la vida
por llanuras, valles y humedales.

Puede que seamos sombra
en las alturas del tiempo,
consumiendo el aire
mientras intentamos
recordar cuándo y dónde
solía residir aquella inmensidad
que alguna vez se llamó
simplemente mar;
con los ojos alargados
y las ideas malgastadas,
trazaremos líneas inexactas,
colorearemos contornos imaginarios
con tonos que ya no existirán,
porque será muy tarde,
y no recordaremos
absolutamente nada.

¿Qué va a ser de nosotros esa oscura tarde,
cuando ya no pases por este lugar?

¿Quién ira a saber,
dónde encontrarán refugio
aquellas bocas lascivas,
tan entregadas, tan cómplices
y que, arrimadas
al secreto de tus orillas confidentes
de río volcánico,
de mar desbocado,
de lluvia sin argumentos,
sobrevivieron mil veces
aturdidas por tanto amor?

¿Dónde encontrarán cobijo
tantas criaturas huérfanas
que descansan en tus años,
en tus confines, en tus posadas,
y todo cuanto fluye bajo tu manto?

¿Acaso hay alguna forma
de dar la vuelta atrás?
Es necesario, es imperioso
que me cuentes tu secreto.
Porque no siempre voy a estar,
y soy poco más que perecedero,
me agoto con la rapidez de la sal,
y quiero tener la certeza
de que vas a estar bien.
Necesito irme en paz,
sabiendo que pese a todo
algo estamos haciendo bien.

El futuro esplendor,
las lluvias del sur,
los fiordos australes
y la furia de los ventisqueros
abren su caótico cauce
a través de estas venas,
y siento que estoy más vivo que ayer,
porque hoy ya soy agua.
Porque ahora
simplemente soy de agua.

 

Arañas

Y si hay que dejar el universo atrás,
desconectar los cables que me han drenado
desde mucho antes de la distensión y el cuentagotas,
cuando el tiempo no existía para mí.

Y si hay que establecer repeticiones,
deformar en crudo un zumbido eléctrico
por campos sembrados y dulces, quietos de frío,
con las venas colgadas del relicario
y la sed dando vueltas en círculos.

Descansar en las esquinas viendo arañas todo el día,
delicadas, enfrascadas por mi llama.
Descansar en las cortinas mordiendo arañas todo el día,
desarmadas, sumergidas en mi cama.

Redes ciegas salen por mis ojos,
la cabeza rueda muerta en la escalera.
No estoy en condiciones de tratarme, ni siquiera, un poco bien.
No estoy en condiciones de tratarnos, aunque sea, alejadamente bien.

Negro oscuro, astro profundo y ansioso;
la noche, en su infinito pavor,
busca mil soles invertidos bajo mis pies.
Azul marino, escampada la ventisca,
retrocede por cornisas y paredes, deja marcas, casi huellas,
sombras enterradas en altamar: ese de alma fría y tan vacía,
de domingos fotografiados, de tonos blanco invierno, escala de grises;
una tromba de tiempo espeso que me da la espalda.

De cazador a presa, de correr a arrastrarse bajo las piedras,
las raíces enredadas, hormigueo constante,
seda que de a poco me adormece.

Pronto estaré vacío por dentro, pellejo al viento,
desecho, orgánico y desperdiciado,
abono, en algún rincón de algún jardín,
olvidado, ausente, desperdigado sin ningún afán.

Enzo Farías Molina
Últimas entradas de Enzo Farías Molina (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio