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Tonada seca, de Jesús Utrera
(selección)

miércoles 30 de abril de 2025
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“Tonada seca”, de Jesús Utrera

Tonada seca
Jesús Utrera
Poesía
Alianza Editorial Letralia/FBLibros
Caracas (Venezuela), 2024
ISBN: 979-8309318292
70 páginas

Fosa

Mi ofrenda
es lo vacío,
el final de la sangre.

Mi polvo es desierto,

eres sed,
en la obscuridad,
las fieras tejen
el adiós.

mi primera muerte
es el miedo,
luego
la devastación.

 

Confieso

No he llegado puntual a reconocerme,
siempre que llega el tren
mi reflejo se ha ido
sin dejar razón.

Aun con el peso del tiempo
viajo ligero,
mi vida cabe en una maleta,

siempre me voy
antes que la sombra
me desnude,
a la intemperie
sobre la arena,
arena áspera, rencorosa,
que es, a su vez, mi piel,
acompaña mis demonios.

Confieso que en el camino
he dejado las suelas de mis zapatos
y constantemente me diluyo
en las veredas.

que no sé besar
a menos que en cada aliento
encuentre mi cordura,
sentirlo siempre
como el primero,
aunque sea el último.

Volver a mi lado
a cuerpo completo,
pues mi fe no se desvía.

 

Lee también en Letralia: epílogo de Tonada seca, de Jesús Utrera, por la poeta Gabriela Rosas.

Parto

A la primera vida se va sin miedo,
luego el quiebre,
somos por primera vez
un ser incompleto.

 

Cuerpo

Un hombre en exilio
vuelve a su alma,
una boca sangra
el inicio del día.

El poder de un vocablo justo
no atavía,
pero hace fuego.

 

Instante

Eras ardor.
El alba
implorando miel
sobre el dorso.

Te miré desnuda

aún truenas, implacable
en mi memoria.

 

Amante

La noche falló,
fui hecho polvo
me extingo en lo que sobra,
no cabe más,
ni la advertencia.

Fuiste génesis
desnuda,
que rompe
a medio vuelo,

el quiebre fue apocalipsis.

 

Noche

En boca,
el desvelo
es dulce.

Un duende
remueve todo en la garganta.

Destrabo la piel
enjaulada,
duele, se va.

Antes
que se llene la luna,
la cama
queda vacía.

 

Tonada seca

El último eco es una tonada,
ruego entumecido,
encallado,
sorbo de sal.

Muere el grito antes que la fe,
cada día es la muerte,
vano el intento de sobornar a Dios.

Hablo de amor como si supiera
me quedo mudo,
la voz me rompe,
sé que no pude velar el sueño de mi perro,
pero aún lo busco para bañarlo,
sigo el credo de los finales felices,
como si nunca estuviera solo.

Jesús Utrera
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