Cristal
Pruebas de vicios arrojadas en el suelo.
La hierba en plenitud.
Los árboles, reflejos del viento.
Las manos entrelazándose.
Madera que contiene historias.
Alguien nuevo con distintas preguntas.
Vacante, el asiento.
El mecanismo de la duda.
Las pupilas dilatadas.
Observar alrededor.
Deseando que mis dedos también jueguen,
Como los enamorados.
La puesta del sol
Refleja lo suficiente,
Aunque no se puede saber
De qué cristal está hecho
Regazo
Estoy cansado...
Cansado de andar
Y que mis pies se adormezcan.
He querido descansar en el regazo
De aquello a los que amo,
Pero ya hay otros apoyados.
Aunque yo los haya cubierto con mis manos
Cuando el frío era de ellos
Y el agotamiento del pasaje
Me adormecía los dedos
Y ahora,
Cuando mi cabeza cae
Por el sencillo peso de un soplido,
No hay regazo
Al cual apoyarme.
Pequeño ser
Pequeño ser de luz
Aprendiste a amar a tu manera:
Abrazas el contacto de quienes quieres
Y rechazas la osadía de quien intenta invadirte.
Pequeño ser de oscuridad
Nunca supiste bien qué desear
Porque cuando lo tuviste no fue tuyo.
Buscas en otros la sombra
De aquella persona que te enseñó a querer.
Pequeño ser de nada
Te encierras en tu fuerte caparazón
Siempre pudiste solo,
Aunque en secreto necesitas apoyo.
Y aun así, el silencio de los tuyos
Te basta para serenarte.
Pequeño, pequeño ser de luz,
Tu camino espera.
Sólo abraza la verdad de quien eres:
Un pequeño ser de luz.
Ilusión
Y qué decir,
Si mi ilusión no fue culpa
De tu labia pulsante
Ni de tu mirada,
Un amor que sólo traía desprecio.
Fue culpa de mi corazón,
Deseando que al fin
Hallaras refugio en él
No te culpo;
Tampoco debo culparme
Ni a mí
Ni a mi endeble corazón.
Porque, al fin,
Hasta la brisa más leve
De un día sin viento
Mueve la hoja más rígida del verano.
Farol
Qué sencillo es el amor.
Qué fácil se siente la brisa
cuando el invierno cae.
lindo se transforma mi andar
aun cuando el cansancio pesa.
Tan simple es
el brillo de tu blanco,
el brillo de mi amarillo,
tu comisura sin igual.
Tan acompañado se siente un banco a la deriva
cuando un farol,
también en soledad,
decide iluminarlo.
Siento el pesar
de haber llegado tarde,
de no poder cambiar
esas cicatrices.
- Cinco poemas de Rodrigo Vera - miércoles 1 de julio de 2026


