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Murió a los 94 años el poeta español Eugenio de Nora

miércoles 2 de mayo de 2018
Eugenio de Nora
De Nora fue uno de los representantes de la poesía social o de testimonio.

El poeta español Eugenio de Nora, considerado uno de los creadores de la poesía testimonial o de denuncia, falleció la madrugada del miércoles 2 de mayo a los 94 años, como consecuencia de una insuficiencia respiratoria.

Nacido en la localidad de Zacos, León, en 1923, De Nora murió en un hospital de Madrid, donde había sido ingresado tras sufrir un proceso gripal que se complicó con otras dolencias agravadas por su avanzada edad. Premio de las Letras de Castilla y León en 2001, el autor padecía una degeneración cognitiva desde hace diez años consecuencia de un derrame cerebral que sufrió entonces.

Lea también en Letralia: El compromiso con la libertad en la obra poética de Eugenio de Nora, por Pedro García Cueto.

Doctor en filología románica, De Nora fundó en 1944, junto con Antonio González de Lama y Victoriano Crémer, la revista de poesía comprometida Espadaña. Publicó en otras revistas poéticas de la posguerra española, como Cisneros o Corcel. En 1953 obtuvo el Premio Boscán de Poesía por España, pasión de vida.

Entre 1945 y 1955 publicó la mayor parte de su obra poética: Cantos al destino (1945); el clandestino Pueblo cautivo (1945-46), publicado anónimo pues contenía una incisiva crítica del régimen franquista; Amor prometido (1946); Contemplación del tiempo (1948); Siempre (1953), y España, pasión de vida (1953).

Tras este libro sobrevendría un largo silencio hasta que en 1975 aparece una extensa antología de su obra poética titulada Poesía (1939-1964), en la que se incluía el nuevo poemario Angulares, que contenía poemas escritos entre los años 1955 y 1964.

Escribió también un estudio en tres volúmenes acerca de la novela española de posguerra titulado La novela española contemporánea (1958-62), inspirado por los principios del realismo social.

En 1949, según su hijo, De Nora salió de España para trabajar como lector en la Universidad de Berna (Suiza), donde después sería catedrático titular de literatura, y esa es una de las razones por la que su obra no es muy conocida en España. En 1989 se jubiló y volvió con su familia a Madrid, donde ha residido hasta su fallecimiento.

A pesar de ser uno de los representantes de la poesía social o de testimonio, junto con Blas de Otero y Gabriel Celaya, él quería que se le considerase también como un poeta de más amplio espectro, que abordaba temas como el amor, la muerte o la preocupación por el tiempo, por la condición humana, “un poeta existencialista”, según su hijo.

Fuente: EFE
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