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Inaugurada la Feria del Libro de Madrid en medio de polémica con autores colombianos

sábado 11 de septiembre de 2021
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80ª Feria del Libro de Madrid
La reina Letizia hizo el tradicional recorrido luego de la inauguración de la 80ª Feria del Libro de Madrid. Fotografía: Ayuntamiento de Madrid

La 80ª Feria del Libro de Madrid fue inaugurada el viernes 10 de septiembre bajo el lema “La feria del reencuentro” en ceremonia presidida por la reina Letizia, en una edición que por un lado es significativa por el regreso a la actividad presencial y, por el otro, ha estado marcada por la agria polémica entre el gobierno de Colombia, país Invitado de Honor de este año, y varios escritores de esa nación latinoamericana.

Después del acto de inauguración, que comenzó a las 11 horas en su emplazamiento tradicional del parque de El Retiro, y en el que se permitió el acceso al público con las medidas preventivas del caso, la Reina visitó casetas como la de Colombia, la Unión de Editoriales Universitarias Españolas y la Organización Nacional de Ciegos Españoles (Once), así como las de diversas librerías y editoriales.

También se acercó hasta la caseta del Ayuntamiento de Madrid, que bajo el título “Madrid es audaz, jaranero y curioso” está dedicada a la celebración del centenario de Emilia Pardo Bazán. Junto a la monarca estuvieron otras autoridades políticas acompañando en el recorrido como el ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, o la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís.

La Feria del Libro de Madrid se extenderá hasta el domingo 26 de septiembre con 320 casetas, un aforo limitado a 3.900 personas y cumpliendo con todas las medidas de seguridad y protección como la obligatoriedad de utilizar la mascarilla durante todo el recorrido.

 

Pilar Quintana
Quintana: el gobierno de Colombia “tiene un mal historial por el respeto de los derechos humanos”.

La polémica colombiana

De los mil autores cuya presencia en el evento ha sido prevista, para firmar ejemplares de sus obras o asistir a diversas actividades, al menos cuarenta son escritores colombianos al ser Invitado de Honor el país de Gabriel García Márquez. Igualmente, el 15 y 16 de septiembre participará el presidente de Colombia, Iván Duque.

Sin embargo, la participación colombiana viene precedida por una agria polémica originada apenas unos días antes de la inauguración, cuando el embajador de Colombia en Madrid, Luis Guillermo Plata, afirmó en la presentación del programa: “Uno no quisiera que una feria literaria se convirtiera en una feria política. Ni para un lado ni para el otro… Se ha tratado de tener cosas neutras donde prime el lado literario de la obra”.

Estas palabras fueron interpretadas por varios autores como un condicionamiento expreso de que la “neutralidad política” —es decir, su condición de ser afines al gobierno de Duque o de no ser críticos con él— había primado en el criterio de selección.

Aunque el embajador intentó posteriormente enmendarse emitiendo una disculpa pública, las reacciones no se hicieron esperar. Su declaración resultó especialmente delicada pues en el programa han sido excluidos autores de la talla de Piedad Bonnett, Héctor Abad Faciolince, Laura Restrepo, Ricardo Cano, Juan Diego Mejía, William Ospina, Pilar Quintana, Octavio Escobar Giraldo o Antonio María Flórez, y otros como Pablo Montoya o Juan Gabriel Vásquez se automarginaron.

Entre los autores que sí participarán se encuentran Darío Jaramillo Agudelo, Jorge Franco, Ángela Becerra y Dasso Saldívar —biógrafo de Gabriel García Márquez. La escritora Pilar Quintana, ganadora del XXIV Premio Alfaguara de este año y quien figuraba en la información de prensa, declaró que aunque la hubieran invitado no habría acudido, al menos no por una invitación oficial del gobierno de su país. Al igual que Pablo Montoya, ganador del Premio Rómulo Gallegos de 2015.

Según Quintana el de Colombia es “un gobierno censurador, que tiene un mal historial por el respeto de los derechos humanos, en sucesos como la represión en las protestas del pasado mayo y junio”, en las que —recordó la autora— se documentaron más de ochenta homicidios, la mayoría a manos de la policía. Por su parte, Montoya declaró: “Me niego rotundamente, como escritor, profesor universitario, intelectual y ciudadano, a apoyar las actividades culturales que este gobierno, brutal e injusto, organiza en el exterior”.

Melba Escobar y Margarita García Robayo, quienes estaban invitadas, anunciaron a través del portal WMagazín que finalmente no acudirían al encuentro. Escobar explicó: “Mantengo mi decisión de no ir. Empieza a haber una línea muy delgada entre la censura y lo que para mí es una representación de país”.

“Empieza a haber una línea muy delgada entre la censura y lo que para mí es una representación de país y lo que es una identificación de gobierno que se insinúa entre líneas”, agrega Escobar. “Es ofensivo para los invitados porque yo acepté la invitación porque pensé que no implicaba el aval a un gobierno. Eso es algo perverso”.

 

Antonio María Flórez
Flórez: “Me desasosiega sobremanera que la Cancillería colombiana pudiera tener una ‘lista negra’ de escritores colombianos censurados”.

¿Mantiene el gobierno colombiano una lista negra?

En el caso de Antonio María Flórez, estaba previsto que presentara Cuentos de ida y vuelta, un libro publicado por la Editora Regional de Extremadura, en una edición especialmente cuidada, en la que él actúa como editor literario y hace una muy documentada introducción sobre el cuento en Hispanoamérica como preámbulo a dos conjuntos de narraciones de la escritora mexicana Mónica Lavín y el autor colombiano Octavio Escobar. El acto de presentación pretendía ser una reivindicación ilustrativa de cooperación cultural entre España y América ya que forma parte del proyecto de hermanamiento de los Medellín del Mundo.

Flórez afirma que días atrás recibió una llamada del consulado de Colombia en Sevilla en el que se le informaba que su proyecto no había alcanzado a ser “comisariado”, dando a entender que había sido desechado. En virtud de las declaraciones del embajador, el escritor dirigió una enérgica carta de protesta a las autoridades colombianas.

“Más allá de las afinidades ideológicas que pueda tener cada autor, del sentido que quiera darle a su obra, prima su trabajo con el lenguaje y la forma, su mensaje subyacente sobre la realidad que plasma o la ficción que crea y, en últimas, la calidad intrínseca que esa obra tenga”, dice Flórez.

“Me preocupa que no se conozcan con transparencia los criterios de selección y sus evaluadores, así como las razones por las cuales una propuesta presentada cabalmente en tiempo y forma no alcanzó a ser ‘comisariada’ y por esta inaceptable razón descalificada para ser presentada… Pero me inquieta mucho más que esta negativa y sus formas puedan interpretarse como un veto político por no ser ‘neutro’; ¿qué es un poema neutro?, ¿qué es una novela o un cuento neutros?”, continúa la misiva.

“También me desasosiega sobremanera que la Cancillería colombiana pudiera tener una ‘lista negra’ de escritores colombianos censurados y que este servidor pudiera ser uno de ellos”, concluye el escritor.

Fuentes: Ayuntamiento de MadridEuropa PressLa Jornada
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