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David Silva Rojas, autor de Donde el agua trabaja, se defiende: “Yo concebí, escribí y revisé esta novela”

martes 27 de octubre de 2026
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David Silva Rojas
Silva Rojas: “Conservo versiones anteriores del manuscrito, mi cuaderno de notas y materiales relacionados con la investigación que dio origen a la novela”. 📷 David Silva Rojas • Instagram

El narrador peruano David Silva Rojas publicó en sus redes, el martes 27 de octubre, un comunicado en el que se defiende de las afirmaciones vertidas en un reportaje del diario español El País en el que se le acusa de haber utilizado inteligencia artificial para escribir su novela Donde el agua trabaja, ganadora del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat.

El autor defendió la originalidad de su obra y anunció que entregará a la editorial mexicana Almadía documentos que permitan examinar su proceso de escritura. “Soy el autor de Donde el agua trabaja. Yo concebí, escribí y revisé esta novela. No utilicé herramientas de inteligencia artificial generativa para crearla, redactarla ni revisarla”, afirmó Silva Rojas, quien explicó que la obra surgió de una investigación sobre las condiciones de vida y trabajo de las personas que llegan a la región peruana de Ica para emplearse en el sector agrícola.

Según detalla en el comunicado, comenzó a escribir fragmentos en primera persona mientras transcribía entrevistas realizadas durante esa investigación. Posteriormente decidió convertirlos en una novela y preparó un cuaderno de notas donde estableció el conflicto principal, el desenlace y algunas directrices narrativas, entre ellas mantener la perspectiva de la protagonista y trabajar el ritmo mediante repeticiones y silencios.

El escritor aseguró que conserva versiones anteriores del manuscrito, su cuaderno de notas y materiales relacionados con la investigación original. “He estado reuniendo y organizando esa documentación para entregarla a la editorial Almadía y colaborar con la revisión anunciada”, explicó.

La investigación de El País, firmada por Jordi Pérez Colomé, Elizabeth Duval y Kiko Llaneras, se basó en el detector Pangram, que atribuyó a textos generados mediante IA el 99% de las aproximadamente 26.000 palabras de la novela. El análisis encontró también indicios similares en una entrevista y un texto autobiográfico del autor.

Ese mismo día, Almadía suspendió las presentaciones del libro previstas en España y anunció una revisión del caso, aunque advirtió que los resultados de los detectores requieren interpretación y contraste. Las bases del premio, concedido en julio entre 2.204 manuscritos, prohibían expresamente la utilización de IA, incluso de manera parcial.

Silva Rojas cuestionó que los porcentajes arrojados por una herramienta de detección puedan considerarse pruebas definitivas sin examinar otros elementos. También expresó su respeto por el jurado, integrado por Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda, y sostuvo que las conclusiones de la revisión editorial deben estar respaldadas por hechos.

“Por ahora, mi prioridad es colaborar con la editorial y aportar los documentos que permitan examinar mi proceso de escritura”, concluyó el autor.

El comunicado de Silva Rojas

Ante las informaciones publicadas sobre la autoría de mi novela Donde el agua trabaja, ganadora del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat, quiero explicar algunas cosas.

Soy el autor de Donde el agua trabaja. Yo concebí, escribí y revisé esta novela. No utilicé herramientas de inteligencia artificial generativa para crearla, redactarla ni revisarla.

La novela surgió de una investigación sobre las condiciones de vida y trabajo de las personas que llegan a Ica para trabajar en el sector agrícola. Mientras transcribía las entrevistas, comencé a escribir pequeños fragmentos en primera persona, reuniendo en una voz imaginada experiencias y sensaciones que me habían dejado aquellos testimonios. Al principio no pensaba escribir una novela. Esa decisión llegó después.

Cuando decidí convertir aquellos fragmentos en una novela, preparé un cuaderno de notas en el que establecí cómo comenzaría la historia, cuál sería su conflicto principal y hacia qué desenlace quería conducirla. También anoté algunas directrices que me servirían durante la escritura, por ejemplo, mantener siempre la perspectiva de la protagonista, utilizar una voz contenida y trabajar el ritmo mediante las repeticiones y los silencios.

Ese esquema era el esqueleto de la novela, no un plan detallado de todos sus capítulos. A medida que escribía, fui incorporando escenas, personajes y situaciones que no estaban previstos inicialmente, pero que me permitían profundizar en la historia sin apartarme de su dirección principal. No necesitaba registrar cada nueva idea en el cuaderno. Después continué revisando la estructura y el lenguaje del manuscrito en distintas versiones de Word.

Conservo versiones anteriores del manuscrito, mi cuaderno de notas y materiales relacionados con la investigación que dio origen a la novela. He estado reuniendo y organizando esa documentación para entregarla a la editorial Almadía y colaborar con la revisión anunciada.

Entiendo que la inteligencia artificial plantea preguntas importantes para la literatura y para las editoriales. Sin embargo, considero que los resultados de una herramienta de detección, por elevados que sean sus porcentajes, no deberían tomarse como una prueba definitiva de cómo fue escrita una obra sin examinar otros elementos.

Tengo un profundo respeto por Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda, quienes integraron el jurado, y por las personas de Almadía que han trabajado para que esta novela llegue a los lectores. Por ese mismo respeto, considero importante que la revisión se realice con cuidado y que sus conclusiones estén respaldadas por hechos.

Por ahora, mi prioridad es colaborar con la editorial y aportar los documentos que permitan examinar mi proceso de escritura.

Agradezco de corazón a los escritores, lectores y demás personas que me han enviado mensajes de apoyo durante estos días, así como a quienes han pedido que se investigue antes de sacar conclusiones.

David Silva Rojas

Ica, Perú, 27 de octubre de 2026.

Letralia

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