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Saga, de Carlos Rubio Albet
Una novela que esperó tres décadas para encontrar a sus lectores

martes 6 de agosto de 2019
“Saga”, de Carlos Rubio Albet
Escrita con un estilo marcadamente neobarroco, Saga, de Carlos Rubio Albet, es considerada una de las novelas más originales de la literatura cubana contemporánea. Disponible en la web de Ediciones Alféizar

Saga
Carlos Rubio Albet
Novela
Ediciones Alféizar
Valencia (España), 2019

Son contadas las ocasiones en las que podemos toparnos con un libro que ostenta, al mismo tiempo, una historia apasionante y un estilo singular. Tal es el caso de Saga, la novela con la que el escritor cubano Carlos Rubio Albet fue finalista de dos premios literarios y que, sin embargo, tuvo que esperar tres décadas para asentarse definitivamente en los anaqueles de las librerías.

Según Rubio Albet —quien es natural de Pinar del Río y colabora con Letralia desde 2007—, Saga es una obra circular cuyas imágenes y descripciones tienen significados diferentes de acuerdo al punto de la historia en que aparezcan. En Juan Belano, su protagonista, se incorporan “un músico de atril por obligación, un alquimista tardío por afición y un chulo de postín por necesidad”, como es presentado en uno de los varios pasajes en los que el relato “habla” directamente al lector.

Saga narra la búsqueda obsesiva de Clotilde —la “oveja descarriada” que se ha refugiado en el Palacio de las Flores, lupanar regido por la misteriosa e insaciable ninfómana Madame Rina— que emprende Belano en compañía de su amigo Güido Guardini. Los puntos de partida de la obra son un aparato de aire acondicionado descompuesto, cerveza tibia, bomberos dementes y una misteriosa carta.

Con una imagen que siempre cambia, la mujer es la causa de que el antihéroe protagonista se involucre en un laberinto surrealista de deseo, y a la postre en una alucinante sucesión de imágenes donde la realidad se desvanece para convertirse en una distorsión de sí misma.

 

Saga y la experimentación formal

La obra comienza con Juan ya adulto y se narra en tercera persona, aunque otros capítulos que describen su niñez, y cómo se convirtió en lo que es, la narración pasa a la segunda persona del singular. Y no es este el único ejercicio formal que el lector encontrará en las páginas de esta novela que su propio autor ha calificado de “difícil”.

Probablemente resulte difícil para un lector acostumbrado a tramas lineales sin demasiados sobresaltos. El humor negro que destila cada una de sus páginas, la voz narrativa salpicada de acotaciones que pueden aclarar o complicar los hechos narrados, las minuciosas descripciones y el recurso, ya mencionado, de hablarle directamente al lector, hacen de Saga un delicioso artefacto literario pero, sobre todo, lúdico.

Considerada una de las novelas más originales de la literatura cubana contemporánea y escrita con un estilo marcadamente neobarroco —un estilo que, además, se erige como uno de los personajes de la obra—, Saga combina una historia delirante con un profundo conocimiento del lenguaje que le permite a Rubio Albet embarcarse en una secuencia interminable de bifurcaciones, juegos argumentales y una deliberada ambigüedad que no tiene otro propósito que darle al lector un papel mucho más activo que el de simple espectador de los hechos.

 

Una novela a través de un mar de dificultades

Saga tuvo una historia accidentada. Rubio Albet la escribió en los años 80 y la consignó ante diversas editoriales. Casas de la talla de la argentina Bruguera y la mexicana Joaquín Mortiz, entre otras, la aceptaron en primera instancia para publicarla, pero el compromiso nunca se concretaba por diversas razones de fuerza mayor.

Cansado de este periplo infructuoso, la presentó en 1988 al Premio Internacional de Novela Nuevo León, patrocinado por la Editorial Castillo; la novela no ganó, aunque quedó entre las tres finalistas. Unos años después, en 1993, corrió la misma suerte en el premio Letras de Oro, patrocinado por la Universidad de Miami.

En 1997 Rubio Albet consiguió al fin publicar la novela con Zinnia Books, pero pocos meses después el fallecimiento de la dueña conllevó que los apoderados de la editorial le enviaran por correo un paquete con los ejemplares que no se habían colocado en librerías.

De manera que tres décadas después de haber sido escrita, Saga fue publicada por Ediciones Alféizar, la editorial española que antes había publicado Doble filo, la novela con la que Rubio Albet obtuvo el año pasado el premio Reinaldo Arenas.

Letralia