Saltar al contenido
Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

El Bolívar de Carlos Marx

• Lunes 17 de septiembre de 2018
¡Compártelo en tus redes!
Carlos Marx y Simón Bolívar
Marx percibe a Bolívar como adversario de clase. Su aproximación ideológica a la personalidad de Bolívar le obnubila y le impide reconocer algún mérito al Libertador.

En 1858 fue publicado en el tomo III de The New American Cyclopedia una entrada escrita por Carlos Marx con el título “Bolívar y Ponte, Simón”. Este título manifiesta la primera inexactitud: Marx da al Libertador el segundo apellido de su padre.

Marx se hace eco especialmente de las apreciaciones de Ducoudray y pinta a Bolívar como cobarde y traidor, manipulador político, cruel y rapaz, inconstante y con ínfulas monárquicas.

La entrada debiera decir “Bolívar y Palacios, Simón”, pues, como es conocido, la madre de Bolívar tuvo por nombre María de la Concepción Palacios y Blanco. En la mayoría de sus biografías se le identifica simplemente como Simón Bolívar.

Para su semblanza de Bolívar Marx utiliza obras de combatientes europeos en la guerra de independencia latinoamericana: del franco-alemán Ducoudray Holstein (1831),1 Memoirs of Simón Bolívar; del coronel británico Gustavus Mathias Hippisley (1819), Journey to the Orinoco, y las Memorias del general William Miller, publicadas por su hijo John Miller en Londres el año 1828. Marx se hace eco especialmente de las apreciaciones de Ducoudray y pinta a Bolívar como cobarde y traidor, manipulador político, cruel y rapaz, inconstante y con ínfulas monárquicas.

Examinemos en orden cronológico algunos ejemplos de acotaciones del texto de Marx:

 

Ínfulas monárquicas del Libertador

1813

  • El 4/8/1813, Bolívar, la cabeza descubierta y agitando un bastoncillo en la mano, fue llevado desde la entrada de la ciudad (Caracas) hasta su residencia (…). Formó una (…) guardia de corps y se rodeó de la pompa propia de una corte. Como la mayoría de sus compatriotas, era incapaz de todo esfuerzo de largo aliento y su dictadura degeneró pronto en una anarquía militar, en la cual asuntos más importantes quedaban en manos de favoritos que arruinaban las finanzas públicas y luego recurrían a medios odiosos para reorganizarlas.

 

Bolívar, cobarde y traidor

1814

  • En junio, tras una breve resistencia en la batalla de La Puerta, Bolívar huyó a Caracas.
  • Luego de la rendición de Caracas, Bolívar evacuó a La Guaira y se retiró hacia Barcelona.
  • Tras la derrota frente a Boves en Aragüita, el 8 de agosto, Bolívar abandonó furtivamente a sus tropas, y se embarcó de inmediato en el “Bianchi” junto con Mariño y otros oficiales.
  • No presentó dificultades el cumplimiento del cometido (ordenado por el Congreso en Tunja), puesto que Bogotá, la capital de la provincia desafecta (Cundinamarca), carecía de fortificaciones. Aunque la ciudad había capitulado, Bolívar permitió a sus soldados que durante 48 horas la saquearan.

 

1816

  • No lejos de Ocumare, (Bolívar) se topó con Morales y perdió “toda presencia de ánimo y sin pronunciar palabra, en un santiamén volvió grupas y huyó a rienda suelta hacia Ocumare, atravesó el pueblo a toda carrera, llegó a la bahía cercana, saltó del caballo, se introdujo en un bote y subió a bordo del ‘Diana’, dando orden a toda la escuadra de que lo siguiera a la pequeña isla de Bonaire y dejando a todos sus compañeros privados del menor auxilio”.

 

1817

  • El 9 de enero Arismendi sufrió un descalabro en una emboscada que le tendieran los españoles, y el dictador (Bolívar) huyó a Barcelona.
  • Bolívar abandonó la posición (la Casa de la Misericordia en Barcelona) en la noche del 5 de abril.

 

1818

  • Dejó la dirección de la guerra en manos de Páez y se retiró a Angostura. A una defección seguía la otra.
  • Ese acto (el apresamiento de Miranda), para cuya justificación se recurrió al pretexto de que Miranda había traicionado a su país con la capitulación de La Victoria, valió a Bolívar el especial favor de Monteverde, a tal punto que cuando el primero le solicitó su pasaporte, el jefe español declaró: “Debe satisfacerse el pedido del coronel Bolívar, como recompensa al servicio prestado al rey de España con la entrega de Miranda”.

 

Lo que otras fuentes registran

“(…) Hasta entonces Bolívar había estado callado; mas al oír las palabras que dirigía Monteverde al Secretario Muros, repuso con prontitud que había preso a Miranda para castigar a un traidor a su patria, no para servir al Rey” (Mijares 1973, tomo IV, p. 129). “Bolívar (…) trato de conservarse, y merced a la buena amistad del español Don Francisco Iturbe, que gozaba de gran favor cerca de Monteverde, obtuvo un salvoconducto y se embarcó en seguida para Curazao” (L,C, s/f, The Gutenberg Project).

 

Bolívar, manipulador en lo político

“Gracias a un nuevo simulacro de renuncia, Bolívar se aseguró la reelección como presidente de Colombia (1819). Entregó su bastón, símbolo de sus poderes dictatoriales (…). Fue confirmado por aclamación (…). El congreso se negaba a admitir su dimisión (…). ‘Yo me atrevo a rogar… se dignen admitir la respetuosa renuncia que hago de la presidencia del Estado’. El Congreso se negó nuevamente; ordenó a Bolívar permanecer temporalmente” (Frank, 1951).

“Mediante su guardia de corps colombiana manipuló las decisiones del Congreso de Lima, que el 10 de febrero de 1823 le encomendó la dictadura. Los elementos patriotas del Congreso de Lima (…) habían nombrado a Bolívar Dictador de la República del Perú. Bolívar, enfermo en Pativilca, en medio de su fiebre exclamó: ‘Es un último y hermoso ramo de flores’” (Frank, 1951).

 

Crueldad y rapiña de Bolívar

(El Congreso de Tunja) “lo nombró general de las fuerzas armadas de la Unión. Urdaneta dio la bienvenida a Bolívar y juntos marcharon a Bogotá. Ganaron a su causa a los más severos partidarios del centralismo (…) ¡Había acabado así la guerra civil entre centralistas y federalistas!” (Frank, 1951).

 

AñoRelato MarxOtras fuentesObservaciones
1806-1810“En 1809 volvió a su patria y, pese a las instancias de su primo José Félix Ribas, rehusó adherirse a la revolución que estalló en Caracas el 19 de abril de 1810”.(Bolívar) “se mezcla con algunos grupos que conspiran, particularmente a raíz de la invasión de España por Napoleón y de la creación en la Península de las Juntas de resistencia al usurpador extranjero. Por estas actividades es confinado en 1808, junto con otros jóvenes distinguidos, a sus fincas del Tuy. Allí lo sorprende el 19 de abril de 1810, cercano a cumplir los 27 años. En este punto comienza la vida pública de Bolívar” (Fundación Polar).
“Pero, con posterioridad a ese acontecimiento (19 de abril de 1810), aceptó la misión de ir a Londres para comprar armas y gestionar la protección del gobierno británico. El marqués de Wellesley, a la sazón ministro de relaciones exteriores, en apariencia le dio buena acogida. Pero Bolívar no obtuvo más que la autorización de exportar armas abonándolas al contado y pagando fuertes derechos”.“Nada podía(n) obtener, sin embargo, los representantes de Venezuela de la Gran Bretaña porque en aquel momento los ingleses necesitaban utilizar las fuerzas de España en su lucha contra Napoleón” (Mijares, Augusto, “El Libertador” en Enciclopedia de Venezuela, tomo IV, p. 59).Marx implica que ésta fue una misión personal de Bolívar, no menciona a Luis López Méndez ni a Andrés Bello. Los objetivos de la misión y sus resultados no los analiza en el contexto geopolítico concurrente.
1811-1812“En setiembre de 1811 el general Miranda (...) lo persuadió de que aceptara el rango de teniente coronel en el estado mayor y el mando de Puerto Cabello (...). Cuando los prisioneros de guerra españoles, que Miranda enviaba regularmente a Puerto Cabello para mantenerlos encerrados en la ciudadela, lograron atacar por sorpresa la guardia y la dominaron, apoderándose de la ciudadela, Bolívar, aunque los españoles estaban desarmados, mientras que él disponía de una fuerte guarnición y de un gran arsenal, se embarcó precipitadamente por la noche con ocho de sus oficiales, sin poner al tanto de lo ocurría ni a sus propias tropas, arribó al amanecer a La Guaira y se retiró a su hacienda de San Mateo. Cuando la guarnición se enteró de la huida de su comandante, abandonó en buen orden la plaza, a la que ocuparon inmediato los españoles al mando de Monteverde”.“En la organización que ordena Miranda para enfrentar la ofensiva del capitán de fragata Domingo de Monteverde, (Bolívar) es designado con el grado de coronel comandante político militar de la plaza de Puerto Cabello. Por causa de una traición (de Francisco Fernández Vinoni) se pierde la fortaleza. Este inesperado fracaso, que contribuye a la ruina de la Primera República, lo conturba y desespera y repercutirá profundamente en su conducta ulterior” (Fundación Polar).

“Un oficial indigno del nombre venezolano (Francisco Fernández Vinoni) se ha apoderado, con los prisioneros, del Castillo de San Felipe, y está haciendo actualmente un fuego terrible sobre la ciudad. Si V.E. no ataca inmediatamente al enemigo por la retaguardia, esta plaza está perdida. Yo la mantendré tanto todo lo posible”, Simón Bolívar (carta a Miranda del 1-7-1812, Obras completas de Bolívar).

“Con 40 hombres que le quedaban, después de haber capitulado los habitantes de Puerto-Cabello temiendo la ruina de la población, el digno jefe trato de defenderse todavía en las afueras desde el Trincherón: pero el día 6 no contando sino 8 oficiales a su servicio, se embarcó con ellos en Borburata, arribó a la Guaira y comunicó a Miranda desde Caracas, algunos días después, los incidentes de tan lamentable acontecimiento” (Project Gutenberg).
“Este acontecimiento (la caída de Puerto Cabello) inclinó la balanza a favor de España y forzó a Miranda a suscribir, el 26 de julio de 1812, por encargo del congreso, el tratado de La Victoria, que sometió nuevamente a Venezuela al dominio español. El 30 de julio llegó Miranda a La Guaira, con la intención de embarcarse en una nave inglesa. Mientras visitaba al coronel Manuel María Casas, comandante de la plaza, se encontró con un grupo numeroso, en el que se contaban don Miguel Peña y Simón Bolívar, que lo convencieron de que se quedara, por lo menos una noche, en la residencia de Casas. A las dos de la madrugada, encontrándose Miranda profundamente dormido, Casas, Peña y Bolívar se introdujeron en su habitación con cuatro soldados armados, se apoderaron precavidamente de su espada y su pistola, lo despertaron y con rudeza le ordenaron que se levantara y vistiera, tras lo cual lo engrillaron y entregaron a Monteverde. El jefe español lo remitió a Cádiz, donde Miranda, encadenado, murió después de varios años de cautiverio.

”Ese acto, para cuya justificación se recurrió al pretexto de que Miranda había traicionado a su país con la capitulación de La Victoria, valió a Bolívar el especial favor de Monteverde, a tal punto que cuando el primero le solicitó su pasaporte, el jefe español declaró: “Debe satisfacerse el pedido del coronel Bolívar, como recompensa al servicio prestado al rey de España con la entrega de Miranda”.
“Un testigo ocular tan abonado como Felipe Fermín Paúl escribe: ‘La capitulación del general Miranda fue un misterio para todos, pues se decía la firmaría a bordo: ningún empleado de esta capital y La Guaira la conoció sino después que las tropas españolas dominaban el territorio; y la ansiedad e incertidumbre en que todos estaban, produjeron proyectos de revueltas que principalmente se dirigían contra el general Miranda, por haber faltado a la confianza que en él se había depositado, haber obrado contra la voluntad y opinión general y por haber comprometido a multitud de ciudadanos que quedaron expuestos a los padecimientos y ultrajes que después sufrieron” (Gil Fortoul, Historia Constitucional de Venezuela, citado en la Enciclopedia de Venezuela, tomo VI. P. 111).

(Instigado por Manuel María Casas, gobernador de Puerto Cabello) “se empezó a correr la voz de que Miranda había recibido dinero de los españoles como precio de su desgraciada capitulación. Añadíase que en buque surto en la rada había depositado miles de pesos, con los cuales pensaba irse a pasar el resto de su vida (...). Cuidóse de insinuar hábilmente tales infamias en el ánimo de los militares (...); se indignaron al considerar que el autor de ellas intentase escapar, dejándolos entregados a su suerte” (Baralt, Historia de Venezuela, en Enciclopedia de Venezuela, tomo VI. P. 115).

“Bolívar (...) trató de conservarse, y merced a la buena amistad del español Don Francisco Iturbe, que gozaba de gran favor cerca de Monteverde, obtuvo un salvoconducto y se embarcó en seguida para Curazao” (Project Gutenberg).

“(...) Hasta entonces Bolívar había estado callado; mas al oír las palabras que dirigía Monteverde al Secretario Muros, repuso con prontitud, que había preso a Miranda para castigar a un traidor a su patria, no para servir al Rey” (Mijares, Augusto, “El Libertador”, en Enciclopedia de Venezuela, tomo IV, p. 129).
1814“Bolívar, que llegó el 22 de noviembre de 1814 a Tunja, designado por el congreso comandante en jefe de las fuerzas armadas federales y recibió la doble misión de obligar al presidente de la provincia de Cundinamarca a que reconociera la autoridad del congreso y de marchar luego sobre Santa Marta, el único puerto de mar fortificado granadino aún en manos de los españoles (...). Aunque la ciudad había capitulado, Bolívar permitió a sus soldados que durante 48 horas la saquearan”.“(...) El Congreso, pues, declaró su intención de reunir por la fuerza a la Confederación al territorio de Cundinamarca y ordenó a Urdaneta que marchase contra ella; mas cuando ése se preparaba a hacerlo, recibió un oficio del Libertador en que le participaba (...) su llegada a Cartagena y su marcha a Tunja para dar cuenta al gobierno general de su conducta (...). No sólo se aprobó (por el Congreso) lo que había hecho, sino que se le confió la empresa de reducir a Bogotá, la cual llevó a cabo felizmente, estrechando la ciudad y rindiéndola el 12 de diciembre por medio de una capitulación honrosa y útil para todos. El gobierno trasladó a ella inmediatamente su asiento y Bolívar por su orden se dispuso a bajar el Magdalena para obrar contra Santa Marta llevando la división de Urdaneta, aumentada ya con algunos reclutas granadinos” (Baralt, Historia de Venezuela).

 

Una biografía panfletaria

José Aricó califica la biografía de Bolívar escrita por Marx como “panfleto desmedidamente negativo”. Lo que sorprende, según Aricó, es que disponiendo Marx de fuentes que evaluaban de manera contradictoria el papel desempeñado por Bolívar, hubiera aceptado plenamente los juicios de dos de sus enemigos declarados como eran Hippisley y Ducoudray, e ignorado los más favorables de Miller.

 

Es el propio Marx quien, en carta a Engels del 14-2-1858, le informa de los reparos de Charles Dana (director del New York Daily Tribune y editor de la enciclopedia) a su artículo sobre Bolívar.

Análisis

Al examinar críticamente el texto de Marx se llega a la conclusión de que ofrece una relación más ideológica que historiográfica de determinadas acciones y características del Libertador.

Esta afirmación se basa, primero, en la selección que hace Marx de las fuentes mencionadas, lo cual constituye una prueba de que la actitud de Marx hacia Bolívar y lo latinoamericano era previa a la lectura de los textos en los que se basó para redactar su panfleto.

Esa actitud previa era ideológica y hace que Marx, entrenado en el análisis científico y, por ende, crítico, descarte otras fuentes.

Es el propio Marx quien, en carta a Engels del 14-2-1858, le informa de los reparos de Charles Dana (director del New York Daily Tribune y editor de la enciclopedia) a su artículo sobre Bolívar, porque estaba escrito en un tono prejuiciado y, además, le había exigido más fuentes.

Hay más. En la citada carta de Marx a Engels, aquél “se refirió a Simón Bolívar como el ‘canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque’. En esa misma oportunidad, afirmó que Bolívar era un mito de la fantasía popular: ‘La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, el de Simón Bolívar’” (Ayala Corao, 2001).

 

La (sin)razón ideológica y la razón científica

Según Teun Van Dijk (2005)b, la manera como describimos a los actores en los discursos depende de nuestra ideología. Típicamente tendemos a describir a los miembros de nuestro grupo de manera neutral o positiva, y a los miembros de grupos adversarios de manera negativa. Considerando esa toma de posiciones por los hablantes, podemos deducir una doble vertiente ideológica en el tratamiento que da Marx al Libertador.

Primera, el retrato negativo que hace Marx de Bolívar implica que adopta la posición de los enemigos del Libertador. Esos enemigos incluyen no sólo a quienes, habiendo estado en las filas patriotas, como Ducoudray y Hippisley, se mostraron posteriormente como sus enemigos personales, sino también los realistas.

Segunda, la actitud ya señalada de Marx hacia lo latinoamericano (actitud que incluye a Bolívar) es prejuiciada y, por tanto, ideológica.

 

La ideología no es lo que era

Marx, Engels y muchos marxistas después de ellos han definido la ideología como falsa conciencia. Marx sostiene que las ideas no reflejan objetivamente la realidad: llevan el sesgo que les imprime el modo de producción de la vida material.

Si nos atenemos al dictamen de Marx sobre Simón Bolívar, éste es uno de los grandes manipuladores de la historia.

En otras palabras, la visión e interpretación de la realidad que hace el burgués fatalmente es obra de su conciencia empañada y comprometida por los intereses de su clase. Esta visión ideológica es adoptada por las clases oprimidas.

El concepto de ideología se ha enriquecido y autores como Van Dijk plantean que también los grupos dominados tienen ideologías, a saber, las ideologías de resistencia y de oposición.

La relación tradicionalmente problemática entre conocimiento e ideología se resuelve, dice Van Dijk (2005) b, como sigue: el conocimiento general, sociocultural, compartido por una comunidad epistémica, conforma el espacio común para todas las representaciones sociales de todos los grupos (ideológicos) en esa comunidad.

Dice Aricó: “Marx se rehusó a conceder espesor histórico, alguna determinación real, a los Estados-naciones latinoamericanos y al conjunto de los procesos ideológicos, culturales, políticos y militares que los generaban”. Esa actitud no es científica, es ideológica.

 

Conclusión

Marx percibe a Bolívar como adversario de clase. Su aproximación ideológica a la personalidad de Bolívar le obnubila y le impide reconocer algún mérito al Libertador. Si nos atenemos a las afirmaciones de Marx, podemos concluir: primero, que los mitos liberan naciones.

Segundo, si nos atenemos al dictamen de Marx sobre Simón Bolívar, éste es uno de los grandes manipuladores de la historia al punto que buena parte de los latinoamericanos siguen reputándole como su Libertador.

Tercero, que es absolutamente inexplicable que un hombre incapaz de todo esfuerzo de largo aliento guerreara desde 1813 hasta 1824, cuando, junto con Sucre, dirigió su última batalla, la de Junín. Bolívar constituye entonces un aberrante caso de incapacidad.

Cuarto, Marx ignora el hecho de que el territorio de seis repúblicas latinoamericanas (Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela) fue liberado por Bolívar. Ese territorio tiene mayor extensión del conquistado por Alejandro Magno. A diferencia de éste, Bolívar no conquistó sino que liberó. En su empeño perdió su fortuna y la de su familia. Si aspiraba a la gloria, se la mereció.

A partir de 1824 el organismo de Bolívar fue perdiendo la batalla contra la tuberculosis. Curiosamente, Marx relata que “Bolívar se las ingenió para prolongar su estada en San Pedro hasta fines de 1830, momento en que falleció repentinamente”. ¿Se trataba de una extraña forma de tuberculosis fulminante?

 

Referencias

  • Aricó, José (2002): “Marx y la América Latina”, Nueva Sociedad, Nº 180-181, 71-86, consultado 20/03/2017.
  • Arráiz Lucca, Rafael (13/12/2010): “La otra cara de Simón Bolívar”, El Tiempo.
  • Ayala Corao, Carlos M. El Universal, Caracas, domingo 1 de julio de 2001.
  • Baralt, Rafael María (1960): Obras completas, Universidad del Zulia, Maracaibo.
  • Brizuela, Ricardo E. (s/f): “Miller: Un testigo privilegiado”, consultado el 12/10/05.
  • Fundación Polar (2000): Diccionario de historia de Venezuela, formato multimedia, Caracas.
  • Frank, Waldo (1951): Simón Bolívar. Nacimiento de un pueblo, consultado el 22/03/2017.
  • C. (s/f): “Biografía del libertador Simón Bolívar, o La independencia de la América del Sud”, Project Gutenberg, consultado el 20/03/2017.
  • Lecuna, Vicente (1950): Simón Bolívar, obras completas, Vol. 1, Editorial Lex, La Habana.
  • Marx, Karl (1858): Bolívar y Ponte, apuntes biográficos sobre Simón Bolívar, Analítica, 22 de febrero de 2010.
  • Mijares, Augusto (1973): “El Libertador”. Enciclopedia de Venezuela, Editorial A. Bello, S.A., Caracas.
  • Morán Arce, Lucas, y Enrique R. Bravo (1973): Enciclopedia de Venezuela, Editorial A. Bello, S.A., Caracas.
  • Morón, Guillermo (1971): Historia de Venezuela, Britannica, Caracas.
  • Van Dijk, Teun A. (2005)ª: “Ideología y análisis del discurso”, Utopía y Praxis Latinoamericana, año 10, Nº 29, pp. 9-36, Universidad del Zulia, Maracaibo.
  • Van Dijk, Teun A. (2005)b: “Política, ideología y discurso”, Quórum Académico, 2:2, pp. 15-47, Universidad del Zulia, Maracaibo.

Ana Irene Méndez Peña

Escritora venezolana (Cúcuta, Colombia, 1938). Es comunicadora social egresada de la Universidad del Zulia (LUZ), con estudios de posgrado en comunicación (Cornell University, Ithaca, Nueva York, EUA) y doctorado en ciencia política (LUZ). Profesora titular de LUZ. Ganadora del Premio Nacional de Periodismo (2001), mención Docencia e Investigación. Ha publicado numerosos artículos. Autora del libro Democracia y discurso político. Caldera, Pérez y Chávez (Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas, 2004, 2006), del manual Metodología y técnicas de investigación aplicadas a la comunicación (Ediciones del Vicerrectorado Académico, LUZ, Maracaibo, 2007) y, en coautoría con Elda Morales, de Sin comunicación no hay democracia (Ediciones Correo del Orinoco, Caracas, 2012). Es investigadora del Centro de Investigación de la Comunicación e Información (Cici-LUZ) y coeditora de la revista Quórum Académico. Actualmente jubilada, trabaja freelance como editora y asesora metodológica de tesis, trabajos de grado, trabajos de ascenso en la academia y traducción de documentos académicos español-inglés e inglés-español.
Ana Irene Méndez Peña

Textos recientes de Ana Irene Méndez Peña (ver todo)

Notas

  1. Henri Louis Villaume Ducoudray Holstein, un general franco-alemán que sirvió a Francia en tiempos de la Revolución Francesa, luego agregado al Estado Mayor bonapartiano, y que recaló en Cartagena en 1814. También fue nombrado comandante del fuerte de Boca Chica hasta diciembre de 1815, cuando tuvo que abandonar la ciudad rumbo a Los Cayos, en Haití. De modo que la experiencia colombiana del general se reduce a dos años. No obstante, sus memorias abarcan veintiúno de la epopeya independentista suramericana (Arráiz 2010).
¡Compártelo en tus redes!