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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Derriba el engaño que te asedia

lunes 15 de noviembre de 2021
Juan Germán Roscio
El excluido y menospreciado Juan Germán Roscio (1763-1821) es un ejemplo extraordinario de superación, de pensamiento y de acción poderosa. Retrato de Juan Germán Roscio por Pablo Wenceslao Hernández Zurita (1913)
Para Roshandry Pantoja, mi #nomeolvides
Mirad que nadie os engañe
Mateo 24.4

1

Llevaba diez años la cruel guerra y no podían los griegos vencer a los troyanos. Entonces idearon meter un caballo de madera a la ciudad enemiga con la estrategia de que fuese una ofrenda a los dioses. Así que los troyanos les abrieron las puertas y ya adentro se abrió el vientre del caballo de madera y salieron los temibles guerreros griegos y tomaron la ciudad. Porque el engaño usa formas de caballos de madera: el caballo de Troya.

 

2

Los astutos conquistadores españoles llegaron a México y cambiaban espejitos, bisutería banal por joyas y oro. Algunos dicen que esa ingenuidad de los nativos indígenas no tiene veracidad histórica. Pero no hablamos de ingenuidad: es que a punta de espejos y violencia les arrebataron sus metales preciosos. Porque el engaño se establece para oprimir, esclavizar y dominar.

 

3

Hay un engaño que te asedia. Es el engaño de hacernos pensar que tenemos autonomía en este sistema democrático. Es el engaño que pregona y dice que a partir de bonos y de subsidios un país crece y prospera. Hay un engaño que te asedia. El engaño de las fake news a través de todos los medios de comunicación que te quieren postrar ante las vilezas de los politiqueros y de las falsas promesas de los sistemas económicos corruptos. El engaño de quien te insulta al negarte por su mala gestión el agua potable, la luz eléctrica, el gas doméstico y una forma de vida civilizada y justa. Hay un engaño que te asedia y luego se enmascaran proclamando que es por los bloqueos de los países externos o por los quinta columnas. No es verdad. Es el engaño que ha hecho colapsar a un país. Es el engaño que busca destruir los futuros y los destinos y las mentes lúcidas de nuestros pueblos.

 

4

El engaño que te asedia se manifiesta de tres maneras. Primero el engaño moral: es el proceder de los buitres, de los tartufos. El proceder de los demagogos. El engaño de ser Tío Conejo. El engaño de ser el vivo, el pícaro. Pero los impíos pagarán sus injusticias, los corruptos se pudrirán en sus desmadres. Porque aunque el engaño te asedia, la verdad se hace inquebrantable.

 

5

Así que el engaño te asedia de una segunda forma también: el engaño histórico. Ese que siempre ha querido que nos veamos como pueblos fallidos, frustrados y miserables. Porque a quien desconoce su historia cualquiera lo corrompe. Derriba el engaño histórico que te asedia. Y la pregunta siempre va a ser: ¿cómo nos superamos en medio de este colapso? Nos esconden muchos ejemplos de superación. Pero tomemos uno solo: la vida de Juan Germán Roscio. Excluido por ser pardo, vivió bajo la filosofía de la colonización. Se automenospreciaba. Pero el estudio de la Biblia y de los principios liberadores lo emancipó. Rompió con amarras de cautividad. Y fue y pregonó el triunfo de la libertad sobre el despotismo. Redactó el Acta de la Independencia de Venezuela: su mente y su ideario y su espiritualidad fundaron nuestra república. Sufrió la cárcel, el exilio, los odios. Pero superó y llegó a ser vicepresidente de la Gran Colombia. Estando en esas funciones falleció. El excluido y menospreciado Roscio es un ejemplo extraordinario de superación, de pensamiento y de acción poderosa. Derriba el engaño que te asedia siguiendo la verdad ejemplar de Juan Germán Roscio.

 

6

Pero no sólo hay que derribar el engaño moral y el engaño histórico. Hay que derribar el engaño en la casa de Dios. Cuando Jesús dijo que nadie te engañe se podría traducir como que “nadie los lleve cautivos”, que “nadie te lleve como un errante”. Es decir, que nadie te venga a esclavizar. En otras palabras, aun estando en la casa de Dios puedes ser esclavo de muchos engaños. El engaño te asedia por las mentes fundamentalistas y retrógradas de la religión. Por tanto, derriba “el espíritu de la altivez” religiosa (2 Corintios 10.5). Derriba “el espíritu de separación o división” (Efesios 2.14). Y derriba “el espíritu de Babilonia” (Apocalipsis 18.21). Derriba el engaño que te asedia con la verdad de Amalivaca y sus semillas de moriche. Derriba el engaño que te asedia con la verdad del grito de Guaicaipuro. Derriba el engaño con la verdad de los tambores del negro Miguel en Buría. Con los cantos recios de los llaneros. Derriba el engaño con la verdad de la pedagogía de Simón Rodríguez. Derriba el engaño con la verdad del pacto del monte Sacro. Derriba el engaño con la verdad de las lanzas de la Batalla de Ayacucho y con los abrazos del Congreso Anfictiónico de Panamá. Derriba el engaño con la verdad de la pluma de Cecilio Acosta y con los caballos libres de los sin tierras. Derriba el engaño con la verdad de enfrentarse a la doctrina Monroe y a la doctrina del Gran Garrote. Derriba el engaño con la verdad de las telas de Reverón, con la verdad de las historias de Gallegos y con la verdad de la música del maestro Figueredo. Derriba el engaño con la verdad de Florentino que siempre con la gracia de Dios termina venciendo al diablo.