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Violeta en sus propias palabras
El 6 de febrero de 1967, a los cuarentisiete años, murió la cantautora
chilena Violeta Parra. En Internet es posible leer mucho sobre la autora de
Gracias a la vida, pero además usted puede oír sus temas —junto con
canciones de Silvio Rodríguez, Ana Belén, Charly García y otros— en un
depósito creado por Raúl Vargas Navarro.
Las canciones de Violeta Parra son aún recordadas como símbolo de la vida
que quisimos y que todavía nos esforzamos en construir. Hoy,
Letralia recuerda a Violeta en sus propias letras.
Gracias a la vida
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes al hombre que yo amo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el oído que en todo su ancho
Graba noche y día grillos y canarios
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos
Y la voz tan tierna de mi bien amado.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro al bueno tan lejos del malo
Cuando miro el fondo de tus ojos claros
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Qué palabra te dijera
Qué palabra te dijera
qué llegue a tu corazón
con la fuerza que al enfermo
lleva la muerte su voz
reinando sobre lo humano
y toda la creación
Cuando yo la modulaba
sólo pensaba en tu amor
de manera que mi orilla
con la tuya se juntó
y fue tan vivo el recuerdo
que en mi alma se dibujó
Mariposa que dormía
tranquila dentro de mí
se despertó de repente
queriéndoseme salir
por todos los caminitos
de mi cerebro sin fin
Como no tengo palabras
que aclaren mi corazón
te mandaré por el aire
el eco de mi canción
en ella va dibujada
la forma de mi pasión
Rin del angelito (Rin danza)
Ya se va para los cielos
ese querido angelito
a rogar por sus abuelos
por sus padres y hermanitos.
Cuando se muere la carne
el alma busca su sitio
adentro de una amapola
o dentro de un pajarito.
La tierra lo está esperando
con su corazón abierto
por eso es que el angelito
parece que está despierto.
Cuando se muere la carne
el alma busca su centro
en el brillo de una rosa
o de un pececito nuevo.
En su cunita de tierra
lo arrullará una campana
mientras la lluvia le limpia
su carita en la mañana.
Cuando se muere la carne
el alma busca su diana
en el misterio del mundo
que le ha abierto su ventana.
Las mariposas alegres
de ver el bello angelito
alrededor de su cuna
le caminan despacito.
Cuando se muere la carne
el alma va derechito
a saludar a la luna
y de paso al lucerito.
Adónde se fue su gracia
y a dónde fue su dulzura
porque se cae su cuerpo
como la fruta madura.
Cuando se muere la carne
el alma busca en la altura
la explicación de su vida
cortada con tal premura,
la explicación de su muerte
prisionera en una tumba.
Cuando se muere la carne
el alma se quedó oscura.
(Usted puede hallar más información sobre Violeta Parra en http://condorito.metro.msus.edu/violeta.html).