¡Comparte este contenido!
La furia de la piel delicada
Javier Flores
(Nota del editor: El año próximo circulará en Argentina el poemario
La furia de la piel delicada, del periodista argentino Javier
Flores. Hoy, Letralia publica algunos extractos del
libro).
Mueca
La calma grita tan despacio
que tengo el tiempo
en devestirme
y hacerte algo parecido al amor
es tan tranquilo
el olor,
que te da el espacio necesario
para fumar después
siempre
después
¿No te parece que todo esto es igual al otoño?
La casa se llena de plumas,
antesalas repugnantes antesalas
acomodá la boca donde puedas.
Cuando te defiendas
Como los calambres de los mancos,
sí,
reír la agonía,
volcar la copa
en los manteles de los días todos,
lavarse la cara de vez en cuando
los ojos del cisne no tienen sombra
no hay espejo para la sonrisa,
robo los ojos del cisne,
ojos de cisne
con la sombra del aliento
de la boca que grita
el grito
de la piedra asesinada
en el fondo
sonrío distraído
olvidado
buen tipo
siniestro
dulce colesterol de llanto.
En puntas de pie
Es el cementerio
donde duermen tus ojos
¿Dónde quemaron los recuerdos?
¿La sencilla mudanza?
sos la muerte
que se tiene miedo.
Brújula de naufragio
La mujer deja una vena
sobre la mesa.
Me pregunto si la lombriz
me llevará hacia otro lugar.
Sueña el caracol enroscado
en su espiral de retrocesos
"al genio de síntesis
en que tanto
sobresale el deseo"
Así soñaste, Proust.
El gato feral
(antiguamente un gatito mimoso)
Toca el timbre,
no golpees la puerta
Cierto amor me hace temblar
Mi paz se escribe sin la p adelante
me cubro los oídos
antes que un escéptico
te haga sonreír
Hambre en los conventos de los ateos
Amarillo color en la mano
Tus ojos, siempre. Tus labios, nunca
¿Quién rompe los cristales?
Exilio en botella
Vendo el mar
manifiesto bufandas
las olas
Dar las monedas
para la huida y el barco
darse entero en la sobrevivencia
soñando con la lluvia
en los instantes de cobardía,
ver
cómo el otro se ahoga
mientras vos
lames el sol
y el sol te esconde
el mar...
dijiste que era una gota gigante de recuerdos
donde uno podía mojarse los ojos
y esperar.
Mi promesa
Concretemos un lugar
donde hablemos de miseria.
Yo compro las flores
y vos
la bebida.
Yo diría en un altar
con un coro de niños
a nuestras espaldas.
Concretemos a qué edad;
¿te parece nunca?