
Tere Dávila, originaria de San Juan, Puerto Rico, es una destacada autora que ha sido galardonada con dos Premios Nacionales de Literatura por su novela Nenísimas y su colección de relatos Aquí están las instrucciones, ambos lanzados en 2018 por el Instituto de Cultura Puertorriqueña. En 2017, recibió el Premio Nuevas Voces en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en colaboración con el Festival de la Palabra de Puerto Rico.
Posee una licenciatura en Historia del Arte de la Universidad de Harvard y una maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón. Su obra ha sido incluida en diversas antologías dentro y fuera de Puerto Rico, abarcando países como México, España, y Estados Unidos, y muchos de sus relatos han sido traducidos al inglés. Uno de sus cuentos más reconocidos, “El fondillo maravilloso”, fue adaptado en un cortometraje del mismo nombre, el cual ha recibido múltiples premios en festivales internacionales. Ella ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

En 2013 publicó usted Lego y otros pájaros raros. ¿De qué trata este libro de relatos? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?
Lego y otros pájaros raros es una antología de cuentos que comenzó como mi tesis para la Maestría de Creación Literaria en la Universidad del Sagrado Corazón. El libro se publicó en 2013 y aborda temas que me ocupaban en ese momento, en particular la soledad y las relaciones de poder entre los sexos. Sin embargo, esos mismos temas no parecen tan obvios por estar presentados mediante la fantasía, el humor y la yuxtaposición de seres mitológicos con personajes modernos o cotidianos. Por ejemplo, en el relato titulado “Muy famoso”, el cíclope de la Odisea se enamora de una fotoperiodista del siglo XXI; en el relato “Lego”, que le da el título a la antología, reinterpreto el mito de Pigmalión, pero en un ambiente de oficina de gobierno y con un hombre hecho de pus. Me divirtió muchísimo colocar personajes fantasiosos o mitológicos en el mundo del siglo XXI y vistos desde una sensibilidad de cultura pop. Eso le da un toque lúdico al texto.
Ahora, no todos los cuentos en Lego y otros pájaros raros presentan monstruos o personajes fantásticos, aunque en todos sí hay personajes bastante extraños (por eso lo de pájaros raros). Es el caso de dos de mis cuentos favoritos en la antología: “El talento especial de Mercedes”, que trata de una hipocondríaca narcisista, y “Treinta años de éxitos”, que es protagonizado por un productor de espectáculos musicales que se encuentra en aprietos económicos, sentimentales y de todo tipo.
¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a Lego y otros pájaros raros y su trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueña y su memoria personal de lo caribeño dentro de Puerto Rico y fuera?
Lego es mi segundo libro de cuentos. Anterior a ese, publiqué El fondillo maravilloso y otros efectos especiales (Terranova Editores, 2009; ahora en segunda edición con Trabalis), y ambos libros tienen muchas cosas en común, entre ellas el humor, la fantasía y una sensibilidad contemporánea con muchas referencias a la cultura mediática y popular.
Escribí El fondillo maravilloso con la idea de hacer un libro juguetón, aunque algunos relatos resultaron ser tristes a pesar de ello (un lector me comentó que eran los cuentos cómicos más tristes que había leído, lo cual considero un elogio). Unos años más tarde, retomé ese acercamiento lúdico en Lego y otros pájaros raros. Sin embargo, en Lego exploro otros tonos; el humor está ahí, pero más solapado, y los cuentos son más largos, lo que me permite profundizar en los personajes y los temas.
En mi tercer libro de cuentos, titulado Aquí están las instrucciones, continúo mezclando personajes humanos con personajes monstruosos, lo cotidiano con lo fantástico, lo mítico con lo moderno, pero esta vez dándole un hilo conductor más específico a la antología. Como el título sugiere, Aquí están las instrucciones es un texto donde muchos relatos se leen como manuales o recetas que presumen dar instrucciones para vivir, algo que, por supuesto, no existe.
En 2016, Aquí están las instrucciones ganó el Premio Nacional de Cuento del Instituto de Cultura Puertorriqueña a la vez que mi primera novela, Nenísimas, ganó el Premio Nacional de Novela. Nenísimas, que no trabaja lo fantástico, aunque sí el humor, lo pop y lo contemporáneo, es una novela que explora la psiquis de la mujer moderna, educada y empoderada, y cómo, dentro del patriarcado, cede ese poder casi sin proponérselo. Sólo por las circunstancias de mi nacimiento —tiempo, lugar y cultura— es un tema que me toca de cerca.
En cuanto a si mis textos son puertorriqueños, pues por supuesto, aun los protagonizados por seres fantásticos. Hasta los monstruos disfrutan de los mismos placeres y sufren las mismas angustias que nosotros; además, están aislados por su situación única, atrapados en una especie de limbo, un ser y no ser, como lo estamos los boricuas. O si lo vemos desde otra perspectiva, experimentan, para bien o mal, un tipo de existencia híbrida, como también la vivimos nosotros. Este es un tema que me ocupa, aunque prefiero trabajarlo desde un ángulo literario y metafórico; los ensayos políticos sobre el tema se los dejo a otros.
Mi libro más reciente es Ferocilandia, una antología de autor donde recojo los cuentos feroces que se publicaron en mis tres colecciones de cuentos y añado relatos nuevos bajo el mismo tema. De hecho, es mi libro de relatos con mayor cohesión temática. Por su título, Ferocilandia sugiere un lugar, y si algunos lectores perciben algunas referencias a la situación de país, pues bien. En parte escribí el libro con ese fin, pero sólo en parte. Puerto Rico puede ser un lugar feroz, pero, con algunas excepciones, lo feroz en mi trabajo se refiere más al mundo interior.

Si compara su crecimiento y madurez como persona, escritora e investigadora con su época actual, ¿qué diferencias observa en tu trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?
He notado que, con los años, voy escribiendo más largo, algo que se me hacía bastante difícil cuando comencé a publicar, a principios de la década de los 2000, por mi formación en la industria publicitaria, donde todo tiene que ser superbreve. De hecho, por un tiempo me dediqué a los microcuentos y hay par de ellos en mis primeras antologías, aunque he ido alejándome de esa modalidad. ¿Por qué? Adoro el microcuento, pero me he percatado de que necesito más espacio para desarrollar lo que me interesa: personajes, ambientes, descripciones, y también el juego con el lenguaje. Desde bien joven me entrené a decir las cosas en pocas palabras, a omitir y concentrar en vez de expandir, lo cual parecería positivo —hay un refrán que dice bueno y breve bueno dos veces—, pero últimamente siento que no siempre es así. Hoy veo escribir como una manera de detenerse y expandir la percepción, de mirar algo de cerca y sumergirse; eso necesita tiempo, necesita espacio. Irónicamente, esta hambre de expansión me lleva a interesarme cada vez en escribir poesía, un género aparentemente tan condensado. Sin embargo, me parece más una lupa que un resumen, una manera de tomar algo pequeño, limitado, y verlo bien de cerca, buscándole muchos ángulos. No me considero poeta, pero sé que la poesía es una herramienta para ampliar y mejorar mi narrativa.
Otra cosa, tal vez más importante, es que cada vez trato de revelar más de mí al escribir. No me viene natural —soy introvertida, no comparto casi nada en las redes sociales y atesoro mi privacidad—, pero también entiendo que ya todo está escrito, y que mi perspectiva y mi experiencia personal son lo único fresco (si lo es) que traigo al ruedo.
¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer y a su trabajo escrito de interés y cruce en Puerto Rico y fuera?
Comparto frecuentemente con mis pares en Puerto Rico, ya sea en talleres o ferias, y siempre me inspira y energiza. El proceso de escribir es solitario, pero no se da en un vacío, y muchos de mis cuentos publicados tienen sus comienzos en talleres literarios que se dan entre pares. No menos beneficioso es compartir en festivales internacionales, ya sean a los que una viaja para visitar o los que se organizan en la isla, como lo fue el Festival de la Palabra y lo es ahora la Feria de Escritores en Caguas, entre otros. Así he conocido a editores y mentores que me han ayudado muchísimo a mejorar mi estilo. También de ahí he conocido a varias personas asociadas a la Escuela de Escritores de Madrid, donde ahora mismo tomo algunos talleres excelentes.
¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?
Mi trabajo es bastante bien recibido en Puerto Rico, o por lo menos le va bien considerando que, como les pasa a muchos publicistas de carrera que saben promover los productos de otras personas y entidades, hago muy poco para promoverme a mí misma. Soy el típico caso de “en casa de herrero cuchillo de palo”. Comoquiera, me va razonablemente bien en un mercado pequeño, y creo que me iría mejor si publicase otra novela (proyecto que está en el tintero), pues los cuentos todavía no la alcanzan en popularidad. Eso siempre me sorprende, especialmente en estos tiempos que la gente se pasa todo el día y la noche leyendo y escribiendo posts de redes sociales en sus celulares. Una pensaría que el público quiere algo breve en vez de largo, pero no es así, todavía la novela reina. Eso, veremos si cambia.
En cuanto a la recepción de mi trabajo fuera de Puerto Rico, los resultados de mis pocos intentos de difusión han sido alentadores por un lado y desalentadores por otro. Por un lado, me intimida el complicado proceso de conseguir un agente literario, ese ser mítico que no existe en Puerto Rico pero que parece ser imprescindible para publicar en mercados grandes internacionales. De hecho, hace unos años logré agenciarme uno y, aun así, esa gestión no rindió el fruto que yo deseaba. Sin embargo, he tenido mejores resultados en otros ámbitos. Llevo unos años trabajando con una traductora, Rebecca Hanssens-Reed, del Programa de Escritura Creativa de la Universidad de Iowa, y esa colaboración sí ha dado resultados: tengo muchos relatos traducidos al inglés y algunos han publicado en revistas literarias como Haydens Ferry Review, The Offing, World Literature Today y Conjunctions. El relato publicado en The Offing, una traducción de “El talento especial de Mercedes”, que figura en Lego y otros pájaros raros, fue seleccionado para el premio PEN/O. Henry 2022, que se otorga cada año a los mejores cuentos publicados en Estados Unidos y cuenta con una lista de ganadores impresionante. Las otras dos escritoras puertorriqueñas que han recibido el premio son Judith Ortiz Cofer, en 1986, y Esmeralda Santiago, en 1995.
Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera una autora puertorriqueña o no? O, más bien, una autora caribeña, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?
No me queda de otra que ser una autora puertorriqueña. Dicen que todo está escrito ya, y si no lo está, hoy se publican tantos textos que ya cualquier tema podría parecer agotado. De lo único que nadie, excepto yo, puede escribir, es de mi propia experiencia. Eso es así aunque yo escriba de monstruos, hadas, alienígenas o cacerolas que patinan. Detrás de todas las metáforas está lo que me concierne y lo que yo misma he experimentado. Como lo he experimentado como persona nacida en y residente de Puerto Rico, eso matiza mis textos. No importa que mi mirada sea más hacia el mundo interior que al entorno político o social, todos los elementos viven juntos.
¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política, con su trabajo creativo-investigativo y su formación en la Universidad de Harvard?
Si tengo que escoger entre identidad étnica, de género o política, tiendo a concentrarme en los asuntos relacionados con el género. Me interesan las relaciones de poder en la sexualidad y mi escritura refleja aquello que me preocupa o me inquieta como mujer moderna. Pero claro, no es como mujer moderna solamente; por fuerza incluye tiempo y lugar desde donde se escribe, y yo escribo desde una isla. De ahí los temas del aislamiento y de la soledad dentro del bullicio, hilos conductores en mis relatos de monstruos. Puerto Rico y la cultura en la que crecí y vivo figuran siempre en lo que escribo, aunque no sea de manera obvia. En algunos relatos fantásticos, como “Muy famoso”, “Lego” y “Rapsodia nuestra”, la acción podría tomar parte en Puerto Rico como en otro lugar, pero en otros cuentos, como “Funeraria Báez para servirle” y “El fondillo maravilloso”, el escenario es claramente Puerto Rico, y San Juan, específicamente. Acabo de terminar de escribir un libro de crónicas urbanas donde yo diría que Puerto Rico es el personaje principal.
¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su paso por la Universidad del Sagrado Corazón de Jesús? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritora e investigadora hoy?
Cursar el programa de Maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón fue una experiencia que me cambió la vida, y no exagero al decirlo. Lo más importante es que me ha brindado una comunidad que todavía, casi veinte años más tarde, me apoya, y con la que comparto frecuentemente. Para mí es esencial. La comunidad de escritores me alimenta, me inspira y me pone a trabajar, aunque a veces sea por cumplir con alguien. Por lo demás hago lo que me viene en gana.
¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática de éste? ¿Cómo ha variado?
Sé que el público no está muy pendiente de nada, pero a través de los años algo que mis lectores siempre mencionan y que presumo consideran una especie de sello mío es el humor, un género que marcó mis primeros cuentos y que he seguido desarrollando en todos los trabajos siguientes, incluso en la novela, Nenísimas, y en mi último manuscrito de crónicas y ensayos personales. Es más, en este último trabajo me he disfrutado al manejar la sátira, la hipérbole y los juegos de palabras; me he divertido un montón y espero que eso lo noten los lectores cuando el libro se publique en 2026. No hay nada mejor que cuando el lector se divierte consumiendo un texto porque el escritor también se divirtió produciéndolo. Me complace muchísimo que alguien me diga, después de leerme, “Oye, se nota que te soltaste el moño y la pasaste bien”.
La recepción del público también es retroalimentación, y esto puede tener su ladito oscuro. Supongamos que complazco al que me lee una vez; de calle voy a querer repetirlo y no hay nada malo en eso; el problema es cuando —a veces subconscientemente— se escribe para complacer a alguien que no sea una misma. Si llego a ese punto me pongo tiesa y dejo de divertirme. Por eso opto siempre por abordar temas que me interesan y no los que estén de moda, ni porque sean de la más relevante actualidad. Aunque escriba de lo que me rodea —la gente en la calle, la vida urbana, la moda, la movida— lo hago al servicio del mundo interior; todo termina en la búsqueda interna, en las preguntas medio existenciales que no son fáciles de contestar o que no tienen una contestación clara. Me alejo de los textos moralistas o panfletistas porque no me gusta que me digan lo que tengo que hacer ni cómo debo pensar; tampoco me gusta decírselo a otros.
¿Qué otros proyectos creativo-investigativos tiene usted recientes y pendientes?
Termino 2025 con dos proyectos para publicar en 2026 y 2027. El primero, que ya está terminado y pendiente de publicación, es un libro de crónicas y ensayos personales titulado El tigre de Miramar, donde trabajo el entorno urbano y la cultura pop. Espero que los lectores se lo gocen tanto como yo gocé escribiéndolo, y hasta me da tristeza decir que lo he terminado porque parte de mí quiere seguir sobando el manuscrito. Mejor lo dejo ahí. El segundo proyecto, que espero se publicará en 2027, es un libro de mesa con ensayos y fotografías sobre la Navidad en Puerto Rico. Después de esa incursión en géneros de no-ficción, me lanzaré a una segunda novela.
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