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Félix Rey Huertas González:
“Mi obra ha madurado en diálogo con Puerto Rico”

domingo 1 de marzo de 2026
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Félix Rey Huertas González
Huertas González: “La labor del historiador no se limita a la producción individual de conocimiento, sino que implica también la creación de espacios colectivos de reflexión, investigación y diálogo con la sociedad”.

Félix Rey Huertas González es docente-investigador en la Universidad Ana G. Méndez, en Gurabo, cuyos Museo y Centro de Estudios Humanísticos también dirige. Cuenta con un doctorado en Historia de Puerto Rico y el Caribe, obtenido en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, donde ha impartido cursos sobre Historia Puertorriqueña y Caribeña, Metodología de la Investigación Histórica e Historia de Puerto Rico. En esta institución, ha dirigido tesis de maestría y doctorado, y se ha desempeñado como asesor académico y representante de la Facultad de Historia ante la Junta Académica y Administrativa.

También ha enseñado Historia en la Universidad de Puerto Rico, en el Recinto de Río Piedras. A lo largo de su carrera académica, ha mantenido un compromiso continuo con la investigación y la divulgación, tanto en Puerto Rico como en el extranjero. Ha presentado conferencias en la Escuela de Estudios Hispanoamericanos en Sevilla, en el Centro de Estudios Martianos en Cuba y en la Asociación de Investigadores del Caribe en Jamaica, entre otros. En 2006 publicó el libro Deporte e identidad: Puerto Rico y su presencia deportiva internacional (1930-1950) y en 2013 San Lorenzo: principales comerciantes y hacendados a finales del siglo XIX.

En su labor como historiador, ha actuado como consultor histórico para los municipios autónomos de San Lorenzo y Juncos. En Juncos, ha colaborado en el establecimiento del primer Archivo Histórico Municipal Digital, y ha sido elegido presidente de la organización Historiadores de la Región Oriental (HIRO). Él ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

En 2013 publicó usted San Lorenzo: principales hacendados y comerciantes a finales del siglo XIX. ¿De qué trata dicho ensayo de investigación? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?

El libro es el resultado de una investigación que tuvo su origen en mi formación universitaria temprana y que luego se convertiría en mi tesis de maestría para el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe y finalmente publicada. El interés por estudiar la historia socioeconómica de mi pueblo natal surgió en 1988, mientras cursaba el Seminario de Metodología y Técnicas de Investigación Histórica, dictado por la doctora Loliannette Emmanuelli en la Universidad de Puerto Rico en Cayey. Como parte del curso, se me permitió desarrollar una tesina centrada en la clase terrateniente de San Lorenzo en la segunda mitad del siglo XIX. Aquella primera aproximación despertó un interés duradero por comprender las dinámicas de poder local, las relaciones entre comerciantes y hacendados, y la forma en que estas élites articularon su dominio económico y político en el ámbito municipal. La investigación se inscribió dentro de la llamada Nueva Historia, una corriente historiográfica más amplia que, desde la década de 1970, había comenzado a revisar críticamente la historia económica y social del Puerto Rico decimonónico, atendiendo temas como el crédito, la inmigración peninsular, los conflictos de clase y la formación de élites locales.

El estudio se fundamentó principalmente en el análisis de los protocolos notariales del municipio de San Lorenzo entre 1873 y 1883, así como en otros fondos documentales; gobernadores españoles, Obras Públicas y Diputación Provincial que permitieron reconstruir las transacciones comerciales, las redes de poder y la participación política de los actores económicos dominantes. Mi propósito fue demostrar cómo el control del crédito, la propiedad y las instituciones municipales permitió a comerciantes y hacendados —mayoritariamente peninsulares— consolidar una hegemonía local que reflejaba patrones observables en otros pueblos de la isla. En ese sentido, el libro que luego fue publicado aspira a aportar una nueva dimensión a la historiografía regional y a la comprensión del desarrollo socioeconómico de San Lorenzo a finales del siglo XIX.

 

¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a San Lorenzo: principales hacendados y comerciantes a finales del siglo XIX y su trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño y su memoria personal de lo caribeño dentro de Puerto Rico y fuera?

Existe una relación orgánica entre mi trabajo creativo-investigativo previo y posterior a San Lorenzo: principales hacendados y comerciantes a finales del siglo XIX. Desde mis primeros escritos hasta mis investigaciones más recientes, he mantenido una preocupación constante por las relaciones entre poder, identidad y memoria histórica. La historia local y regional fue, para mí, un laboratorio metodológico que me permitió comprender cómo los grandes procesos estructurales como el colonialismo, el capitalismo agrario y la formación de élites se manifiestan en la experiencia cotidiana de los pueblos.

Esa mirada se ha ido ampliando con el tiempo hacia otros espacios de análisis, particularmente el Caribe y la historia cultural, sin abandonar el anclaje en la experiencia puertorriqueña. Mi trayectoria vital marcada por la migración de mis padres, la vida obrera de mi familia y mi formación en instituciones públicas ha sido fundamental para hilvanar lo personal con lo colectivo. La memoria, tanto individual como social, ha funcionado como un eje transversal en mi obra, permitiéndome articular la historia como una práctica crítica que conecta lo local con lo nacional y lo caribeño.

 

Si compara su crecimiento y madurez como persona, docente, investigador y escritor con su época actual en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

Al comparar mi crecimiento y madurez como persona, docente, investigador y escritor con el contexto actual de Puerto Rico, observo una evolución marcada por la ampliación de mis preocupaciones teóricas y metodológicas. En mis primeras investigaciones predominaba una atención más estructural a los procesos económicos y sociales; con el tiempo, he incorporado con mayor énfasis los estudios culturales, la memoria, la representación y la dimensión simbólica del poder.

Asimismo, mi madurez profesional ha estado acompañada por una mayor conciencia del rol público del historiador. Hoy concibo la investigación no sólo como producción académica, sino como un ejercicio de intervención cultural y pedagógica, particularmente en un país atravesado por crisis económicas, políticas y sociales. En ese sentido, mi obra ha madurado en diálogo con el país, y yo he madurado con ella, asumiendo la historia como una forma de compromiso ético con el presente.

 

¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de docentes, investigadores y estudiantes con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer de docente e investigador y su trabajo escrito de interés y cruce entre la historia y los estudios culturales en Puerto Rico y el Caribe?

Visualizo mi trabajo creativo-investigativo como parte de un esfuerzo colectivo generacional que ha buscado ampliar los horizontes de la historiografía puertorriqueña. He compartido espacios académicos con docentes, investigadores y estudiantes que conciben la historia como una disciplina viva, en diálogo con los estudios culturales, el Caribe y las problemáticas contemporáneas.

He integrado ese trabajo a mi quehacer docente mediante cursos de historiografía, historia cultural y estudios caribeños, así como a proyectos institucionales recientes como el Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Madrid (CSIC) y actualmente en el Museo y Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Ana G. Méndez. En todos estos espacios he procurado articular investigación, docencia y gestión cultural, convencido de que la universidad debe ser un puente entre el conocimiento académico y la sociedad.

 

Ha logrado mantener una línea de creación-investigación enfocada en la gestión cultural, la docencia universitaria y el ensayo de investigación de carácter histórico. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

Concibo la recepción de mi trabajo creativo-investigativo como diversa y, en ocasiones, tensionada. Dentro de Puerto Rico, he encontrado un interés creciente por temas como la historia regional, el deporte y la identidad, aunque también he enfrentado resistencias, especialmente cuando estos temas cuestionan narrativas historiográficas tradicionales. Fuera del país, mi trabajo ha sido recibido con interés en espacios académicos caribeños e internacionales, particularmente por su enfoque interdisciplinario.

La recepción por parte de mis pares ha sido, en general, estimulante, ya que ha propiciado debates necesarios sobre los límites y posibilidades de la historiografía puertorriqueña contemporánea. Entiendo esas reacciones como parte natural de un trabajo que busca problematizar, más que confirmar, certezas establecidas.

 

Sé que es usted de Puerto Rico. ¿Se considera un escritor puertorriqueño o no? O, más bien, un escritor caribeño, sea éste puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

Me considero un escritor e historiador puertorriqueño con una profunda conciencia caribeña. Puerto Rico es mi punto de partida vital, intelectual y afectivo, pero mi formación y mi obra reconocen la necesidad de situar nuestra experiencia dentro del Caribe como espacio histórico compartido. A diferencia de José Luis González, cuya trayectoria lo llevó a identificarse con el ámbito universitario mexicano, mi sentido de pertenencia está anclado en Puerto Rico, aunque siempre en diálogo con lo caribeño y lo latinoamericano.

 

¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política, con o en su trabajo creativo-investigativo, y su desarrollo profesional en la Universidad Ana G. Méndez de Puerto Rico?

Mi identidad étnica, de género y mi posición ideológica informan de manera consciente mi trabajo creativo e investigativo y mi desarrollo profesional. Provengo de una familia trabajadora, lo que ha influido en mi sensibilidad hacia los sectores subalternos y las dinámicas de poder. Esa experiencia vital se refleja en mi interés por temas como la desigualdad, la colonialidad y la resistencia cultural.

En la Universidad Ana G. Méndez he procurado integrar esa perspectiva crítica tanto en la docencia como en la investigación y la gestión académica, defendiendo la universidad como espacio de reflexión, diversidad y compromiso social.

 

¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su paso por el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de docente, investigador y escritor en Puerto Rico hoy?

Mi paso por el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe ha sido determinante para integrar mi experiencia de vida con una formación teórica rigurosa. Durante más de dos décadas he ofrecido cursos a tiempo parcial y participado en diversos proyectos intelectuales en ese espacio académico, lo que me permitió consolidar una mirada caribeña y poscolonial que ha permeado todo mi trabajo posterior.

Esa formación se refleja hoy en mi quehacer como docente, investigador y gestor cultural, particularmente en proyectos que articulan historia, memoria y divulgación pública. A partir de esas experiencias, asumí responsabilidades de liderazgo intelectual, entre ellas la presidencia de la Asociación Puertorriqueña de Historiadores (APH) por un período de seis años. Posteriormente, junto a distinguidos colegas, fundé Historiadores de la Región Oriental (Hiro), desde donde se publicaron tres volúmenes de la revista, así como la Asociación Puertorriqueña de Investigación del Deporte (Apid), ambas organizaciones activas en la actualidad.

Estas iniciativas reflejan mi convicción de que la labor del historiador no se limita a la producción individual de conocimiento, sino que implica también la creación de espacios colectivos de reflexión, investigación y diálogo con la sociedad.

 

¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

Con el paso del tiempo he observado una mayor apertura del público hacia temas antes considerados marginales, como la historia del deporte, la memoria regional y la cultura popular. La recepción de mi trabajo ha evolucionado en la medida en que estos temas han adquirido mayor visibilidad en el debate público, especialmente a través de medios digitales como podcasts y proyectos museísticos, que permiten una interacción más directa con la sociedad.

 

¿Qué otros proyectos creativos tiene usted pendientes y recientes?

Entre mis proyectos recientes y en desarrollo se encuentra la edición de un libro colectivo que realizo junto a la doctora Beatriz Cruz Sotomayor, titulado provisionalmente Perspectivas culturales de Puerto Rico, el cual será publicado por Ediciones Callejón y cuya aparición está prevista para los próximos meses. Este volumen reúne miradas interdisciplinarias que dialogan desde la historia, los estudios culturales y otras ciencias sociales sobre los procesos de construcción simbólica, identidad y representación en Puerto Rico, y responde a mi interés por fomentar proyectos colectivos que amplíen y actualicen el debate intelectual del país.

De igual forma, continúo trabajando en un texto de investigación sobre deporte y afirmación nacional en Puerto Rico, que extiende el análisis más allá de mis trabajos anteriores y aborda el desarrollo de estas dinámicas hasta el período de la Guerra Fría, examinando el deporte como un espacio privilegiado de disputa simbólica, política y cultural en el contexto colonial puertorriqueño del siglo XX.

Ambos proyectos se articulan con mi compromiso de producir una historiografía crítica que dialogue con el presente, que vincule la investigación académica con la reflexión pública y que contribuya a pensar la identidad puertorriqueña desde una perspectiva histórica, cultural y caribeña.

Wilkins Román Samot

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