Servicio de promoción de autores de Letralia
Saltar al contenido

Awilda Cáez:
“Mi misión en la vida no es escribir, sino ayudar”

domingo 21 de junio de 2026
¡Comparte esto en tus redes sociales!
Awilda Cáez
Awilda Cáez: “Para mí es muy importante ‘hacer’ más que teorizar sobre lo que se puede hacer. Mientras algunos discuten planes, yo estoy ejecutando o creando. No me gusta la lentitud ni la burocracia”. 📷 Eduardo Pérez Studio

Awilda Cáez tiene un Bachillerato en Administración de Empresas por la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, una maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón y un doctorado en Estudios Culturales en la Universidad Ana G. Méndez. Además, ha complementado su formación con cursos sobre publicación en la Feria del Libro de Londres y en narrativa en la Escuela de Escritura Ítaca, en Madrid, España.

En 2023, Cáez lanzó su novela Todo el mal necesario, obra que le valió el International Latino Book Award en dos categorías: Mejor Libro con Temática Latina y Mejor Novela de Ficción Popular. También recibió una mención honorífica del PEN Club de Puerto Rico Internacional, destacando su novela entre las mejores del año. En 2011, la revista Caras la reconoció como una de las siete figuras más influyentes en las artes de Puerto Rico. A lo largo de su carrera, ha obtenido varios premios, como el Certamen Nuevos Dramaturgos en 1989, el Certamen de Cuento del Proyecto Bicai en 1990, y el segundo lugar en el Concurso de Libretos de Televisión organizado por el periódico Diálogo en 1992. En 2005, fue Primera Finalista en el Campeonato Mundial de Cuento Corto Oral, y ese mismo año llegó a las semifinales del Concurso Nuevos Guionistas de la Cadena Telemundo Internacional en Miami. También fue finalista en el Certamen de Cuentos del Centro de Escritores de Argentina en 2006 y ganó el segundo premio en el Certamen de Cuento de la Universidad Politécnica en 2010. En 2019, recibió el tercer premio en el Certamen Nacional de Microcuento José Luis González. Sus relatos han sido publicados en diversas revistas y antologías en Estados Unidos, México, España, Argentina, Italia y Puerto Rico. En agosto de 2014, el Municipio Autónomo de Caguas la nombró Escritora Distinguida y, en 2022, le otorgó el reconocimiento “Mujer Destacada en las Artes”.

Cáez ha trabajado como periodista cultural en radio y prensa, y fue moderadora del programa Tardes de tertulia en la emisora 11Q entre 2006 y 2009, donde entrevistó a escritores puertorriqueños y figuras internacionales como Jorge Volpi y Edmundo Paz Soldán. Con más de treinta años de experiencia como presentadora de eventos, ha ejercido en Puerto Rico, México, República Dominicana y Estados Unidos, colaborando con diversas organizaciones como Walmart, Citigroup y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Cofundadora de Editorial Pasadizo, se desempeñó como editora en jefe durante cinco años. Además, diseña e imparte talleres sobre narrativa y ofrece conferencias sobre edición y publicación de libros. Ha sido miembro del comité de escritores del Salón Literario Libroamérica y de la junta de gobierno de la Cofradía de Escritores de Puerto Rico. Actualmente, es consultora y directora de programación de la Feria Anual del Libro de Caguas (2022-2024) y forma parte del colectivo literario Amalgama G7, así como de la junta editorial de la revista Reverso en la Universidad Ana G. Méndez.

Cáez es autora de Adiós, Mariana, y otras despedidas (2010), con el que ganó el Certamen Interuniversitario de Literatura de la Universidad de Puerto Rico, presidido por el célebre escritor peruano Fernando Iwasaki, y que fue seleccionado por el periódico El Nuevo Día como uno de los diez mejores libros del año. En 2013, publicó Manchas de tinta en los dedos, una obra aclamada por la crítica, destacándose por su narrativa absorbente. En 2014, fue antóloga de Latitud 18.5: antología de egresados de la primera década de la maestría en Creación Literaria, de la Universidad del Sagrado Corazón, que ganó el International Latino Book Award en la categoría de Mejor Ficción Multi Autor. Su novela Nadie descubrirá tus huellas, coeditada en 2019 por País Invisible Editores y Editorial Santuario junto al colectivo Amalgama G7, fue galardonada con el segundo premio en la categoría de Mejor Novela de Misterio en los International Latino Book Awards, además de recibir una mención de honor del PEN Club de Puerto Rico. Awilda ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 

“Todo el mal necesario”, de Awilda Cáez
Todo el mal necesario, de Awilda Cáez (EDP University, 2023). Disponible en Amazon

En 2022 publicó usted Todo el mal necesario. ¿De qué trata dicha novela? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarla?

Todo el mal necesario es una novela sobre la necesidad humana de reinventarse, especialmente cuando hay inconformidad. ¿Cuántos tienen la valentía de empezar desde cero? A la vez, es la historia de una mujer que se cuestiona sus decisiones aun cuando nadie la juzga. Eso es parte de la propuesta ética de la novela. ¿Qué hacemos con la información que nos revelan nuestros procesos de introspección? Es una novela con muchas reflexiones sobre la vida en tiempos modernos. Me tomó más de diez años escribirla porque empecé con una versión diferente que se enfocaba más en las relaciones de pareja. El manuscrito original cambió bastante, especialmente en 2022, cuando decidí que ya era hora de terminarla.

 

¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a Todo el mal necesario y su trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueña y su memoria personal o no en Puerto Rico o fuera?

Mi trabajo creativo empezó en 2004, cuando me matriculé en el programa de maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón. Antes de eso, escribía poco, sólo para participar en algún concurso cuando estaba en la escuela superior. Lo que hacía desde pequeña era leer mucho. Mis recuerdos de la infancia están llenos de libros. Desde mis inicios, mi enfoque ha sido muy contemporáneo. Los temas tienen mucho que ver con las ciudades y las desilusiones de la modernidad. Hay elementos que son reconocidos por mis lectores de los tres libros anteriores (los cuentos de Adiós, Mariana, y otras despedidas, y Manchas de tinta en los dedos, y la novela colectiva Nadie descubrirá tus huellas) como el humor y la utilización de metáforas en las descripciones. Esos elementos están presentes en Todo el mal necesario. Hago mucha investigación para escribir porque me gusta. Es algo que me entretiene bastante. Sin embargo, la investigación más rigurosa, con un marco académico, la empecé a trabajar cuando me matriculé en un programa doctoral sobre Estudios Culturales. Como ves, me gusta estudiar tanto por mi cuenta como en programas universitarios. Ahora estoy escribiendo otro proyecto creativo que tiene que ver con la novela negra, porque me gustó trabajarla en NDTH.

Después de 2020 me he permitido cuestionarme un poco más sobre lo que escribo y las razones detrás de la propuesta literaria que he desarrollado. No me gustaba analizar mi literatura. He tenido que hacerlo para conversatorios y charlas en las que me hacen preguntas y contesto lo que pienso en el momento. Siento que, desde hace un par de años, estoy mejor preparada para hablar de lo que hago. Debe ser la madurez que viene con la edad y la experiencia. Mi trabajo literario habla mucho sobre lo que viven las mujeres, pero no escribo con intenciones editorialistas. Trato siempre de crear una literatura honesta, sin dobles intenciones. Lo que se interprete luego, ya no está en mis manos. Algunos textos vienen del yo, otros de la memoria histórica y uno que otro nace porque me produce un sentido competitivo escribirlos. Eso me pasa mucho con los microcuentos. Es un reto crear cuando hay una limitación en la cantidad de palabras.

 

Si compara su crecimiento y madurez como persona, docente-investigadora y escritora con su época actual en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

La madurez me ha traído más calma y una búsqueda prioritaria de tranquilidad, algo que no hacía en décadas anteriores. Antes me interesaba más estar en todas partes del mundo literario. Ahora me dedico a crear espacios para otros, eso es parte de mi trabajo como gestora cultural. Crecí leyendo literatura de Ana Lydia Vega, de Magali García Ramis, de René Marqués, de Gabriel García Márquez, de Julio Cortázar, en fin, cualquier libro de cuentos, teatro o novela que cayera en mis manos o que encontrara en la biblioteca de la escuela. Entiendo la pasión por la lectura, más que la pasión por la escritura. Llevo años asistiendo o trabajando en ferias de libros. He participado en más de ochenta eventos literarios como escritora. Veo a los lectores emocionados buscando libros, observo la felicidad de conversar sobre los textos que han leído. Por otro lado están los escritores, que atravesamos por procesos muy drenantes para publicar y vender libros en Puerto Rico. Algunos se decepcionan y desaparecen, otros siguen la batalla. Yo trabajo con calma mis procesos de publicación. Conozco bien la industria y lo que ocurre detrás, en la parte del negocio. Por eso comprendo muchos detalles que para otros escritores son territorio desconocido. Me tomé el tiempo de aprender sobre el negocio y buscar dónde podía aplicar mis conocimientos como especialista en mercadeo.

He llegado a un punto en el que valoro lo que hago y soy más agradecida conmigo misma. Eso es parte del proceso de separar la carrera de escritora de la vida personal. Creo que eso es importante. Asimismo, siento que también ha evolucionado mi escritura. Me interesa profundizar más en los temas que trabajo; quiero explorar la condición humana aunque me lleve a lugares diferentes de los que he trabajado hasta ahora.

 

¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de docentes, investigadores y estudiantes con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer de investigadora y su trabajo escrito de interés literario?

Esta es una pregunta compleja, que me aplica en algunas instancias. No vengo del mundo académico. Mi desarrollo como escritora y gestora cultural lo he trabajado con la acción. Para mí es muy importante “hacer” más que teorizar sobre lo que se puede hacer. Mientras algunos discuten planes, yo estoy ejecutando o creando. No me gusta la lentitud ni la burocracia. Vengo de una generación de escritores que se le conoce como Generación CLT, porque tenemos en común haber estudiado en la primera maestría en Creación Literaria de Puerto Rico, dirigida por el gran escritor Luis López Nieves. Ahí nos juntamos un grupo grande de aprendices que venían de todos los campos de trabajo que te puedas imaginar: medicina, leyes, gobierno, empresarismo, arte. Veo en mis colegas el mismo empuje, el mismo deseo de escribir y promover, porque nos tocó una época en la que hay muchos canales para presentar nuestra literatura y pocos consumidores. Me enfoco en compartir lo que he aprendido, ya sea desde oportunidades que me han surgido en la academia o fuera de ella. A veces me llaman escritores para alguna pregunta que tiene que ver lo mismo con promoción que con publicación o edición. Les dedico el tiempo que sea necesario. Entiendo que desde esas áreas puedo también contribuir al ambiente literario de Puerto Rico. Tengo más de dos décadas de experiencia dirigiendo departamentos de mercadeo y ventas.

 

Ha logrado mantener una línea de creación-investigación enfocada en la narrativa, el periodismo cultural y hasta los estudios culturales en y desde Puerto Rico. ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

Es difícil saber qué piensan los demás colegas sobre lo que escribo. Para obtener esa información tendremos que preguntar por ahí. Lo que sí me consta es que he tenido muchas oportunidades de llevar mi trabajo creativo a distintos foros dentro y fuera de Puerto Rico. He disfrutado momentos emocionantes gracias a los lectores. Desde 2004, cuando empecé a escribir, he trabajado una gran cantidad de proyectos. Lo he disfrutado y he conocido escritores que admiro profundamente, tanto de nuestro país como internacionales. Hay muchos que puedo llamar amigos y amigas. Eso para mí es un regalo de la vida. Es mucho más de lo que hubiese podido imaginar cuando tenía siete años y leía La carreta en la sala de mi casa. Mi amigo, Emilio del Carril, dice que puedo escribir un libro sobre las anécdotas que he vivido trabajando con escritores de diferentes partes del mundo. Recibir comentarios positivos sobre mi obra de parte de escritores que admiro y leo me provoca un agradecimiento interminable.

 

Sé que usted es de Puerto Rico. ¿Se considera una investigadora puertorriqueña o no? O, más bien, una investigadora, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

Me siento como una trabajadora de la cultura. Eso resume todos los roles que desempeño. Escribo, hago reseñas literarias, programo ferias de libros, presento libros de colegas escritores, modero eventos literarios, entrevisto a escritores, participo en conversatorios, doy talleres, en fin, soy una obrera cultural. Las tareas que tienen que ver con la cultura las realizo felizmente. Puedo dirigir un evento, barrer el piso o acomodar sillas. Me da igual el rango, lo que me apasiona es contribuir.

 

¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política, con o en su trabajo creativo-investigativo y su formación en Puerto Rico?

Me doctoré con un trabajo investigativo sobre literatura escrita por mujeres, teorías de género y la creación del sujeto femenino. Ese es el campo que me interesa, el que trabajo como escritora e investigadora. Mis textos creativos intentan brindar una representación de la experiencia de la mujer en la sociedad moderna. Me crie en Puerto Rico, pero mis personajes no son sólo boricuas. De hecho, me provoca también lo que sucede en otros países. Se puede ver una muestra de esta inspiración en mi libro Manchas de tinta en los dedos. Es una colección de cuentos sobre eventos importantes que han ocurrido en el mundo durante los últimos sesenta años: el terremoto de México de 1985, el tsunami de Indonesia, los atentados en el tren de Londres, los secuestros de ETA, la caída del Muro de Berlín, entre otros.

En cuanto a la política, la sigo como ciudadana, con mucho interés por estar informada, pero no me interesa para nada más. Me parece que los partidos políticos son los precursores de todos los males de la sociedad. Cuando los políticos no pueden reconocer el bien que hace su enemigo o la infamia que causa su amigo, se condena al pueblo a vivir en una sociedad injusta.

 

¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de investigadora y escritora en Puerto Rico hoy?

Cuando estudié Administración de Empresas en la Universidad de Puerto Rico, entre los dieciocho y los veintitrés años, no tenía idea de asuntos que hoy me llaman la atención. Es normal, especialmente en mi caso, que no podía dedicarme sólo a la vida universitaria. Tenía que trabajar para pagar mis gastos. Mis recuerdos del bachillerato están rodeados de un cansancio físico extremo porque, además, tenía problemas de salud. No me sentía cómoda en la UPR ni tampoco tuve amigos. Era como si no pudiera establecer una conexión con nada ni con nadie, lo cual me frustraba porque durante mis doce años en la escuela pública nunca tuve ese problema. Mi vida escolar fue todo lo contrario a mi paso por la universidad. Estuve demasiado tiempo resintiendo la infelicidad de mis años de bachillerato. Con el tiempo entendí que mis circunstancias fueron diferentes por razones que tuvieron más que ver conmigo que con la institución. No me adapté bien a las diferencias en las clases sociales. De donde venía, todos éramos casi iguales en el aspecto económico, pero en la universidad me di cuenta de que existía gente con poder y privilegio. Tuve que navegar sola ese nuevo escenario. Y no olvidar cómo me sentí en esos años para poder actuar diferente cuando me ha tocado tener algún vestigio de acceso al poder o privilegio. Creo que por esa razón es tan importante para mí colaborar con toda persona a la que pueda aportarle algo. Mi misión en la vida no es escribir, sino ayudar.

Soy defensora de lo que significa la UPR y apoyo su aportación como proyecto educativo de justicia social. La madurez me llevó a comprender la importancia del pensamiento crítico que se desarrolla en espacios universitarios, el impacto de un debate respetuoso de ideas, el deber de considerarnos humanos antes que todo. El conocimiento siempre es bueno, pero la bondad es necesaria.

Después de la UPR, puedo decir que he tenido experiencias de vida que han nutrido muchos de mis textos, como trabajar en compañías multinacionales, los viajes, la comida, los amores, la salud o las decepciones. De ahí parte mi primer libro de cuentos, Adiós, Mariana, y otras despedidas.

 

¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

La trayectoria es importante en la carrera de cualquier persona, por lo menos así pienso. Trato de presentar un trabajo creativo honesto y orgánico, no impuesto por nadie o con el único deseo de impresionar. Y a la vez, me interesa que cada libro que me publican sea mejor que el anterior. Eso es lo que brindo a los lectores que optan por leer alguna de mis obras, lo cual agradezco con emoción porque hay millones de libros que pudieron haber escogido. Siempre que entro a una librería me hago la misma pregunta: si ya hay tantos libros escritos, ¿por qué alguien querría leer lo que escribo? Aun así, sigo escribiendo. Me gusta explorar y experimentar al escribir; la pluralidad de temas, lo que es posible lograr prestando la debida atención a cada palabra que forma una oración. La magia es responsabilidad de quien cuenta, no del cuento, como dice el refrán.

 

¿Qué otros proyectos creativos-investigativos tiene usted pendientes y recientes?

Realicé una investigación sobre la creación del sujeto femenino en la literatura escrita por mujeres puertorriqueñas desde 1882 hasta 2017. Esto es parte de mi análisis de las nociones de género en la novela Nenísimas, de Tere Dávila, una de las mejores escritoras de este siglo y es de Puerto Rico. Cuando trabajo investigación, trato siempre de utilizar la obra de escritoras de mi país y de este siglo. En cuanto al trabajo creativo, estoy inmersa en un texto que tiene que ver con el género detectivesco. Además, mis proyectos de gestión cultural son todos creativos, porque es importante para mí traer ideas nuevas. En 2022 les dije a varias personas que las ferias de libros deben otorgar vales para que los estudiantes de escuelas públicas compren libros. La idea surgió porque recordé cuánto me fascinaba leer cuando era pequeña. Nunca me llevaron a una venta de libros, pero si hubiese ocurrido, me imaginaba cómo me sentiría al irme de allí sin poder comprar nada. Gracias a las gestiones de varios líderes, entre ellos Carmen Muñoz, directora del Departamento de Desarrollo Cultural del Municipio Autónomo de Caguas, se ha creado ese programa en la Feria Anual del Libro de Caguas y en el Congreso Internacional de Escritores.

Continúo pensando cómo lograr que los proyectos que trabajo sean cada vez mejores en términos de su calidad e impacto. Para mí, simplemente “hacer” no es suficiente. Quiero construir para que perdure, sea un bien tangible o intangible. La cultura es el medio que trabajo. El valor epistemológico de la literatura y su contribución a los seres humanos ha sido demostrado en cientos de estudios. Jorge Volpi, el gran escritor mexicano que he tenido la oportunidad de entrevistar, dice en su libro Leer la mente que “los mecanismos cerebrales por medio de los cuales nos acercamos a la realidad son básicamente idénticos a los que empleamos a la hora de crear o apreciar una ficción”. Por lo tanto, si el arte no tuviera ningún valor o beneficio para el ser humano hubiese desaparecido hace siglos. Espero seguir aportando y disfrutando lo que hago durante muchos años más.

Wilkins Román Samot

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio