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Gaddiel Francisco Ruiz Rivera:
“Percibo una transformación del lugar de la animalidad en mi lenguaje”

domingo 14 de junio de 2026
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Gaddiel Francisco Ruiz Rivera
Gaddiel Francisco Ruiz Rivera: “En mi obra resalta la persistencia del entorno ecológico en el universo poético y la diversidad en la disposición formal de los poemas”.

Gaddiel Francisco Ruiz Rivera (San Juan, Puerto Rico, 1991) es escritor, editor, profesor, crítico y artista. Tiene un Bachillerato (Mayagüez) y una Maestría (Río Piedras) en Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico. Su obra recientemente ha sido destacada en diversas publicaciones, tales como “Lastre jurásico” y “Ojodeagua” en la Breve antología de poetas puertorriqueños y puertorriqueñas de los siglos XXI y XXII (2020), así como en Difusión (Clara Beter Ediciones, 2020). También ha sido el autor de la reseña titulada “Aplaudir cuando aterrice”, sobre la obra Clap When you Land, de Elizabeth Acevedo (Demoliendo Hoteles, revista foto-literaria, 2022), De raíz (Editorial Pulpo, 2022) y Teoría del ave en mano (Gnomo Literario, 2023). También ha publicado los libros Via crucis de la otredad (2012), Reptura de agua enchufada en una isla (2015), Remedios crónicos para enfermedades caseras (2016), lógica escata (2017) e Internacional Aulladora Anarquista (2018). Textos suyos aparecen en No cierres los ojos: antología de relatos de horror y terror, en Hablan sobre Julia: reflexiones en su centenario, y en las revistas Ciudad Puente, Letras de Chile, Retorno, Transtierros, Trasunto y LL Journal. Su poesía se ha traducido al inglés para The Wanderer y al portugués para Otro Páramo. Ha sido miembro de la Junta Editorial de Ediciones Aguadulce, proyecto que representó en la Feria Internacional del Libro en La Habana, Cuba, desde 2016 hasta 2018. Fue invitado como poeta y editor de Ediciones Aguadulce a Casa Tomada IV Encuentro de Pensamiento y Creación Joven en las Américas en 2017. Él ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

Hace poco publicó usted Teoría del ave en mano (2023). ¿De qué trata este poemario? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?

La primera parte del tríptico que compone Teoría del ave en mano (TAM), “Torres de Ayn”, surge como una exploración de mi discurso que difiriera de manuscritos anteriores en los que hablo desde lo aviar. Su andamio es el derrumbe con origen en el poema “XVI” del cual surge el nombre y es el texto que cierra: un caligrama que simula el decimosexto arcano del tarot: la torre. Evoca la ruptura, quisiera o no, con unas relaciones importantes y con la vivienda física; a su vez, con estructuras metafóricas a las que estas experiencias sirvieron de andamio. Ayn, letra que vinculo a la torre, no tiene representación en la fonética del dialecto boricua. Pertenece al alfabeto árabe y porta los signos del manantial, del ojo, del renacer. Es un sonido fricativo con el que metaforizo lo indecible, el significado que se atora en la faringe. En este libro la torre de Ayn es la piedra angular del desdecir. Permean planos personales en el universo poético como el discurso erótico, las dinámicas amatorias, las victorias, las desilusiones sociales y las políticas del Caribe que he visitado, el hispanohablante.

“Teoría del ave en mano”, de Gaddiel Francisco Ruiz Rivera
Teoría del ave en mano, de Gaddiel Francisco Ruiz Rivera (Gnomo, 2023). Disponible en Amazon

TAM es varios libros en uno, un tríptico. Comencé con “Torres de Ayn”, diecisiete poemas en los que trato el tema del desalojo del hogar y la convivencia con los desastres que nos dejan sin palabras, las mismas que luego buscamos para renovar nuestros destinos y destruir las torres que hay que derrumbar para avanzar a lo nuevo. Entre estos desastres, destaca en el libro la presión económica posterior a la Ley Promesa, la mitología literaria y astral para lidiar con el duelo íntimo, los discursos de poder que regulan el universo real y, por supuesto, los gatos como intervención antipoética.

Dos poemas gatunos de la primera parte dieron paso a los paratextos “Galata” y “Gatós”, partes segunda y tercera respectivamente. Daniel Duarte, poeta cubano, me preguntó tras escucharlos si tenía más poemas de gatos en ese libro y, de no ser así, que lo considerara. Inspirado en un Caribe fantástico, elaboré un ambiente felino de antipoemas “con las uñas contra las ruedas”. En “Galata”, dibujo los contornos de esa ciudad a la que Métrica, un gato presuntamente asesinado en “Torres de Ayn”, regresa. “Gatós”, el nombre de la calle en una zona marginal de Galata, contiene poemas que profundizan en la relación amorosa entre dos gatos que “se besan o renuncian al compromiso / dejando caer monedas al estanque”.

 

¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a Teoría del ave en mano y su trabajo creativo-investigativo anterior y posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de puertorriqueño y su memoria personal de lo caribeño dentro de Puerto Rico y fuera?

Antes de TAM yo había publicado lógica escata (2017) con Ediciones Aguadulce y Remedios crónicos para enfermedades caceras (2018) con La Impresora. En el primero el ritmo es hermético, lúgubre, autosatírico, escondo al sujeto que escribe o lo muestro como máscara. Fue mi forma de afrontar el duelo por un amigo fallecido. Mi investigación fue el rock neobarroco de Gustavo Cerati y Charly García, retóricas de duelos íntimos, desempolvé a José Asunción Silva y a Julio Herrera & Reissig, al modernismo oscuro, al cisne-pato con la sangre envenenada. El segundo es una investigación de los discursos coloniales, como la ciencia y la literatura, y su participación en el devenir histórico-político de la colonia como una casa enferma y de su habitante, el yo. Critico el imperialismo español y el yanqui en esferas como la ley, la agricultura, las relaciones de explotación laboral y la migración de la clase trabajadora que rompió nidos en el proceso.

Debo destacar que De raíz (2022), publicado antes de TAM, lo escribo luego de “Torres de Ayn”, pero es un ejercicio corto y conciso que pudo salir antes con la Editorial Pulpo. Es íntimo, de lenguaje sencillo y mucho corazón, como la canción homónima de la cual deriva. Incluso, pienso que el hablante lírico que trabajo en De raíz comparte características con “Galata” y “Gatós”, si no es que me influenció o transformó en el proceso de escribir las partes felinas. Lo veo en “Y si te abrazo”: “si yo te abrazo y tú no quisieras / me aruñarías, mordiendo el erizo en mi melena”.

 

Si compara su crecimiento y madurez como persona, escritor y docente-investigador con su época actual, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?

En mi obra resalta la persistencia del entorno ecológico en el universo poético y la diversidad en la disposición formal de los poemas. Percibo una transformación del lugar de la animalidad en mi lenguaje. Cada vez ocupa un lugar más organizador del discurso. En Reptura de agua enchufada en una isla (2015), la metáfora reptiliana es dispersa, más inclinada a ser una animalidad representacional que una figuración del cuerpo. Luego, en Remedios... y en lógica escata el bestiario es prehistórico y mítico. En TAM, la animalidad umbilical que gesto en De raíz cobra forma felina y es un libro en el que diferencio representación de figuración de forma más clara y en un mismo tomo. La representación me sirve en “Torres de Ayn” al aprovechar la significación cultural de signos como la astrología, el toro, la araña, el gato y cupido. En “Galata” y “Gatós” el sujeto antipoético es felinizado, una erótica politizada o la política en la intimidad de los sujetos feminizados. Antes de estos dos libros, he reflexionado mucho sobre el tema, gracias a pensadores sobre la animalidad como Mara Negrón y Gabriel Giorgi.

 

¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer y a su trabajo escrito de interés y cruce en Puerto Rico y fuera?

Mi enfoque ecocrítico coincide con autores de similar trasfondo socioeconómico y de lucha que utilizan la poesía como un archivo de crónica emotiva e histórica, rompiendo el límite entre lo humano y la naturaleza. Pienso en autores que he leído activamente estos años: Angelía Mar Rivera, Nicole Cecilia Delgado, Rubén Ramos, Xavier Valcárcel de Jesús, Abdiel Echevarría Cabán, Alejandro Medina, Amanda Hernández, Mara Pastor y Eïrïc Rïchter Durändal Stormcrow. También me identifico con autores de estéticas más eclécticas, que exploran la crisis desde la antipoesía: pienso esta vez en Cindy Jiménez Vera, Roque Raquel Salas Rivera, Gamelyn Oduardo, üatibirí y Urayoán Noel. Fuera de Puerto Rico, veo intereses similares en los poetas mexicanos Karlos Atl y Andrés González, el costarricense Leonardo Ruiz Barahona y la ecuatoriana Yuliana Ortiz Ruano.

En ese cruce, publiqué por invitación de Karlos Atl y Coni un libro a tres voces sobre nuestras preocupaciones generacionales en el DF para 2017. Recientemente fundé Semipermeable, un proyecto editorial de enfoque ecocrítico y biopolítico. Con este proyecto, llevo mi investigación como crítico a un plano de curaduría literaria que incluirá algunas de las voces de similar enfoque.

 

¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?

Mis lectores curiosos comparten el interés por mi manejo de las imágenes, las correspondencias entre poemas y la sonoridad de mi poesía que atribuyo a su latido. En Puerto Rico, quienes me expresan su relación con mis libros suelen hablarme de la relectura, una fascinación por cierta imagen o poema que les hace rebuscar pistas en otra imagen o poema. En el público fuera de Puerto Rico he notado buena recepción de las delegaciones boricuas. En mi primer viaje a la Feria del Libro de La Habana mi poesía fue bien recibida, pero además se me habló maravillas de un enorme grupo de autores que ya habían visitado la isla hermana, Cuba. Y en mi trabajo como crítico, estoy estudiando la obra de autores transmasculinos contemporáneos. Un primer trabajo fue publicado en la revista de la Universidad Veracruzana, La Palabra y el Hombre, en 2022, por invitación de sus editores.

 

Sé que usted es de Puerto Rico. ¿Se considera un autor puertorriqueño o no? O, más bien, un autor caribeño, sea éste puertorriqueño o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?

Soy un autor boricua, hijo de un archipiélago y heredero de migraciones. Leo Cuaderno del imposible retorno a Pangea, de Yuliana, y Limones, en Ecuador, me parece otra parte de Puerto Rico, igual de herida su naturaleza y su comunidad. Me piden los niños wayúu de la Guajira mi libro, en una escuela sin pupitres, porque les gustó escucharme leer sobre el agua y sobre gatos. Comparto con Isis Aquino una botella grande de Presidente en alguna plaza pública de Santo Domingo y le digo a mi amiga: “Wow, esto en Puerto Rico es ilegal”. Es la asimilación de la inmensidad del archipiélago que ahora en el capitalismo tiende sobre lo imposible fronteras y visas.

 

¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política, con o en su trabajo creativo-investigativo y su formación en la Universidad de Puerto Rico?

Mis trabajos investigativos siempre han ido de la mano con intereses ideológicos en los planos políticos y estéticos, sin diferenciarlos demasiado. Gracias a la Universidad de Puerto Rico, he estudiado la obra de autores independentistas como José Gualberto Padilla, Juan Antonio Corretjer, Clemente Soto Vélez, Angelamaría Dávila, Julia de Burgos y Alejandro Tapia y Rivera. He estudiado la obra de disidencias sexuales cercanas a la mía, como Virgilio Piñera, Pedro Lemebel, Ángel Antonio Ruiz, Ángel Lozada, Yolanda Arroyo Pizarro, Lilliana Ramos Collado, Roque Raquel Salas y Abdiel Echevarría Cabán; retóricas seropositivas, como las de Manuel Ramos Otero, Joey Pons y Moisés Agosto Rosario.

Mi obra es continuamente crítica con las dinámicas coloniales de poder pasadas, presentes o permanentes. Incluso, es el crisol de mis preocupaciones como mestizo, no binario, gay, seropositivo, independentista y ecologista. La poesía es un espacio en el que se puede pensar y analizar. En mis libros, hay poemas del fuego del momento: huelgas, protestas, cataclismos sociales, disputas ambientales, violencias racistas y violencias de género.

 

¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su paso por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor y docente-investigador hoy?

La Universidad de Puerto Rico en sus Recintos de Mayagüez y Río Piedras fue mi principal cantera de estudio y de lucha. Participé residencialmente en las huelgas de 2010 y 2017 y estoy trabajando en un libro de memorias al respecto. También aprendí distintos modelos de enseñar literatura, tomando cursos de distintos programas y con críticos que ya había leído y admiraba, como Carmen Rivera Villegas, Leilani García Turull, Juan G. Gelpí, Lissette Rolón, Mayra Santos Febres, Luis Felipe Díaz y Melanie Pérez Ortiz. En mi docencia en el Programa de Escritura Creativa de la Universidad de Sagrado Corazón integro técnicas de análisis crítico para reflexionar en la escritura propia. Partiendo de mi experiencia en programas teóricos, desarrollo una pedagogía de carácter circular, donde controlo el eje de discusión mas no su expansión.

 

¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

Mi trabajo en la crítica ha sido publicado en México y en Puerto Rico. Sostengo conversaciones literarias y privadas con Daniel Torres sobre estudios en la lírica en torno al VIH, uno de mis enfoques investigativos. Siento una recepción respetuosa en la comunidad literaria por mi aporte investigativo. En esta etapa como profesor de Escritura Creativa en la Universidad de Sagrado Corazón, noto un interés de mis estudiantes por los temas y lecturas que les comparto. De modo que la enseñanza se vuelve un ejercicio entre pares con intereses similares. Creo que la noción de mi obra como bestiario se ha transformado a una obra ecosocial, más antiespecista que coleccionista.

 

¿Qué otros proyectos creativo-investigativos tiene usted pendientes y recientes?

Trabajo en ampliar mi investigación de tesis sobre retóricas seropositivas, para incluir un capítulo de retóricas de amor serodiscordante en poemas de Nemir Matos Cintrón, Mayra Santos Febres y Lucca Bé Marealta. También, trabajo en mis memorias sobre la huelga de 2017, una narrativa biográfica creativa donde me doy la oportunidad de escribir sobre otros recuerdos que resuenan con lo que viví en esa protesta. Estoy curando una colección de cuentos cuyos conflictos centrales se dan en la relación de humano y naturaleza. Tengo dos trabajos de poesía que han madurado y los estoy moviendo, espero pronto poder contarles sobre ellos.

Wilkins Román Samot

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