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Julieta Elvira: entre sombras y amaneceres, de Yliana Ledezma Jesurum

viernes 14 de agosto de 2026
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Yliana Ledezma Jesurum
Yliana Ledezma Jesurum sigue los cambios históricos de Venezuela, en su novela Julieta Elvira: entre sombras y amaneceres, desde sus consecuencias en las casas, los matrimonios, las expectativas y los afectos.

Venezuela atravesó durante buena parte del siglo XX una transformación vertiginosa: pasó de un país rural sometido a largas dictaduras a una sociedad impulsada por el petróleo, la urbanización, las migraciones y una apertura política no exenta de retrocesos. Bajo esos grandes procesos históricos discurrieron otras transformaciones menos visibles: las de las familias, las costumbres y, especialmente, el lugar reservado a las mujeres. Entre la obediencia que se esperaba de ellas y los espacios que poco a poco fueron conquistando se sucedieron generaciones enteras cuyas vidas privadas estuvieron inevitablemente condicionadas por los acontecimientos públicos.

Con este tema en mente, la venezolana Yliana Ledezma Jesurum se propuso contar la historia de tres generaciones de mujeres unidas por la sangre y por una herencia afectiva que cada una recibe y transforma. El resultado es Julieta Elvira: entre sombras y amaneceres, una novela fundada sobre una genealogía cuyas protagonistas se transmiten cuidados, lealtades, cargas y, paulatinamente, permisos para vivir de otra manera. Como fondo, a lo largo de sus quinientas páginas se va desgranando la historia de un país cuyas pulsiones las afectan directa o indirectamente: Gómez, López Contreras, inmigración, petróleo y modernización van apareciendo mientras que la vida, las esperanzas, los triunfos y las derrotas de estas mujeres avanzan por acumulación de experiencia transmitida.

Ellas son Julieta Elvira, Carmencita y Andrea: viven en épocas diferentes y enfrentan conflictos distintos, pero sus vidas se entretejen formando una continuidad. Mientras sus destinos avanzan, también lo hace Venezuela. Buena parte del peso narrativo recae en Carmencita, cuya trayectoria permite observar con especial claridad esa relación entre experiencia individual e historia colectiva. Su juventud en los llanos transcurre bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez; el encarcelamiento de su padre en La Rotunda lleva la violencia política hasta el interior de la familia, y las sucesivas pérdidas que debe afrontar modifican radicalmente la vida que parecía destinada a tener. Su traslado a Caracas y su decisión de estudiar en la universidad acompañan el tránsito hacia otra Venezuela y, al mismo tiempo, hacia otra forma de entenderse como mujer. La novela sigue así los cambios históricos no tanto desde los centros del poder como desde sus consecuencias en las casas, los matrimonios, las expectativas y los afectos.

“Julieta Elvira: entre sombras y amaneceres”, de Yliana Ledezma Jesurum
Julieta Elvira: entre sombras y amaneceres, de Yliana Ledezma Jesurum (2026). Disponible en Amazon

Julieta Elvira: entre sombras y amaneceres
Yliana Ledezma Jesurum
Novela
Abril de 2026
ISBN: 978-8409849642
500 páginas

Esa perspectiva se amplía con personajes y episodios que conectan Venezuela con procesos internacionales. La llegada al país de Samuel, un judío alemán que escapa de la persecución nazi después de la Noche de los Cristales Rotos, incorpora a la trama el drama de los refugiados europeos y la inmigración que participó en la construcción de la Venezuela moderna. Su incorporación al círculo familiar, a través de Ana Rosa, hermana de Carmencita, permite que la experiencia del desarraigo dialogue con otro de los motivos constantes de la novela: la posibilidad de reconstruir una vida lejos del lugar de origen.

Ledezma Jesurum reconstruye el pasado mediante una profusión de elementos de la vida cotidiana. Los alimentos, la ropa, los medios de transporte, las calles caraqueñas, las casas, las faenas del llano, las diversiones y los rituales familiares forman parte de una memoria colectiva que con frecuencia se alterna con titulares de los medios de cada época. El habla participa del mismo propósito. Refranes, venezolanismos, expresiones populares y giros coloquiales aparecen con frecuencia en los diálogos y en la narración, y permiten distinguir tanto la procedencia de los personajes como el ambiente social en que se mueven. La escritura alterna esos registros conversacionales con momentos de mayor interioridad, especialmente cuando aborda el duelo, la culpa, el deseo o aquello que los personajes todavía no pueden decir abiertamente.

El paso de una generación a otra permite además medir la transformación de los límites impuestos a las mujeres. Julieta Elvira pertenece a un mundo en el que la permanencia del matrimonio se confunde muchas veces con la obligación de soportar; Carmencita se enfrenta a la posibilidad de estudiar, ejercer una profesión y rehacer su existencia después de pérdidas decisivas; Andrea alcanza la universidad, ingresa en el mundo laboral y contempla estudios en el extranjero, pero debe afrontar otra frontera, más íntima: la dificultad de reconocer y nombrar sus sentimientos hacia Isabel en una sociedad que todavía no dispone de un espacio natural para ellos. Las restricciones cambian con las décadas, pero la pregunta permanece: cuánto de la propia vida puede elegir una mujer y cuánto viene determinado por la familia, las convenciones y la época que le corresponde vivir.

Sin embargo, de todos los elementos descritos el que me impactó de forma más poderosa es esa suerte de solidaridad atávica que atraviesa a las mujeres protagonistas. En ellas, la conducta precede muchas veces a la conciencia que tienen de ella. No parecen haber pactado una solidaridad ni haber construido de manera deliberada una idea de sororidad. Simplemente saben qué hacer: acompañar, alimentar, bañar, cuidar al enfermo, quedarse al lado de la que ha perdido a alguien, proteger a una hija, guardar un secreto, hacerse cargo de lo que el otro ya no puede soportar. Es casi una tecnología doméstica transmitida entre generaciones. Muchas veces, además, ocurre a través del cuerpo: abrazar, tomar de la mano, lavar, alimentar, dormir al lado, sostener físicamente. No es casual que la novela insista tanto en esos actos.

Préstese especial atención, además, a la oposición contenida en el subtítulo, Entre sombras y amaneceres. Hay sombras políticas —la cárcel, la persecución, el exilio— y otras estrictamente personales —la muerte, el duelo, la traición, los secretos—, pero a cada una sucede alguna forma de recomienzo. El mar, los viajes, los cambios de ciudad y las mudanzas marcan el camino entre una existencia y otra. Incluso la propia Venezuela participa de ese movimiento: cambia de régimen, recibe inmigrantes, se urbaniza y se moderniza al mismo tiempo que sus personajes abandonan certezas heredadas. Así, la novela convierte el transcurso del siglo en una historia de persistencias y modificaciones, donde cada generación avanza sobre lo que la anterior pudo conquistar.

Esta no es una saga familiar e histórica al uso. Su amplitud temporal permite recorrer episodios decisivos de la Venezuela del siglo XX sin perder de vista que el verdadero centro está en las personas que los viven. Esa combinación ofrece, además, un componente reconocible para muchos lectores venezolanos: lugares, expresiones, costumbres y recuerdos que remiten a un país reconstruido no desde la nostalgia abstracta, sino desde las vidas que transcurrieron dentro de él. Sin embargo, en donde destaca Julieta Elvira: entre sombras y amaneceres es en que su autora ha entendido que la ficción histórica es un puente para explicar el presente, en especial en lo que concierne a nuestra manera de comprender y asumir los géneros y la importancia de cada quien en la familia y en la sociedad.

Yliana Ledezma Jesurum nació en Venezuela y reside en España desde hace veinticinco años. Psicóloga y coach estratégica, es hija de un llanero del estado Guárico y creció entre historias y tradiciones que han nutrido su relación con la memoria venezolana. Emigró en busca de seguridad y un futuro para sus dos hijos, experiencia que reforzó su interés por la identidad, la migración, los vínculos familiares y las historias de mujeres que sostienen distintas generaciones. Es también autora de Abrazando al Alzheimer y, desde la pandemia, acompaña a escritores noveles en el proceso de concebir y publicar sus obras mediante su programa Del sueño a la realidad: escribe tu primer libro. En su trabajo literario y formativo concede especial importancia a la conservación de la memoria y al diálogo entre generaciones.

Jorge Gómez Jiménez

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