

La Guerra de África (1859-1860) en la imaginación literaria:
moldes para escribir la contienda
Ana Rueda
Ensayo
Iberoamericana Editorial Vervuert
Madrid (España), 2025
ISBN: 978-8491924722
736 páginas
Al tiempo que enfrentaba varios conflictos internos y la estructura del imperio iba en franco declive, España buscaba recuperar una posición internacional debilitada. La campaña militar emprendida contra Marruecos entre 1859 y 1860 permitió al gobierno de Leopoldo O’Donnell presentar la defensa del honor nacional como empresa colectiva y alimentar una retórica patriótica que encontró resonancia inmediata en periódicos, poemas, novelas, crónicas, grabados, pinturas y representaciones teatrales. La victoria española en Tetuán y el Tratado de Wad-Ras no produjeron, sin embargo, resultados proporcionales al entusiasmo generado: las ganancias fueron limitadas, el coste humano resultó enorme —con el cólera causando buena parte de las bajas— y quedaron abiertas unas tensiones coloniales que reaparecerían durante décadas en las relaciones hispano-marroquíes.
La investigadora española Ana Rueda reconstruye ese episodio, en su libro La Guerra de África (1859-1860) en la imaginación literaria: moldes para escribir la guerra, observándolo desde la que quizás sea la perspectiva menos frecuentada: la transformación del hecho histórico en relato y el carácter del imaginario que produjo su representación. Publicado por Iberoamericana-Vervuert en 2025, el estudio recupera un amplio y extraordinario corpus en el que conviven escritores consagrados, autores ocasionales, periodistas, militares y figuras prácticamente olvidadas. Poesía, diarios, testimonios de cautiverio, cuadros de costumbres, folletines, memorias y teatro son examinados como distintas respuestas a un mismo desafío: encontrar una forma capaz de representar una guerra que no se resigna a quedar encerrada en una sola versión.
Una de las claves del libro está precisamente en la palabra “moldes” y en cómo puede aplicarse a lo que ocurrió con la expresión escrita de la época. Rueda muestra cómo, si bien los géneros ofrecen estructuras reconocibles para ordenar la experiencia, son desbordadas por la materia bélica, que obliga a modificarlas. Las crónicas pueden incorporar procedimientos de la ficción; las novelas interrumpen sus tramas para introducir relaciones documentales de las batallas; los testimonios recurren a fantasías orientalistas; las memorias transforman el recuerdo mediante recursos propios de la literatura. Entre lo factual y lo imaginativo se establece así una tensión constante que la autora denomina “bifrontismo”. El problema deja de ser entonces determinar qué género representa mejor la guerra y pasa a ser comprender por qué ninguno parece bastarse a sí mismo. De esa insuficiencia surge buena parte de la riqueza del corpus estudiado.
También resulta central el análisis de la alteridad. Buena parte de aquella literatura necesitó construir al marroquí como enemigo para reforzar, por contraste, una determinada idea de España: cristiana frente a musulmana, europea frente a africana, civilizada frente a bárbara. Pero esas oposiciones comienzan a resquebrajarse cuando entran en escena la proximidad geográfica, la historia compartida, las relaciones personales y la fascinación por aquello mismo que se pretende presentar como extraño. La maurofobia convive entonces con la maurofilia, y el “Otro” deja de coincidir necesariamente con el enemigo. Judíos, renegados, prisioneros, intermediarios y habitantes civiles introducen matices que hacen visible una frontera cultural mucho más permeable de lo que admitía la propaganda colonial. El Estrecho de Gibraltar, línea divisoria, deviene así en el recordatorio de una cercanía imposible de borrar.
Esa exploración de la alteridad permite, además, proyectar algunas de las preguntas del libro sobre el presente. Rueda no estudia los actuales movimientos migratorios hacia Ceuta, pero su análisis ofrece claves para observar cómo las fronteras territoriales pueden convertirse también en fronteras simbólicas y cómo el discurso transforma al que viene del otro lado en una figura colectiva cargada de significados. La distinción que establece entre el enemigo y el Otro no deja de tener una resonancia contemporánea: las palabras y las imágenes con que se representa a quien cruza una frontera pueden acercarlo a la condición de individuo o convertirlo en amenaza, problema o cuerpo extraño. La propia coda recuerda que las relaciones recientes entre España y Marruecos siguen condicionadas por cuestiones de soberanía, inmigración y control territorial, lo que permite reconocer la persistencia —aunque bajo circunstancias históricas muy distintas— de algunos mecanismos de construcción de la alteridad estudiados a lo largo del volumen.
Rueda dedica asimismo una atención particular a los cuerpos sobre los que se escribe la guerra. El soldado encarna un modelo de masculinidad asociado con el honor, el sacrificio y la resistencia; las cantineras, presentes junto al ejército, obligan a reconsiderar los límites de los roles femeninos dentro del espacio militar; la madre que espera o llora al combatiente se aproxima simbólicamente a una nación concebida como mater dolorosa. En el imaginario orientalista, por otra parte, la odalisca convierte el deseo masculino en una extensión simbólica del territorio que se pretende dominar. Y ante esas construcciones se oponen los cuerpos heridos, enfermos o cautivos: soldados afectados por el cólera, prisioneros sometidos a privaciones, combatientes marcados de por vida. Son el reverso material de las medallas, las proclamas y las celebraciones de la victoria.
El amplio recorrido por obras y autores permite además reconstruir una verdadera conversación escrita alrededor del conflicto. Pedro Antonio de Alarcón, Gaspar Núñez de Arce, Fernán Caballero, Antonio Ros de Olano y Benito Pérez Galdós comparten espacio con nombres que la historia literaria ha relegado. Rueda prescinde deliberadamente de las jerarquías del canon para atender a lo que cada texto aporta al problema de representar la guerra. De esta manera puede observar cómo unos autores repiten informaciones procedentes de otros, las contradicen, las reelaboran o las incorporan a nuevos formatos. El resultado se asemeja a una escritura colectiva en la que el triunfalismo patriótico convive con el dolor, la crítica a la infraestructura militar, el antibelicismo, la curiosidad etnográfica y la constatación de que la experiencia individual rara vez coincide sin fisuras con el discurso oficial.
El interés de La Guerra de África (1859-1860) en la imaginación literaria reside en esa capacidad para devolver complejidad a un episodio reducido durante mucho tiempo a etiquetas como “guerra romántica” —el apelativo acuñado por Tomás García Figueras (1961) y Marie-Claude Lécuyer (1976)— o “exaltación patriótica”. Ana Rueda ofrece al lector una extensa arqueología de textos, imágenes y discursos que permite entender cómo una campaña breve pudo dejar una huella duradera en la manera de imaginar Marruecos y, por contraste, en la manera en que España se pensaba a sí misma. En su estudio conviven la reconstrucción histórica y el análisis literario con la atención a problemas que siguen siendo reconocibles —colonialismo, racismo, memoria, nacionalismo, representación del enemigo— sin perder de vista las singularidades de cada obra. Para quien se interese por la literatura del siglo XIX, la historia cultural o las relaciones entre escritura y poder, el libro abre un archivo tan abundante como revelador.
Nacida en Bilbao, Ana Rueda es especialista en literatura española moderna y contemporánea. Obtuvo una maestría en Lingüística por la Universidad de Florida y un doctorado en Literatura Española por la Universidad de Vanderbilt, y desde 2002 desarrolla su carrera académica en la Universidad de Kentucky, donde dirigió el Departamento de Estudios Hispánicos entre 2005 y 2014. Ha ocupado la John E. Keller Professorship y la Cátedra William T. Bryan de Español, además de recibir reconocimientos como una beca del American Council of Learned Societies, ayudas de la National Endowment for the Humanities y un premio Hispanex del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España. Su trayectoria comprende también diversos galardones por docencia y mentoría universitaria.
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