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El antinatalista, de Miguel Steiner

viernes 24 de julio de 2026
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Miguel Steiner
Todo en la novela El antinatalista apunta a la configuración de una personalidad mediante la suma de hechos e ideas que influyen sobre ella, y en esto el español Miguel Steiner demuestra una minuciosa coherencia.

“El antinatalista”, de Miguel Steiner
El antinatalista, de Miguel Steiner (Avant, 2021). Disponible en Amazon

El antinatalista
Miguel Steiner
Novela
Avant Editorial
Madrid (España), 2021
ISBN: 978-8418460784
230 páginas

Casi como una norma social, nuestro tiempo exige gestos de optimismo: quien duda del progreso o simplemente pone en el centro el sufrimiento en lugar de la esperanza, es al menos un aguafiestas. Sin embargo, la crisis demográfica, la degradación ambiental, la sucesión de guerras y catástrofes que la humanidad ha sido capaz de multiplicar con su propia inteligencia han devuelto a un primer plano preguntas que la tradición filosófica pesimista —de Schopenhauer a Cioran— formuló hace tiempo sin complacencias: ¿tiene sentido traer nuevas vidas a un mundo que no ofrece garantía alguna de bienestar? ¿Qué responsabilidad recae sobre quien decide, sin que el nuevo ser lo haya pedido, exponerlo a la posibilidad del dolor? Son preguntas incómodas, poco compatibles con discursos de autoayuda, pero cada vez más presentes en el debate público.

El antinatalista, de Miguel Steiner, lleva ese conflicto al terreno de la novela mediante la biografía de Karsten Obermaier, un austríaco criado en Alemania y residente desde hace décadas en Barcelona. Trabajador del archivo de un hospital, estudiante tardío de Filosofía, escritor sin reconocimiento y hombre de difícil relación con su entorno, Karsten ha desarrollado una ética según la cual la procreación crea nuevos espacios para el sufrimiento. La historia recorre la formación de estas convicciones, su interferencia en la vida sentimental del protagonista y las consecuencias de convertirlas en una misión pública. Steiner ha definido la obra como semiautobiográfica y ha señalado que nace de su experiencia de la depresión adolescente y de su preocupación por la vulnerabilidad humana.

La narración se presenta como una biografía póstuma escrita por Marina, amiga y compañera universitaria de Karsten. Después de que el protagonista muera en circunstancias que provocan un escándalo mediático y dejan gravemente herido a un niño, Marina intenta reconstruir su trayectoria y defenderlo de quienes identifican el antinatalismo con el odio a la infancia. Para ello combina recuerdos personales, testimonios, apuntes autobiográficos, escenas familiares, discusiones filosóficas, documentos digitales y una carta de despedida. Contada a través de varios desplazamientos temporales —el proceso de adopción que Karsten emprende con su esposa se alterna con episodios de su infancia en Austria y Alemania, su adolescencia, sus relaciones amorosas, su llegada a España y su formación intelectual—, la novela va proporcionándole al lector cada una de las piezas que, en tanto sea posible, le permitirán comprender al personaje sin reducirlo a una sola causa.

Conoce el blog Antinatalismo, de Miguel Steiner.

Así nos enteramos de cuánto ha influido, en la formación de la personalidad del protagonista, el miedo a lo irreversible, que aparece desde los primeros años. Una broma que cree ofensiva, la pérdida de un objeto, las imágenes de una guerra, los instrumentos de tortura expuestos en un castillo o la visión de niños afectados por la talidomida adquieren para Karsten una intensidad duradera. Durante la adolescencia, la timidez extrema, la eritrofobia —miedo intenso a ruborizarse— y la frustración sexual refuerzan su percepción de la vida como un escenario hostil. A medida que Karsten crece, estas impresiones se van transformando en argumentos. Karsten adquiere conocimientos y refina su discurso, pero sus experiencias posteriores tienden a confirmar, antes que a corregir, las conclusiones nacidas de su sufrimiento juvenil. De este modo, una vivencia personal —haber sentido la existencia como una imposición— termina transformándose en una ley moral aplicable a todos.

El conflicto alcanza su expresión más concreta cuando Karsten y Rosa solicitan la adopción de un niño. Él distingue entre procrear y ejercer la paternidad: considera injustificable crear a alguien que pueda sufrir, pero legítimo y necesario cuidar a quien ya existe. La institución encargada de evaluar a la pareja interpreta sus ideas como señales de inestabilidad y duda de que pueda proporcionar un entorno afectivo adecuado. La novela confronta así una ética minoritaria con los criterios sociales de normalidad. El mismo hombre que siente una compasión preventiva por los seres que podrían nacer no siempre comprende el sufrimiento inmediato que su rigidez causa a Rosa. Esa contradicción se repite en sus relaciones amorosas: Karsten puede reflexionar largamente sobre la humanidad y, al mismo tiempo, desconocer los deseos de la persona que tiene al lado.

En la construcción de la psicología de su protagonista, Steiner aporta una profunda dimensión filosófica. Para Karsten, el sufrimiento, y no la razón abstracta, constituye el fundamento del mal; por ello discute con Kant, se aproxima parcialmente a Epicuro y John Stuart Mill y recupera de Malthus la relación entre crecimiento demográfico y miseria. Las afinidades declaradas por el autor con Schopenhauer y Cioran sitúan la novela dentro de una tradición pesimista que se niega a justificar el dolor mediante la voluntad divina, el progreso o la exigencia de mantener una actitud positiva. Pero el universo cultural de la obra es más amplio: Beethoven representa para Karsten la gran excepción a su juicio adverso sobre la vida. “La vida es mal escenario, pero hay música de Beethoven”, expresa el personaje, quien admite la posibilidad de encontrar una belleza intensa que no desmiente el sufrimiento, aunque sí pueda volverlo temporalmente soportable.

Todo en esta novela apunta a la configuración de una personalidad mediante la suma de hechos e ideas que influyen sobre ella, y en esto Steiner demuestra una minuciosa coherencia. La exposición filosófica, la reconstrucción biográfica, la introspección y la sátira son algunos de los ingredientes de una mente, la de Karsten, que necesita examinar todas las implicaciones de cada idea. Frente a esa densidad, un delicado sentido del humor introduce episodios grotescos, equívocos lingüísticos, discusiones domésticas y personajes deliberadamente extravagantes, como el detective que advierte a Karsten sobre una organización ultraconservadora empeñada en combatir el antinatalismo. También son significativas sus reflexiones sobre la ortografía: al rechazar la hache muda y llamar “ortólogos” a los defensores rígidos de las convenciones, el protagonista vuelve a mostrar su incapacidad para aceptar sistemas históricos, irregulares y llenos de excepciones. El urogallo solitario de un cuadro infantil, el Paraíso Imprescindible con que denomina la satisfacción afectiva y sexual, los ejemplares de su ensayo y el ficus que sobrevive a la casa demolida componen una red simbólica alrededor de la soledad, el deseo, la permanencia y la necesidad de dejar una huella.

El antinatalista propone una lectura exigente porque no se limita a narrar una vida ni a defender una tesis. Su interés reside en mostrar cómo una idea se forma dentro de una conciencia concreta, cómo las heridas personales pueden convertirse en filosofía y cómo una convicción dirigida a evitar el sufrimiento puede producirlo cuando se aplica sin flexibilidad. Es muy probable que muchos de sus lectores quisieran estar frente a Karsten para discutir con él, y eso, sabemos, es un logro para un narrador. Las preguntas y las ideas del protagonista sobre la procreación, el consentimiento imposible de quien nace, la fragilidad humana y la responsabilidad ante las generaciones futuras permanecen abiertas incluso cuando su comportamiento revela las limitaciones de sus respuestas. Es una obra para lectores interesados en la narrativa psicológica y filosófica, dispuestos a entrar en una conciencia incómoda y a examinar ideas que la costumbre suele dar por resueltas.

Miguel Steiner nació en Austria, cursó sus estudios primarios y secundarios en Gotinga y reside desde 1990 en España, país cuya nacionalidad posee. Es licenciado en Filología Hispánica y doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona; su tesis, Ética, sufrimiento y procreación, anticipa varios de los problemas desarrollados en esta novela. Ha trabajado como traductor, profesor de alemán, administrativo y escritor. Entre sus publicaciones figuran la novela 17 maneras de concluir una relación laboral y el tratado De la felicidad y los hijos: la evolución del pensamiento ético y la dimensión demográfica de los problemas, además de ponencias filosóficas y artículos.

Jorge Gómez Jiménez

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